El Machín no duerme

Ricardo Méndez, coordinador de Ingeominas y del Observatorio Vulcanológico y sismológico de Manizales, asegura que no se sabe con exactitud cuándo hará erupción el volcán, pero que hay que estar preparados.

Con una inversión de 800 millones de pesos, el gobierno del Tolima comenzará dentro de un mes la construcción de cuatro puentes en concreto con luces y la rehabilitación de los 32 kilómetros de la vía Cajamarca-Anaime-Potosí-La Floresta-Los Valles, que constituye la principal ruta de evacuación en caso de una erupción del volcán cerro El Machín.

El anuncio lo hizo el secretario de Desarrollo Físico de la Gobernación, Alejandro Martínez, durante una reunión en la cual la comunidad de Cajamarca, una de las zonas de mayor influencia del volcán, lanzó su voz de preocupación por una posible emergencia.

La vía se encuentra deteriorada completamente y en este momento no podría ser utilizada para nada y por nadie, dijo el alcalde de la población, Guillermo Rodríguez Moreno.

De acuerdo con Ricardo Méndez, coordinador del Observatorio Vulcanológico de Manizales, el volcán está actualmente en actividad. “Aunque no se debe generar alarma, la conducta de El Machín indica que está despierto. Podemos informar que entre enero y julio de este año se han registrado 768 sismos”.

Según el funcionario, la preocupación por el incremento en la actividad del volcán viene desde el año 2000, cuando Ingeominas comenzó a hacer el monitoreo. Entonces se registraron 12 movimientos. En 2004 hubo 96 y en 2005 se dispararon a 316. En 2006 se registraron 787 y el año pasado los movimientos telúricos llegaron a 1.014. El más fuerte se presentó el 28 de diciembre, cuando se produjeron 140 sacudidas, dos de ellas por encima de 3 grados en la escala de Richter.

El Machín, localizado en Ibagué (Tolima), a 17 kilómetros del casco urbano, a 7 kilómetros del municipio de Cajamarca y a 35 kilómetros de Armenia, tiene un gran potencial explosivo y es considerado por expertos como uno de los volcanes que más daño pueden causar en Colombia.

Una erupción podría afectar durante años tierras del Tolima, Valle del Cauca, Quindío y Cundinamarca, una región muy estratégica para la economía de la nación, indicó Méndez, pues en caso de una erupción, el volcán arrojaría material que alcanzaría los 40 kilómetros de altura y por sus laderas bajaría material caliente que represaría afluentes y ocasionaría una gran avalancha en el río Coello, que atraviesa la zona rural de Ibagué y que desemboca en el Magdalena.

Cerca de un millón de personas y un área inimaginable de tierra se verían afectados por incendios forestales, el arrasamiento y destrucción de vegetación, cultivos, puentes y casas en las orillas de los ríos, inundaciones, obstrucción de drenajes naturales y artificiales, contaminación y daños en electricidad, entre otros efectos.

Cada 800 o mil años el volcán hace erupción y por esta época se está cumpliendo esa etapa. La última fue en el año 1200 aproximadamente, reporta Ingeominas.

De acuerdo con José Édgar Bonilla Suárez, consultor de la Dirección Nacional de Atención de Desastres, quien es el enlace entre los organismos locales y nacionales, la secuencia de sismos que se ha presentado ha alarmado al Gobierno.

Por esta razón, actualmente se está haciendo un estudio total del área de influencia, con la participación de entidades como el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), que ha hecho la georreferenciación en lo que tiene que ver con vías, puestos de salud, escuelas, bocatomas, acueductos, puentes y viviendas.


Asimismo, agrega, el Departamento Nacional de Estadística (DANE)  tiene una propuesta técnico-económica por 130 millones de pesos, relacionada con censos y demografía, que llevaría a tener un registro de población, viviendas, unidades económicas y agropecuarias en la zona de amenaza del volcán.

Esta propuesta será presentada a los alcaldes de Ibagué, Jesús María Botero; Cajamarca, Guillermo Rodríguez, y al gobernador del Tolima, Óscar Barreto, con el fin de lograr la financiación.

“Esperamos que los integrantes de los comité locales y departamental continúen el trabajo que se ha llevado para al final tener una comunidad concientizada de la situación, con pleno conocimiento de que en caso de emergencia pueda reaccionar”, afirma Bonilla Suárez.

El gobierno departamental, a través del Comité Regional de Emergencias (Cret), apoyado por Ingeominas, el IGAC, los organismos de socorro y los comité locales de emergencias, realiza actualmente una labor de sensibilización y socialización con las comunidades.

“Le hablamos a la gente acerca del volcán, su historia, cuáles son los riesgos, y les enseñamos qué hacer en caso de una erupción”, manifestó Rubén Darío Gómez, director del Cret.

Según los estudios de Ingeominas, los municipios y corregimientos afectados en caso de una erupción son: en Tolima, Cajamarca, corregimientos de Anaime, Toche, Tapias, Saldaña, Guamo, Espinal, Flandes, Girardot, Coello, Chicoral, Gualanday, Valle de San Juan y Payandé. En Quindío, Calarcá, Armenia, Salento, Circasia, Filandia, Quimbaya, Montenegro, Alcalá, La Tebaida, Barcelona, Córdoba, Pijao y Buenavista.

 Las leyendas indígenas precolombinas atribuían la actividad volcánica de El Machín a la sepultura del Mohán, personaje legendario en la región, dentro del cráter del volcán por parte de la suma sacerdotisa Dulima. El Mohán, para  evitar su encierro, hizo temblar la tierra y explotar el volcán.

“Somos los dueños de El Machín”

Por lo menos 500 familias que viven en las veredas Toche y Tapias, de Ibagué, el área inmediata al volcán, se acostumbraron a los continuos rugidos de éste. “Estamos acostumbrados a los temblores. No nos da miedo, por el contrario, vemos a El Machín como propio, a veces nos despierta con el ruido o el movimiento. Ya hasta lo sentimos como nuestro”, dice Yesid Peñaloza Bohórquez, corregidor de Toche, en Ibagué.

No obstante, manifiesta el corregidor, el volcán es motivo de preocupación. Según el líder, hay una relativa tranquilidad porque hay control en el sentido de la prevención, pero aunque ha habido presencia de Ingeominas, el Observatorio Vulcanológico de Manizales y organismos de socorro como la Defensa Civil, la Cruz Roja y los comités local y regional de emergencias, al Gobierno Nacional todavía le queda mucho trabajo por realizar.

Guillermo Ramos, un campesino que vive en una finca casi sobre el mismo volcán, dice que le han hablado de posibles evacuaciones, pero se resiste a salir de su casa. “Aquí he vivido por más de 50 años y  si debo morirme estaré en mi casa con mi familia y mis animales. No tengo para dónde coger”, afirma Ramos.