“Dejamos las puertas abiertas”

Ecopetrol y Talisman compraron la operación de la multinacional en el país en una puja frente a 14 empresas del sector.

Uno de los mayores negocios en Colombia este año se conoció miércoles, la compra, por US$1.900 millones, de las operaciones y activos de British Petroleum (BP) en Colombia, por parte de una sociedad entre Ecopetrol (51%) y la canadiense Talisman (49%).

Alberto Galvis, presidente de BP en el país, en entrevista con El Espectador, cuenta los pormenores de la millonaria operación.

¿Por qué BP tomó la decisión de vender la operación en Colombia?

Fue un proceso rápido y bueno para las dos partes, del cual quedamos muy contentos. Ocurrió porque BP a nivel corporativo tomó la decisión de vender activos para atender obligaciones financieras por cerca de US$30 mil millones, relacionadas con el incidente del derrame de petróleo en el Golfo de México.

¿Quedaron satisfechos con el precio de US$1.900 millones?

Se buscó que los activos que se iban a vender tuvieran más valor para los compradores que para nosotros. Ecopetrol y Talisman lo podrán hacer; la empresa colombiana tiene muchas sinergias que se lo permitirán, como la infraestructura de transporte, que la requiere porque su producción está aumentando y requiere los oleoductos que nos compró. Talisman fortalecerá su posición porque opera en áreas cercanas a las de BP.

¿Cómo se van a hacer los pagos?

El 70%, US$1.750 millones, será cancelado en los próximos días y el saldo cuando se realice el cierre del negocio. Para la operación falta la aprobación de las autoridades, Superintendencia de Industria y Comercio, Ministerio de Minas y Energía y la Agencia Nacional de Hidrocarburos. Una vez se surtan estos pasos, se hará el cierre y las acciones de BP Exploration Company Colombia pasarán a Ecopetrol y Talisman.

¿La negociación se dio de manera directa?

Así fue, había 14 empresas interesadas, que cumplieron el proceso de análisis de la información, financiera, técnica y legal. Ecopetrol y Talisman tenían conocimiento de BP en Colombia por una relación de años como socios, que les permitió hacer una oferta muy rápida.

¿Qué otras compañías estuvieron interesadas?

Tenemos cláusulas de confidencialidad, pero puedo decir que fueron todas de muy alto nivel.

¿Qué le queda a BP en Colombia?

El negocio de lubricantes, representado fundamentalmente por la marca Castrol.

¿La venta hubiera ocurrido de no presentarse el incidente en el Golfo de México?

No en el corto plazo; en el mediano y largo no lo sé, las cosas cambian rápidamente. El 19 de abril de este año, día anterior al accidente en el Golfo, no teníamos la menor intención de vender.

Se habla de la posible venta de activos de BP en Venezuela, ¿puede ocurrir pronto?

Hasta el momento se han concretado negocios en Canadá, Egipto y Estados Unidos, donde la compañía estadounidense Apache compró los activos y operaciones de BP, por US$7.100 millones, y el caso de Colombia. Hay negociaciones en diferentes países, que no se han concretado. En el caso de Venezuela no se ha pensado, allí tenemos una sociedad con la compañía rusa TNK.

¿Volverá BP a tener actividad de exploración y  explotación en Colombia?

Es difícil saberlo. En 24 años de actividades en el país cumplimos con todo lo propuesto, lo que nos deja la puerta abierta para volver cuando se tome esa decisión.

¿Qué le dejó la operación de BP a Colombia?

Se descubrieron los campos petroleros más grandes de los últimos 20 años, Cusiana y Cupiagua, que en su punto máximo de producción alcanzaron 500.000 barriles diarios; hoy en total el país está cerca de los 800.000 barriles al día. También la construcción del oleoducto de Ocensa, de 800 kilómetros, entre el piedemonte llanero y el puerto de Coveñas, que se complementa con la infraestructura de transporte de Transgás de Occidente y del oleoducto de Colombia.

¿Y en el campo social?

Inversiones en la comunidad por cerca de US$160 millones, también en medio ambiente y más de $10 billones en regalías a la región del Casanare, que beneficiarán al país por varios años.

BP logró sellar el pozo

La operación para frenar el derrame  de petróleo en el Golfo de México “ha funcionado”, dijo ayer BP mediante un comunicado, en una operación, denominada ‘static kill’ (eliminación estática), que consiste en empujar el petróleo que mana del pozo hasta su lugar original mediante la inyección de cemento y lodo pesado. Según BP, la presión del pozo está controlada por la presión hidrostática de esa mezcla y añadió que podría dar por finalizado el sellado del pozo esta misma semana, si no se producen contratiempos. Las últimas estimaciones oficiales del volumen total de petróleo que se ha vertido a las aguas del Golfo de México apuntan a que la fuga es la peor catástrofe medioambiental de la historia en todo el mundo, y no sólo en Estados Unidos, como se decía hasta ahora.

 

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