Tragedia en el kilómetro 46

Derrumbe en la vía al Llano deja cuatro muertos. El miércoles y el jueves Satena doblará a cuatro los vuelos entre Bogotá y Villavicencio.

La inestabilidad del terreno, producida por el sismo del pasado 24 de mayo, y las intensas lluvias en la zona se convirtieron en una mezcla mortal que en la mañana del lunes provocó un deslizamiento que hizo rodar unos 55 mil metros cúbicos de tierra y rocas que sepultaron a cuatro personas. Por lo menos, otras 15 quedaron heridas.

“Lamentablemente hay cuatro muertos, uno que está en el hospital de Guayabetal y tres que están pendientes en la zona para levantamiento de cadáver y de ser transportados hacia otro sitio. Esto se hará durante el transcurso del día, están esperando a que una retroexcavadora pueda habilitar el paso para sacar estos tres muertos de la zona”, indicó la directora de Prevención y Atención de Desastres del Ministerio del Interior y de Justicia, Luz Amanda Pulido.

La tragedia se presentó poco después de las ocho de la mañana del lunes, a la altura del kilómetro 46 de la vía Bogotá-Villavicencio.

La furia de la naturaleza marcó el final fatal de las cuatro víctimas, entre los municipios de Quetame y Guayabetal, en

Cundinamarca, sector denominado Puente La Balsa, donde la vía quedó taponada en una longitud de por lo menos 120 metros.

En esa área, el alud formó una montaña que sepultó un bus de Flota La Macarena en el que se desplazaban Carlos Monroy, Blanca Cousil, Jenifer Alexandra Barreto y una adulta mayor sin identificar, junto con otras 41 personas.

Cuatro de los heridos fueron identificados como Gustavo Varela, de 19 años de edad; José Luis Valera, de 12 años; María Dolores Cruz, de 54 años, y Óscar Carrillo, de 50 años.

La tragedia no fue de mayores proporciones gracias a que las autoridades viales alcanzaron a avisar a los viajeros de un derrumbe previo al que originó el siniestro. Entonces, la mayoría de pasajeros y conductores salieron de los vehículos. Minutos después, se vieron sorprendidos al observar un gigantesco deslizamiento de tierra y rocas. Algunos de ellos relataron que lograron salvarse gracias a que salieron corriendo del punto neurálgico.

En total, 2 buses, 32 automóviles y 2 aerovans quedaron atrapados por el alud de tierra, pero no sufrieron daños. Según informó el Centro Regulador de Urgencias de Cundinamarca (Cruc), los heridos fueron atendidos en instituciones de salud de Cundinamarca y Villavicencio.

El gobernador de Cundinamarca, Andrés González, quien efectuó una visita de inspección a la zona, señaló que dada la gran magnitud del deslizamiento, que alcanzó los 55 mil metros cúbicos de tierra, la vía estará bloqueada por cerca de dos días.

Igualmente, reiteró la necesidad de trabajar en una vía alterna que garantice el abastecimiento y la comunicación de la región del Llano con la capital del país.

“En Cundinamarca tenemos una vía alterna por Medina-San Pedro de Jagua y la salida entre Mámbita y Palomas. La vamos a trabajar muy duro durante estos cuatro años, porque es una prioridad para el país”, declaró.

En la zona se registró un derrumbe principal y dos menores, generando el aislamiento de seis vehículos de carga pesada, dos de ellos cargados con combustible. Un bus de transporte público resultó altamente afectado por caída de rocas.

La aerolínea estatal Satena duplicará a cuatro los vuelos diarios de Bogotá a Villavicencio, este miércoles y jueves. Los tiquetes aéreos de estos viajes adicionales tendrán un valor de 170 mil pesos y se efectuarán a las 5 de la tarde y 7 de la noche, con llegada a la base militar de Apiay.

El director de la Defensa Civil de Cundinamarca, coronel Eugenio Alarcón, alertó que la inestabilidad del terreno es el caldo de cultivo ideal para que se presenten nuevos deslizamientos de tierra en la zona de la tragedia.

Mientras se supera la emergencia y se despeja esa importante vía para la comunicación terrestre del centro del país, la Policía de Carreteras recomienda a los viajeros tomar vías alternas.

Asi mismo, las autoridades de tránsito de Cundinamarca sugieren evitar acercarse a la vía que estará cerrada durante varios días, y en lugar de ello tomar la ruta Bogotá-Guateque-Yopal-Villavicencio.

Al conocer la tragedia, un lector de elespectador.com escribió un mensaje en el que además de lamentar lo sucedido, decía que “no queremos aprender, a pesar de tantos muertos de los derrumbes de Quebradablanca”. Y tiene razón, el 28 de junio de 1974 más de 300 personas murieron en la misma vía que hoy, a lo largo de sus 87 kilómetros, sigue siendo una de las más inseguras del país para los viajeros, pese a las altas inversiones para la construcción de imponentes túneles y otras obras de adecuación.

 

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