La enfermedad china

Los sectores del calzado y la metalmecánica sufren por cuenta de los productos provenientes del gigante asiático, que entran al país con precios de referencia inferiores a los de la industria.

Tan pronto se le pregunta por las importaciones desde China, el rostro de Luis Gustavo Flórez se pone tenso. El presidente de la Asociación Colombiana de Industriales del Calzado, el Cuero y sus Manufacturas (Acicam) tiene claro que las compras ilegales que provienen del gigante asiático son las principales responsables de que el empleo en el sector haya sufrido una caída del 7,6% entre enero y octubre de 2011.

“Actualmente la producción nacional cubre solamente el 53% del mercado local. Pero el fenómeno del contrabando técnico y la subfacturación del los productos chinos ha abierto un hueco en el mercado de casi $120.000 millones”, asegura. Según las cifras del gremio que dirige, al mes de septiembre del año pasado el país registró la entrada de 43,5 millones de pares de zapatos, de los cuales 7,9 millones (el 18%) reportaron un precio de entrada inferior a un dólar.

Pero en su sector está ocurriendo un hecho aún peor: las exportaciones de cuero crudo, sin ningún valor agregado, a China entre 2009 y 2011 pasaron de US$8,5 millones a US$23,8 millones. Un indicador alarmante, si se tiene en cuenta que toda esa materia prima se convierte en el primer eslabón de su cadena de abastecimiento, pues al cabo de unos meses regresa al país convertida en zapatos y accesorios de cuero que entran a precios muy bajos.

Una situación muy parecida la sufre el sector de metalmecánica, que ha visto cómo las importaciones de productos de la cadena provenientes de China, que en 2001 ascendían a US$128 millones, aumentaron a los US$1.772 millones reportados en 2010.

“Ese fue el año en que China nos vendió productos por US$60.000 millones en toda la región, mientras nosotros sólo le vendimos US$2 millones. Prácticamente, regresamos al siglo XIX, con la diferencia de que reemplazamos a Inglaterra y Francia por China”, comenta Guillermo Moreno, director de la Asociación Latinoamericana del Acero (Alacero).

La asimetría es evidente: mientras en el período comprendido entre 2005 y 2010 las importaciones de productos chinos de metal (principalmente maquinaria de oficina y artículos domésticos) crecieron 3,6%, las exportaciones al gigante asiático tan sólo se expandieron en 0,06%.

“La chatarra que se exporta a China tiene un valor superior a ciertos productos siderúrgicos que se importan. Este fenómeno afecta directamente el empleo y las ventas de la industria regional, que para sobrevivir debe eliminar empleo altamente cualificado por cuenta de los productos elaborados a partir de materias primas”, dice Moreno.

Con el ánimo de reversar los efectos perjudiciales sobre la industria colombiana, los gremios del sector le han pedido al Gobierno que implemente medidas antidumping; sin embargo, persisten las quejas. “Se ha actuado con una ortodoxia extrema. Las medidas que han tomado países vecinos, como Brasil y Ecuador, no han tenido el mismo eco aquí. Aún no vemos correctivos contundentes”, señala Flórez.

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