La polémica historia del túnel de Oriente

El proceso de los trabajos comenzó hace 16 años y ha tenido múltiples problemas técnicos, jurídicos, políticos y económicos.

Otro capítulo fue escrito en la historia del túnel Aburrá-Oriente, después de un proceso que comenzó en 1997, cuando el expresidente Álvaro Uribe era gobernador de Antioquia. El último episodio es la suspensión de la obra por parte del Ministerio de Ambiente, tres meses después de que Luis Alfredo Ramos, exgobernador de Antioquia, anunciara el inicio oficial del megaproyecto y dijera que el departamento esperaba la obra desde hace 50 años.

La decisión de Frank Pearl, ministro de Ambiente, sacó a relucir los inconvenientes que ha tenido la obra durante los últimos años. Sergio Fajardo, gobernador de Antioquia, explicó que el macroproyecto, que uniría a los valles de Aburrá y San Nicolás, ha sido evaluado unas 30 veces desde diversos puntos de vista: planeación, técnicos, políticos, financieros y jurídicos.

En 2002, la autoridad ambiental Cornare, que tiene jurisdicción en 26 municipios de Antioquia, concedió el permiso ambiental para iniciar la obra. Sin embargo, Guillermo Gaviria, gobernador elegido para el período 2001-2003 (asesinado por la Farc el 6 de mayo de 2003), dijo que no había recursos. Y su hermano Aníbal Gaviria, gobernador de Antioquia entre 2004 y 2007 y actual alcalde de Medellín, agregó que no había estudios técnicos y ambientales suficientes.

En 2008, al llegar Luis Alfredo Ramos a la Gobernación, el proyecto, que tendría un costo estimado de 870 mil millones y una duración de 48 meses, cobró importancia. Fueron destacadas las bondades de la obra de 8,2 kilómetros, como los 18 minutos que tomaría un viaje en carro desde Medellín hasta el aeropuerto José María Córdova.

El 28 de junio de 2011 fue firmada el acta de inicio y el 18 de octubre del mismo año fue puesta la primera piedra, 12 días antes de las elecciones para elegir nuevo gobernador de Antioquia. Sin embargo, colectivos ambientalistas como la Corporación Ambiental Penca de Sábila habían alzado desde mediados de año su voz de protesta contra la obra.

El exalcalde Alonso Salazar dijo en ese entonces que no se oponía al proyecto, pero le solicitó al Ministerio de Ambiente tener en cuenta unas inquietudes jurídicas, técnicas y ambientales. El argumento de él y de los ambientalistas era que el túnel le podría causar efectos negativos a la reserva del Nare y al río Nare y pondría en peligro el suministro de agua para unas 200 mil personas de Medellín y los municipios de Guarne, Envigado y Rionegro.

Javier Parra, jefe de planeación de Cornare, les salió al paso a las críticas y a la decisión del Ministerio de Ambiente y dijo que el estudio, para conceder la licencia, fue realizado por una firma tan seria como lo es Integral y que éste fue analizado con todo el rigor por 18 funcionarios de las autoridades ambientales de Antioquia y Medellín: Cornare, Corantioquia y el Área Metropolitana. Agregó que toda la información, con actualización del estudio ambiental, le fue enviada al Gobierno.

Ahora, el Ministerio de Ambiente puso un plazo de 90 días para replantear el proyecto, analizar los impactos sobre el medio ambiente y determinar si la obra continúa o es cancelada. El gobernador Sergio Fajardo ha dicho que el proyecto es necesario, pero no prioritario.