“López no fue adalid de la paz”

El alcalde de Medellín Alonso Salazar controvierte a la Corporación Democracia.

El alcalde de Medellín, Alonso Salzar, denunció este miércoles que la racha de asesinatos de desmovilizados  en la ciudad obedece a retaliaciones entre los reinsertados que no cumplieron con su promesa de dejar de delinquir y no a un plan sistemático de exterminio liderado desde otra orilla de la sociedad, como aseguran los ex ‘paras’.

La precisión del alcalde fue realizada a raíz de la comunicación pública emitida el martes por los líderes de la Corporación Democracia, quienes pidieron investigar las razones del crimen de Antonio López, ex líder de las fuerzas de alias Don Berna, el extraditado capo de las autodefensas que mandaba en Medellín y algunas de sus zonas aledañas.

En la región han sido asesinados 175 ex integrantes de las autodefensas, según el alcalde, a manos de sus mismos ex compañeros  de delincuencia. “Lo podemos demostrar con los procesos de judicialización”, indicó Salazar, quien agregó que hay 214 reinsertados investigados como reincidentes y otros tantos en averiguación.

“Pequeños equívocos? No. Hay un problema grave...(los ex paras) tienen que reconocer que el proceso tiene fracturas” agregó Salazar, quien conminó a la Corporación Democracia para que inste a sus integrantes a “cumplir con la promesa de paz” que le hicieron al país.

Sobre el resurgimiento de brotes de violencia en Medellín existen múltiples interpretaciones. Algunos sectores consideran incluso que no se trata de un fenómeno que comenzó este año sino de algunas diferencias respecto a la medición que se hacía antes. Para la alcaldía, el problema es que los ex paras están en guerra por el control de algunas zonas en las que antes mandaban los capos que ahora están extraditados, en prisión, muertos o huyendo.

Según Salazar, la prueba de que López delinquía está en las denuncias que había contra él por cobro de extorsiones, influencia en los expendios de vicio y el asesinato del presidente de la junta de acción comunal del barrio Las Mirlas. Incluso, dijo, que es una fábula aquello de que fue un adalid de la paz, pues hasta ordenaba castigos físicos a quienes le desobedecieran.