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hace 1 hora

Frías pasarelas

La Ciudad Luz vio lo mejor de las colecciones ‘prêt-à-porter’ para el otoño-invierno 2011. Chanel, Galliano y Gaultier, los protagonistas.

Terminó la Semana de la Moda en París, uno de los dos encuentros más importante para los diseñadores del mundo; la pasarela del prêt-à-porter (listo para llevar) para el próximo invierno.

Desde las marcas más reconocidas, como Chanel, que se presentó en el Grand Palais; Galliano para Christian Dior y el francés Jean Paul Gaultier, hasta marcas como Cerrutti, que llevaba nueve años alejado de las pasarelas, mostraron unas colecciones en tonos oscuros y materiales pesados para los inviernos inclementes que se han vivido en los últimos años.

Gaultier, de lleno en el debate sobre la identidad nacional, presentó una visión multiétnica de “la France”, país cuya forma geográfica hexagonal —con sus departamentos coloreados como si fuese un mapa escolar de primaria— daba forma al cartón de invitación. El son de la Marsellesa, himno nacional francés, con el que comenzó el desfile, volvió a sugerir que esa pasarela, además de vestir a la mujer del invierno próximo, iba a ser una declaración de principios.

Por su parte, Stuart Vevers quiso trasladar el siglo XXI a la era de oro de Hollywood en Madrid, inaugurada por la actriz Ava Gardner y el escritor Ernest Hemingway cuando a mediados del siglo pasado brillaba como gran punto de referencia indumentario la firma Loewe, hoy propiedad del grupo francés LVMH, número uno mundial del lujo. Como corresponde a una marca cuya personalidad y tradición se forjaron en la marroquinería, la colección se inspiró en el cuero y en las diferentes formas de tratarlo. Hubo por lo tanto mucha piel, aunque a veces tratada con enorme sutileza, utilizada “de otra manera” , según resumió el modisto.

Por su parte, John Galliano presentó para la casa Chiristian Dior unas mujeres hechas amazonas y románticas con rubias cabelleras despeinadas portadoras de largos vestidos de muselina y puntillas de colores muy dulces, azul cielo, rosa pálido, caramelo o melocotón. Asimétricos, drapeados, adornados con pequeños volantes y ante todo transparentes.

Para no ocultar las botas altas que sistemáticamente portará la clienta Dior el próximo invierno, de noche, o de día, el diseñador las combina con pequeñas faldas evasé. No en balde Galliano homenajeaba “al romanticismo de la burguesía rebelde de ayer y de hoy”, a la audacia libertina de los poetas malditos del siglo XVIII.

Así, estas pasarelas le ponen punto final al apretado calendario de eventos de moda que dejó ver unas mujeres guerreras preparadas para el frío pero siempre guardando una feminidad impecable.