El Socorro llora a sus muertos

<p>En un sepelio colectivo los dolientes del sector de El Socorro, acompañados por la Primera Dama de la Nación y de las  autoridades locales, despidieron a ocho de sus seres queridos.</p>

En una conmovedora ceremonia, precedida por la voz espiritual de monseñor Alberto Giraldo Jaramillo, arzobispo de Medellín, los habitantes de El Socorro, en la Comuna 13 de Medellín, despidieron ayer en la tarde, en un acto colectivo, a ocho de las 27 víctimas fatales que dejó el alud de tierra producido en la madrugada del pasado sábado.

Al sepelio concurrieron la Primera Dama, Lina Moreno de Uribe, el gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos Botero, y el alcalde de Medellín, Alonso Salazar.

El presidente Álvaro Uribe efectuó ayer una segunda visita al sitio de la tragedia y durante su recorrido dijo que “lo que nos duele profundamente son las víctimas”, al tiempo que anunció que su Gobierno entregará subsidios de vivienda a las familias que perdieron sus casas por efecto del derrumbe de tierras, que se precipitó a primera hora del sábado.

El último cuerpo rescatado fue el de la niña de 14 años, Juliana Álvarez, a las 4:44 de la tarde del lunes festivo. El cuerpo sin vida de la adolescente apareció en la parte más alta de las casas destruidas, a unos siete metros de sus padres, hallados al mediodía.

La tragedia, además, dejó 18 casas destruidas. El alcalde de Medellín, Alonso Salazar, dijo que la magnitud de lo ocurrido deja “dolores que no se calman con nada”.

Por eso, precisó que entre las acciones inmediatas que emprenderá su administración están la de ofrecer tratamiento psicosocial para hacer más llevadero el dolor de los sobrevivientes que no sólo perdieron a sus seres queridos, sino que se quedaron sin un lugar donde vivir.

Asimismo, aseguró que estas personas tienen como opción “acudir a unos albergues o ir a donde familiares en la fórmula que se llama autoalbergues. Luego van a viviendas cuyos arrendamientos paga el municipio hasta que les podamos tener una solución más definitiva de vivienda”.

Salazar explicó que frente a la zona de la tragedia hay disponibles unos lotes cuyos propietarios serán contactados hoy mismo para proponerles la compra de los terrenos “y generar desde allí las soluciones, porque para la gente es menos traumático que llevarlos a otra zona”.

Al ser indagado sobre los riesgos de los terrenos que se intentará negociar, debido a su cercanía con el lugar donde ocurrió el deslizamiento, el alcalde descartó una eventual amenaza porque “esto no es zona de deslizamiento. Lo que pasa es que hay que venir y conocer las condiciones de lo que pasó, esto aquí no era zona de riesgo, más bien lo ocurrido se parece a un ‘armerito’, una avalancha que se vino de la parte alta de la montaña y que sepultó unas casas, pero ellas no tenían diagnostico de riesgo. Ya tenemos un informe de los geólogos de que es un lote muy seguro”.

En las arduas labores de rescate y en labores de atención a los dolientes participaron 1.500 personas provenientes de las escuelas de policía, el batallón Pedro Nel Ospina, el Cuerpo de Emergencia, los Bomberos, la Defensa Civil, socorristas voluntarios de Medellín y vecinos de la misma comunidad.

Camilo Zapata Wills, subsecretario del Sistema de Prevención y Atención de Desastres, indicó que todos los rescates se hicieron con el apoyo de maquinaria pesada y personal especializado de búsqueda y rescate.

La ausencia de la OEA en la Comuna 13

Mientras en la Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA) se hablaba de la lucha contra la pobreza, en el populoso sector de El Socorro los dolientes lloraban a sus muertos.

A sólo 15 minutos de donde cancilleres y otras altas autoridades diplomáticas de 36 países discutían de políticas para acabar con la miseria y el hambre, los humildes habitantes de El Socorro afrontaban su doloroso duelo por la pérdida de 27 de sus familiares y amigos.

En un corto diálogo con El Espectador, el alcalde de la capital antioqueña, Alonso Salazar, dijo en la tarde de ayer que ningún funcionario de la OEA hizo pronunciamiento alguno sobre la tragedia de El Socorro y tampoco se conocía —en ese momento— del nombramiento de una delegación para visitar la zona. Esto dejó ver las dos caras de la moneda: la teoría de la OEA y la realidad de los pobres.