"Este es el siglo de América Latina"

El reconocido economista también considera que Colombia tiene un gran futuro y que Estados Unidos recuperará la senda.

Bogotá fue escenario hasta este sabado de la XII Conferencia Anual de Desarrollo, una de las cumbres más importantes del mundo en materia del diseño de políticas económicas y sociales para los países en vías de desarrollo.

Al frente de este encuentro académico estuvo, entre otros, Gerardo della Paolera, presidente del Global Development Network (GDN), organizador de la conferencia que realizó en la Universidad de los Andes.

El Espectador dialogó con Della Paolera sobre las perspectivas económicas globales y locales.

¿Cuál cree que será el desenlace del mal momento de Europa?

Es la pregunta del millón. Desde el punto de vista de la moneda han campeado el temporal, pero está el problema de cómo se manejan España o Portugal, no tanto porque piense que España va a entrar en la misma situación que Grecia o Irlanda, simplemente porque pone mucha presión sobre las tasas de interés, sobre los riesgos soberanos y eso tiene un efecto nocivo para el crecimiento económico del continente.

Algunos analistas han insinuado que el euro está en peligro.

No creo. Eso sí, Europa va a recorrer un sendero muy traumático para tener un euro sustentable en el largo plazo. El pecado original del euro fue que nació como una unión monetaria, como una concentración de la política monetaria en el Banco Central Europeo y, sin embargo, no existe la otra cara de la moneda, porque no hay armonización de las políticas fiscales, lo que ha llevado a las tensiones que hay adentro.

¿Cómo analiza el momento de Estados Unidos tras los más recientes resultados positivos?

Ha habido dos trimestres de buenas noticias, pero la pregunta es, ¿esta recuperación es transitoria o permanente?, y todavía los economistas no tienen una respuesta. Lo que está pasando es que hay datos positivos en los cuales hay recuperación, pero el empleo no crece tan rápido como las buenas noticias. Al final, soy optimista, creo que Estados Unidos va a recuperar un sendero de crecimiento económico.

Pero analistas como Paul Krugman advierten que todavía hay serios peligros.

En su caso, y dada la forma de pensar, en la que las inyecciones monetarias y la expansión del gasto son lo que realmente hacen un relanzamiento de la economía, creo que es más bien un mensaje para evitar que Estados Unidos gire a políticas fiscales ortodoxas y conservadoras, ante el hecho de que los republicanos han tomado el control de la Cámara de Representantes.

¿Cómo ve el futuro económico de América Latina?

Lo que veo como latinoamericano es que hay un cambio casi revolucionario en los últimos 20 años. Veo dinamismo, optimismo, las ganas de hacer cosas, esa actitud emprendedora que tenían los europeos y que tienen aún los norteamericanos, lo cual me hace pensar que la mentalidad de América Latina es más abierta al mundo, lo que me hace suponer que es cierto lo que se dice que es el siglo de Latinoamérica. No hay que desperdiciar las oportunidades, el secreto es corregir ciertas políticas públicas y mantener los elementos positivos a pesar de los cambios de gobierno. Colombia ha dado ese paso durante los últimos 20 años y puede estar a punto de tener políticas de Estado de un país maduro.

Usted insiste en que la región está viviendo un gran momento, pero la iniquidad sigue siendo un gran lastre.

Ese es el gran tema. Países como Colombia, Brasil y Chile, a pesar del dinamismo económico importante, mantienen grandes desigualdades. ¿Cómo se logra este desarrollo inclusivo? Para eso es fundamental que se apuntale una clase media fuerte. Colombia la tiene, pero hay todavía, como en los demás países de América Latina, un sector bastante grande de población postergada. Chile, que es el que durante más tiempo ha hecho las reformas necesarias, también tiene bolsones de pobreza, Brasil ni hablar.

En el caso particular de Colombia, ¿qué debe hacerse para crecer y de manera equitativa?

Esto ha sido mencionado varias veces. Al ser un país extremadamente bonito, Colombia tiene una topografía muy complicada, con tres cordilleras, lo que dificulta el tema de transporte. Cuando vengo, de lo que me doy cuenta es que tienen una red aérea interna muy sofisticada, pero faltan carreteras. Es normal, pues se requiere un esfuerzo de inversión enorme en este campo, dada su “desventaja”, pero lo va a lograr. En materia de otros servicios como salud, educación, electricidad y aguas, si bien están por debajo de lo que es el nivel de crecimiento económico y de su Producto Bruto, se está dando una mejoría en la inversión pública en esos sectores. Las metas se alcanzarán con buenas políticas y asociatividad pública y privada, lo que generará una buena infraestructura en 20 años.

¿Cómo evitar que esas inversiones generen problemas como la revaluación del peso?

Creo que lo que está haciendo el Banco de la República es adecuado. Pero hay que diferenciar la entrada genuina de dinero con el ingreso de capitales especulativos. Colombia si sigue en el sendero de crecimiento no va a poder evitar la apreciación. Fíjese lo que pasó en Brasil o en Japón a partir de los años 60, que era un país con un PIB per cápita muy bajo en los 50 tras la guerra.

Sin duda Colombia va a tener una moneda más fuerte en cinco años, pero creo que los salarios también van a aumentar de manera genuina, porque la productividad también lo hará y se va a dar una convergencia en el tema del dólar con los países desarrollados.

Cambiando de tema, los analistas coinciden en que países africanos como Ghana serán los que mejor comportamiento tendrán en 2011, ¿cuál es su fórmula?

En el fondo son recetas de sentido común: tener estabilidad política, tener claras prioridades como inflación baja —pues es el peor impuesto para los pobres—, tener una política monetaria, un plan fiscal con esa política. Yendo a lo que afecta más a la población, generar políticas de Estado en materia de educación, que Ghana la tiene hace mucho tiempo, una política de regulación racional frente a sus recursos naturales. Es decir, tener un marco que permita acceder a inversión genuina, sostenida y un plan social muy sofisticado. Asimismo, no cambiar de rumbo en materias como la política monetaria, de inversiones públicas, de reglas de juego, de derechos de propiedad. En este último punto, Ghana tiene muy claras las normas, en un campo que es vital para la inversión.

Sobre los gigantes China e India, ¿qué comparación puede hacer con Latinoamérica?

China e India son unas locomotoras que están en una situación muy diferente de América Latina. En el caso de India, donde resido, es claro que tiene una oferta bastante elástica de trabajo, pues hay muchas personas que están entrando a la economía, ni siquiera formal, que les permite tener esos crecimientos siderales, porque lo hacen con bajos costos en el campo laboral. Pero tengo más optimismo en América Latina, porque si bien es cierto que existen bolsones en el mercado laboral de gente que gana muy poco dinero, está muy lejos de tener la situación de China e India.

China tiene además cierta vocación mercantilista en el sentido de exportar bienes, servicios y capitales, y la posibilidad de tener algún control del comercio, que es lo que genera ese desbalance chino famoso que le produce tantos dolores de cabeza a Estados Unidos.

Un dato clave para América Latina es que no hay animosidad de ninguna potencia frente a la región, lo que le da una gran oportunidad de insertarse, diferente de lo que sucede con esos gigantes.