Listo el túnel piloto de La Línea

A pocos días de que los dos frentes que trabajan en la perforación del túnel auxiliar se encuentren, <strong>El Espectador</strong> hizo un recorrido por la monumental obra, que busca un tránsito rápido y moderno por el corazón montañoso del país.

Un colombiano de los de a pie, de entre 407 que se inscribieron en el concurso denominado “El Topo de la Línea”, promovido por el Instituto Nacional de Vías, será el primer ciudadano que recorra el Túnel Piloto del alto de La Línea, que está a menos de noventa metros de ser concluido. Los concursantes deben adivinar el día exacto cuando los dos frentes de excavación del túnel se encuentren y quede abierto en su totalidad, seiscientos metros debajo de la cima de la cordillera Central.

Entre quienes acierten, se rifará un recorrido por el túnel, desde la entrada por el denominado Portal del Quindío, en jurisdicción del municipio de Calarcá, en la cordillera Central, a 2.460 msnm., hasta la salida  en el llamado Portal del Tolima, municipio de Cajamarca. La visita guiada será dirigida por el director de Invías, ingeniero Daniel Andrés García Arizabaleta.

“El Topo de la Línea” será el primer colombiano, distinto a los constructores y funcionarios de la institución, que recorra la obra, 8 kilómetros, 554 metros con 50 centímetros, la galería vial más extensa de Colombia. Pero este no es el corredor definitivo, se trata apenas de una obra experimental, la Fase I del proyecto, que sirve para conocer detalles técnicos geológicos, ecológicos y económicos para el túnel definitivo, Fase II, cuya licitación tiene abierta el Gobierno.

Hasta el viernes pasado (25 de julio) se habían perforado 8.465 metros, a un promedio de diez por día en los últimos seis meses. Los dos frentes empezaron trabajos el 30 de septiembre de 2004, con el escepticismo propio de quien no sabe con exactitud lo que va a encontrar. Los primeros meses se dedicaron a adecuar las vías y los portales correspondientes. El túnel por el lado del Tolima comenzó el 17 de enero del 2005 y por la montaña del Quindío el 4 de mayo del mismo año.

El plazo de ejecución de la obra, confiada a la firma Consorcio Conlínea, integrado por Conconcreto S. A. y CSS Constructores S.A., terminó el 14 de julio; mientras que la interventoría, ejercida por Unión Temporal Interlínea, compuesta por Elsamex Internacional, sucursal Colombia, y Ponce de León y Asociados S.A. Ingenieros Consultores, tenía plazo hasta el 11 del mismo mes. Sin embargo, ambos vencimientos fueron ampliados al 31 de octubre de 2008.

No hay una fecha exacta del encuentro de los dos frentes, pero en todo caso será en agosto próximo, algunos le apuestan a que ocurrirá en los primeros ocho días de ese mes. El Gobierno, en el concurso mencionado, prevé que la visita se realizará antes del 15 de septiembre, cuando, terminada la excavación, se hayan hecho los revestimientos de muros y adecuaciones primarias correspondientes. En Invías se especula que, incluso, el presidente Uribe lo pasará trotando en compañía del ganador del concurso.

Los hallazgos

La obra tiene como propósito conocer la geología existente en la cordillera Central y así optimizar el proceso de construcción del Túnel II Centenario, o misión definitiva por donde pasará el flujo vehicular en el Alto de la Línea. Es decir, el túnel piloto o experimental es apenas un pasillo por donde escasamente puede transitar un vehículo, 4.5 metros lineales, y lo que brinda es información sobre el tipo de roca que tiene la cordillera en su interior y cuáles son sus condiciones.

Las dudas planteadas en julio de 2005 por los ingenieros de la Universidad Nacional, Álvaro Correa y Jorge Puerto, en publicación de un periódico, quedaron despejadas con la terminación del túnel piloto. Los investigadores sostuvieron entonces la posibilidad de que en la zona, con la excavación, se encontraría una alta temperatura en el agua y en la masa rocosa, además de presencia de metano.

El primer aspecto, sostenían los expertos, tiene amargas experiencias de túneles en Europa, y el segundo, por su carácter explosivo, es el causante de grandes tragedias subterráneas. En la vista geotécnica, agregaron que en el escenario más


optimista, el 58% del terreno a excavar sería de regular a muy malo. Y advirtieron sobre el encuentro de rocas ígneas y metamórficas, alteradas por fallas del sistema Romeral.

A pocos días de finalizarse la excavación, lo que se encontró fue diferente. Rocas ígneas y metamórficas, sí, pero de muy buena calidad, con pocas excepciones de arcillas y areniscas débiles, lo que permitió terminar en el tiempo esperado exitosamente. No hay aguas con altas temperaturas, al contrario, todas ellas tienen la medida normal de la altura de la montaña, 2.460 msnm. Y, por supuesto, tampoco en la masa rocosa. El metano no se detectó.

El estudio litológico (tipo de roca) dice que en el Portal del Tolima se halló un macizo correspondiente a rocas metamórficas del complejo Cajamarca y en menor proporción a cuerpos hipoabisales terciarios. Es decir, material que con el tiempo se ha transformado en roca dura y en muy pocos casos, de baja densidad, esto es, arenoso. “La roca es dura a muy dura, fracturada a masiva y en general poco a no meteorizada”, dice el informe técnico.

También se hallaron rocas paleozoicas del mismo complejo, constituidas por esquistos negros cuarzo grafitosos, esto es, roca metamórfica foliada de grano grueso que puede ser partida fácilmente en láminas u hojas siguiendo la dirección de la foliación. Se localizaron gabros de color gris verdoso, constituido por cristales gruesos de plagioclasa, hornblenda, biotita y clorita. Estas son rocas sanas, duras, compactas y poco fracturadas, que proporcionaron un buen autosoporte a la excavación.

Como lo advirtieron los expertos de la Universidad Nacional, la empresa que realiza la obra se topó con el sistema de Fallas del complejo Romeral. El primero de ellos se denominó la Soledad, donde se hallaron rocas que presentaron una franja tectonizada (asociada con mineralizaciones gruesas de cuarzo y calcita, rellenos blandos, plegamientos, intenso fracturamiento, productos de esfuerzos dinámicos, que generaron unas malas condiciones geomecánicas, por fortuna en una franja pequeña.

En el lado del Quindío, el macizo corresponde básicamente a rocas provenientes de diabasas pertenecientes al miembro volcánico del complejo Quebradagrande y en menor proporción a rocas sedimentarias de la misma unidad. En otros términos, material proveniente de erupciones volcánicas y de aquellas que resultan de la consolidación y cementación de sedimentos acumulados en capas.

Los ingenieros se toparon con una zona de fallas, denominada Alaska, que corresponde al primer contacto entre rocas volcánicas y rocas sedimentarias dentro de la excavación. Obligó a que se realizara un tapón en zona de falla y se pasara este obstáculo mediante la construcción de un by-pass de 183.27m, por donde se transitó hasta que se decidió restablecer el alineamiento original.

Obras complementarias

Las obras de la Fase I no sólo contemplan el túnel piloto. En el Portal del Tolima no hubo necesidad de ellas, pero sí fue preciso realizarlas en el del Quindío.

Se montaron 754,3 metros de carretera a cielo abierto;  tres  túneles más: Estrella (326,25 metros), Los Robles (883.10) y Los Chorros (617.02); cuatro puentes: La Estrella 1 (54,34), La Estrella 3 (16.00), Los Robles 2 (27.00) y Alaska (27.25); y un box coulvert de siete metros.

El proyecto en su totalidad, que incluye el túnel piloto, las obras complementarias y la intervención para amortiguar el impacto ambiental, tuvo un costo de 132.723 millones, 742.952 pesos, mientras que la interventoría le costó al Gobierno 14.242 millones, 420.902 pesos. El plazo fue de 46 meses para los trabajos y de 47 para la vigilancia técnica.

Con esta información, se realizará más fácil la Fase II Centenario del proyecto, que consiste en construir dos túneles, unidireccionales, con un costo inicial de 716.000 millones de pesos. Este es el proyecto más grande del país, sobre la cordillera Central,  y que hace parte del corredor Bogotá-Buenaventura, considerado como uno de los ejes más importantes de la Red Vial, dado que comunica el puerto de Buenaventura con el interior del país.

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