Karent Hinestroza: Diosa de ébano

Caucana, 24 años, rumbera y profesional en arte dramático. Su primer protagónico en ‘El vuelco del cangrejo’ le augura un buen futuro actoral.

Quien haya visto ‘El vuelco del cangrejo’ se preguntará sobre esa morena de ojos negros y curvas inigualables. Se trata de Karent Hinestroza, una mujer que no pasa desapercibida. Con casi un metro ochenta de estatura, acapara inmediatamente la atención de quien la ve pasar. Es enérgica, de hablar rápido y marcado acento caleño, que dista de su personaje Jazmín, su primer papel para cine.

Procedente de Timbiquí (Cauca), Karent se mudó con dos hermanos a Cali, en donde ha hecho una carrera en las tablas. Obras como Un tranvía llamado deseo y Un domingo perfecto para el desconsuelo, de Tennessee Williams, forman parte de su hoja de vida. Además, protagonizó el cortometraje Chance, donde interpreta a una vendedora de chance. La ópera prima del director Óscar Navia ha sido su gran momento en el séptimo arte y con esto ratifica que desde muy pequeña sabía, en el fondo, que la actuación era lo suyo. “A mí siempre me había gustado actuar desde el colegio. Yo era la pela’a que siempre estaba participando en todas las presentaciones con monólogos o dramatizados. Pero nunca pensé que iba a estudiar arte dramático ni que iba a dedicarme a eso. Hasta que vi que la carrera en la Universidad del Valle me ofrecía todo lo que a mí me gusta y desde ese momento he participado en varios montajes”.

El filme tiene en su mayoría actores naturales, a excepción de Rodrigo Vélez (Daniel) y Karent, los protagonistas. “Fue una experiencia muy enriquecedora y demasiado bonita para mí. Era dar el tono de los actores naturales y no que se pegaran a ti. Como ellos marcaban la pauta, había que renunciar a la actuación y dejar de pensar en construir un personaje. Tenía que estar dispuesta a estar en química con ellos en tiempo presente para que la relación fuera realmente natural”.

Karent interpreta a Jazmín, una madre soltera de La Barra que espera encontrar una mejor vida relacionándose con los turistas. Aunque ella sólo siente identificación con el personaje por su lugar de origen, admite que tienen en común hacerse trenzas y el gusto por la música urbana y folclórica. “El reto actoral fue contenerme tanto porque siempre mantengo muy alegre, pero el personaje no tenía muchas razones de felicidad. Precisamente eso es lo que más me gusta de Jazmín: todo lo que calla”.

Con la compañía teatral Canalete encontró la oportunidad para la audición de la cinta. “Papeto, el director, buscaba no solamente talento actoral sino personas que estuvieran interesadas en el tema de la película. El casting constaba de una escena y unas preguntas que tocaban el tema racial, de territorio y de la mujer afro. Estaba motivada porque la película aborda el Pacífico colombiano, una zona a la que también pertenezco y aportar para contar una realidad me pareció apropiado e interesante”.

El vuelco del cangrejo la ha puesto en el centro de las miradas. “Por la película se ha acercado mucha gente interesante del cine para hacerme propuestas. Nada concreto, pero me halaga mucho porque al menos empecé con el pie derecho”.

 

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