Parqueados

La mala hora de los transportadores, originada por fletes bajos, sobreoferta automotor y alzas en a.c.p.m., hizo que tomaran la decisión de frenar actividades. “Sólo trabajamos a pérdida”, dicen.    

Fernando Arias sabe, como sus más de 200.000 colegas  camioneros, que este va a ser uno de los paros más complicados de la historia del transporte en Colombia. Y lo sabe porque él, al igual que sus compañeros, está trabajando  “a perdida que nunca habíamos visto, con fletes extremadamente bajos, gastos demasiado altos, pagos de planillas muy demorados, cobros de comisiones exageradas y una sobreoferta de carros nuevos que están reduciendo la disponibilidad de carga en el país que no se había visto por lo menos en los últimos 20 años”.

Un panorama que junto con el elevado y creciente costo de los combustibles, ratifica Arias,  sirvió como detonante para que los transportadores tomaran la decisión de frenar sus actividades y sentarse en un paro que ya tiene  a más de 130.000 camiones estacionados en los parqueaderos de las principales ciudades del país, los puertos por donde entran las mercancías importadas y los distintos centros logísticos de carga que hay en zonas del Valle del Cauca, Nariño, Norte de Santander y la Costa Atlántica.

Las variables de este sector transportador empezaron a crecer hace más de cinco años y  hoy está llevando a la bancarrota a las cerca de 500.000 familias que dependen de este negocio, entre propietarios de automotores, conductores, ayudantes, mecánicos y proveedores de repuestos para los pesados del transporte terrestre.

Una masa de camiones que aumentará hoy a los 170.000 automotores cuando el resto de vehículos que estaban en trámites de descargue y nacionalización de mercancías, lleguen a sus ciudades de origen y por decisión de los organizadores del cese de actividades, “se queden allí a la espera de una negociación que nos  permita  establecer nuevas reglas de juego no sólo en fletes, sino en combustibles, chatarrización y sobreoferta de equipos”, ratifica Jorge García, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Camioneros (ACC).

Apreciación con la que coinciden los representantes de las empresas de carga, que aunque han manifestado estar fuera del cese de actividades, como lo expresa Jairo Higuera, presidente de Asocarga, quien dejó claro que “lo más necesario en este momento son medidas eficaces y rápidas para que no ingresen más camiones con la póliza de cumplimiento de chatarrización, que consiste en la compra de un documento por $22,5 millones, que por ese valor permite la entrada de un automotor nuevo al país. Esa fue una idea del Gobierno para no frenar la importación de camiones, pero lo grave es que con esta movida no están saliendo los carros viejos y por eso hay una sobreoferta”.

Sin embargo, el ministro de Transporte,  Andrés Uriel Gallego, invitó a que la movilización sea mínima, pues el tema del combustible depende del “precio internacional y se sabe que hay un esfuerzo de la Nación para extender esos subsidios. En


la  tabla de fletes hay que involucrar a generadores, empresas y camioneros, en el tema de chatarrización hemos hecho un ahorro importante  en las pólizas y los demás puntos se han trabajado. Si hay una reducción del ingreso de los transportadores, es por la sobreoferta vehicular y eso se dio porque  la revaluación permitió la compra de más carros”.

Aunque   los administradores de los distintos puertos manifestaron una parálisis notoria y que está avanzando, el Ministro recordó que “el trabajo mío  y el del Estado busca que no haya inmovilización, pero el de algún sector del transporte es que sí. Habrá reducción de movilidad, pero no de gran magnitud”.

Sin embargo, camioneros como Fernando Arias apuntan que el cese de actividades está  fundamentado en las cuentas que a diario hace de su negocio, pues las utilidades ni siquiera llegan al 20%, cuando deberían superar por lo menos el 50% para que el negocio realmente fuera rentable.

Y por eso, con libro en mano, detalla que “hace cinco años el flete Cartagena-Bogotá estaba en $4’200.000 y hoy no alcanza a llegar a los $4’300.000; el a.c.p.m. estaba en $3.300 el galón y hoy está en $6.200; una llanta –de las 22 que tiene la tractomula–,  costaba $870.000, hoy pasa del $1’300.000; el cambio de aceite valía $270.000 y hoy supera los $640.000 y un peaje cobraba en promedio $13.000 y en este momento nos toca pagar dependiendo de la carretera, $25.000 por cada uno”.

A eso se suma que en el 2002, una tractomula alcanzaba a hacer cuatro recorridos Bogotá- Cartagena-Bogotá al mes, mientras que por la sobre oferta de camiones, hoy tan sólo alcanzan a hacer dos en el mismo tiempo. En cada una de las ciudades donde hay puertos, se pueden tardar entre cinco y ocho días de estadía para lograr conseguir un viaje y cada día representa $70.000 entre alimentación, parqueo del camión y hotel  para el conductor. En ciudades como Bogotá, Cali y Medellín, el costo puede duplicarse, pues lograr un viaje puede demorarse hasta 15 días.

Pero las cuentas no paran ahí. Junto a Arias, más de una veintena de camioneros reunidos en los parqueaderos de Fontibón, en Bogotá, afirman que por cada viaje que consiguen en la empresas, comisionistas externos o los mismos despachadores de la carga, pueden cobrar comisiones de hasta $300.000. Cuando el flete supera el precio normal, hay que viajar un fin de semana o en fechas como diciembre o Semana Santa. Lo más grave es que estás prebendas, a pesar de estar prohibidas por las compañías generadoras de carga, dicen los camioneros que es la única  estrategia para lograr un viaje en medio de tanta oferta de automotores.

Por eso, a pesar de las buenas expectativas que mantiene el Ministro de Transporte, el panorama no es tan alentador, cuando es el mismo Jorge García de la ACC, quien dice estar dispuesto junto a los camioneros de Colombia, a “aguantar un paro indefinido que puede superar los 30 días de ser necesario, y aunque sabemos que generará grandes pérdidas para el gremio y la economía nacional, es la única forma de frenar lo que estamos viviendo los camioneros”.

Para el segundo día del paro camionero, este martes, se espera   que 170.000 automotores terminen de estacionarse en los parqueaderos de todo el país. Esto implica que  25.000 toneladas de alimentos diarios dejen de ser movilizadas a sus puntos de destino, lo que significaría pérdidas superiores a los US$4 millones.


Al cierre de esta edición, voceros de la ACC  y el Presidente de la República, junto con sus asesores, tenían programado un encuentro para tratar de evitar la prolongación del cese de acitividades.

Gremio de taxistas apoyaría paro

Los transportadores públicos bogotanos podrían unirse a las protestas por el aumento de la gasolina.

Hace más de un mes los taxistas de la capital vienen planeando el denominado ‘plan tortuga’, como forma de protesta por, entre otras cosas, la sobreoferta de taxis, el funcionamiento de mototaxis y el alza de la gasolina.

Aunque la Secretaría de Movilidad asegura no tener conocimiento de que se pueda producir dicho paro, el director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Camioneros (ACC), Jorge García, aseguró que algunos representantes de los gremios de taxi, colectivos y buses han manifestado su interés de unirse a la protesta.

De acuerdo con García, en caso de que los taxistas decidan unirse a la jornada, las medidas que tomarían no serían tan certeras; no habría bloqueo en las calles de la ciudad, simplemente no prestarían el servicio.

Las protestas internacionales

Las huelgas por el alza del combustible han sido una constante en los últimos días en varios países del mundo. En España, el pasado 9 de junio, miles de camioneros  iniciaron  un paro indefinido, que causó bloqueos en varias carreteras del país y paralizó el transporte de mercancías en Portugal. Los protestantes argumentaban que no tenían dinero para pagar los altos precios del combustible. Después de varios días en huelga, las asociaciones Fenadismer, Antid y Cofedetrans, anunciaron ayer que suspenderían la huelga.

En Lisboa, Portugal, el paro de camioneros finalizó el pasado 11 de junio, cuando los huelguistas decidieron aceptar las medidas de compensación por los precios de los combustibles negociadas con el gobierno. En Tailandia, el pasado 11 de junio, 120.000 camiones bloquearon un tramo de diez kilómetros de la autovía Bang Na Trad en las afueras de Bangkok, y varias vías más en las principales ciudades del país.

 En cifras

30%

es el promedio de utilidades que deja un camión tras más de 2.000 kilómetros de recorrido. Dinero inferior al mantenimiento del vehículo.

$300.000

es el costo que deben pagar los transportadores a los comisionistas y despachadores de las empresas para lograr un viaje con buen flete.

Temas relacionados
últimas noticias