No apto para menores

Un proyecto de ley busca que la comunidad LGTB se acoja a ciertas “normas mínimas de comportamiento”, con el fin de proteger los entornos de formación de niños y jóvenes.

Un polémico proyecto de ley, que promete generar más de una discusión, fue radicado en el Congreso recientemente. En la Comisión Primera del Senado fue presentada la propuesta del senador y abogado Víctor Velásquez Reyes, del Movimiento Colombia Viva por la Unidad Cristiana, de modificar el Código Nacional de Policía. El parlamentario busca que dos grupos poblacionales se acojan a “normas mínimas de comportamiento en público”: la comunidad LGTB y las prostitutas.

De acuerdo con estas pautas, de ser aprobado el proyecto, quedaría prohibido para homosexuales, bisexuales y prostitutas exponer en espacios abiertos sus “cuerpos desnudos y/o con el uso de prendas que se puedan interpretar como exhibicionismo”; “estimularse sexualmente” y hacer “insinuaciones lascivas”; protagonizar “escenas de agresiones hacia la comunidad o la Fuerza Pública” y “cualquier comportamiento de tipo sexual frente a menores de edad”.

“¿Qué es un comportamiento sexual? ¿Acaso el señor Velásquez no sabe que las relaciones sexuales en público están prohibidas tanto para homosexuales como para heterosexuales?”, reclama Marcela Sánchez, directora de Colombia Diversa. Sánchez cuestiona que en esta normatividad haya tantos conceptos, a su juicio, ambiguos. “¿Prenda exhibicionista? ¿Insinuación lasciva? Este proyecto no atenta sólo contra la dignidad de la comunidad LGTB, sino contra el Estado Social de Derecho”.

El senador Armando Benedetti, integrante de la Comisión que tendrá que evaluar la inicitiva, también mostró su desacuerdo con el planteamiento de Velásquez. “El proyecto  es anacrónico, retardatario y reaccionario, apunta a avasallar a unas minorías. El Estado tiene que promover el actuar del individuo, darle garantías, no actuar como un papá. Puede que el Congreso sea igual de anacrónico, pero, con sorpresa, me he encontrado con que el país no lo es”, expresó.

A pesar de las críticas, Velásquez defiende su posición: “Este proyecto da herramientas a todo el país para mejorar las relaciones con los ciudadanos. Uno puede hacer lo que quiera, pero si eso trasciende el espacio y el orden público, hay unas normas de comportamiento que no podemos tropezar”, le dijo el congresista a El Espectador. “Además, no hay razón para que las personas LGTB se resientan. Se les está diciendo que todos tenemos que aprender. Creo que es un mejoramiento de su calidad de vida”.

Según el jurista, su proyecto se equipara a la reciente prohibición del alcalde de Bogotá, Samuel Moreno Rojas, de consumir alucinógenos en espacios públicos. “En Bogotá hay zonas que resultan deprimentes. Pero debemos aprender a respetarnos los unos a los otros, y ese es el espíritu del proyecto. Tiene que ver con la niñez”, señaló. “¡Un proyecto que limita la libertad de otras personas no es ilustrativo para niños y niñas!”, refutó Marcela Sánchez. “A los niños se les protege del abuso, de la pornografía. Los LGTB no atentan contra la existencia de los demás”.

Esta no es la primera proposición controversial de Velásquez —quien va a cumplir apenas su cuarto mes en el Congreso— referente a la comunidad LGTB. Hace pocas semanas afirmó que la serie de RCN Televisión Aquí no hay quien viva violaba el código de la infancia y la adolescencia por tratar temas homosexuales en horario familiar. Recién posesionado, manifestó su negativa al proyecto de ley que busca garantizar los derechos de las parejas del mismo sexo. También se ha declarado partidario de la pena de muerte para secuestradores, terroristas y violadores.

Este parlamentario representa una colectividad que ha levantado bastante polvareda por cuenta de la parapolítica: Colombia Viva. En ésta fueron acogidos en 2002 Dieb Maloof, Jorge Castro Pacheco y Vicente Blel, luego de que fueran expulsados del Partido de la U, Cambio Radical y el Partido Liberal, respectivamente. Maloof fue condenado en enero pasado, la Fiscalía ordenó capturar a Castro Pacheco en mayo y Blel fue llamado a juicio en agosto, todos por nexos con autodefensas. El pastor Enrique Gómez, cabeza del movimiento, sólo ocupó la curul entre marzo y agosto de este año y, posteriormente, fue sucedido por Velásquez Reyes.