Bogotá, con potencial para los negocios

Bogotá es la tercera ciudad de América Latina donde se presentan mejores oportunidades de negocios en el mercado masivo de la región.

Así lo reveló un estudio dado a conocer el 18 de junio, titulado “Mercado masivo de crédito en las siete ciudades líderes de Latinoamérica”, de MasterCard Latinoamérica, y realizado por la Universidad de Loughborough, en el Reino Unido, que analizó el comportamiento financiero de las ciudades más importantes de la región y de su potencial en el largo plazo.

Bogotá, Buenos Aires, Caracas, Ciudad de México, São Paulo, Río de Janeiro y Santiago de Chile son las ciudades mencionadas en el estudio, el cual revela resultados interesantes de acceso al crédito con respecto al tamaño y a la tasa de crecimiento del mercado de bajos ingresos y sus hábitos de consumo, en especial de los sectores más pobres de la población.

“Somos testigos de un momento interesante en Latinoamérica. La estabilidad política y económica de la región ha causado un aumento en el poder adquisitivo de los segmentos más bajos de la población, dándoles cada vez más peso en la economía de estos países”, dijo Jon Cloke, uno de los expertos que participó en el estudio.

Una de las conclusiones del estudio es que con la mejoría en las posibilidades para conseguir recursos financieros por parte de los estratos bajos de la población se facilita el acceso a la compra de bienes y se crean bases más sólidas para la supervivencia económica de las ciudades, dado que a pesar de no contar con los ingresos más altos, este segmento podría constituir una buena plataforma para ampliar la base de diversos sectores de la región, como puede ser el financiero.

Para el caso de la capital colombiana, el estudio revela que en 2020 la ciudad ocupará el lugar 26 entre las más pobladas del mundo y que después de Santiago de Chile, de São Paulo y Río de Janeiro, es la que ofrece más alternativas de crédito al sector privado en Latinoamérica y con potencial de crecimiento, entendiendo que los niveles de acceso a los servicios financieros llega al 29,2% de la población (cuenta corriente, de ahorros, tarjeta débito o crédito).

El estudio destaca que los niveles de acceso y la utilización de tarjetas de crédito han aumentado.

Bogotá ha tomado conciencia de la importancia del tema y por ello la administración del alcalde Samuel Moreno Rojas le ha dado importancia al tema a través de la Secretaría de Desarrollo Económico del Distrito.

Para Mónica de Greiff, encargada de la Secretaría, “es importante que se comparen las ciudades y se reconozcan los esfuerzos que se han hecho en el país”.

En este sentido, la capital viene desarrollando el programa Banca Capital, que tiene como objetivo facilitar el acceso al crédito, en especial para proyectos de emprendimiento, no crédito de consumo.

La iniciativa tiene también un componente de formalización, entendiendo que el 90% de las empresas que realizan actividad productiva en la ciudad son micro y pequeñas empresas.


De Greiff añadió que se les quiere dar especial atención a los procesos de implementación de nuevas tecnologías y reconversión industrial, con líneas de crédito con tasas preferenciales, que incluso pueden ser las más bajas que se ofrezcan en el mercado.

Para el desarrollo de esta iniciativa, el Gobierno Distrital ha previstos recursos por más de $255 mil millones que forman parte del presupuesto de la ciudad.

La Secretaría de Desarrollo tiene calculado que la actividad financiera del Banco Capital comience a operar el 2 de enero del año entrante.

Bogotá representa el 54% del total de la actividad financiera del país.

La informalidad en el acceso al crédito ha sido uno de los problemas en las grandes ciudades, donde por lo general los estratos más bajos de la población recurren a fuentes de financiación informales, que les cobran tasas de interés realmente altas.

Los establecimientos de comercio, distintos de las grandes cadenas, cobran intereses hasta del 70%; los amigos, familiares y vecinos el 68%, el prestamista de la calle hasta el 213%, mientras los bancos están alrededor del 27%. Sucede que la gente de los estratos 1, 2 y 3 considera la banca formal como la alternativa más barata y confiable, pero recurre a la informalidad por facilidad.

El desafío está en que el sistema financiero diseñe productos y mejore el acceso para que la gente más pobre no tenga que recurrir a fuentes extrabancarias, que les resultan muy costosas, además de ser una oportunidad con una masa grande de clientes potenciales.

“De acuerdo con la información recopilada en este estudio, creemos que un acceso más amplio a los servicios financieros por parte del segmento de bajos ingresos constituye un factor clave para disminuir la pobreza en estos lugares e incluso en las áreas que se encuentran por debajo del nivel de pobreza”, explica Jon Cloke, uno de los expertos que hicieron el estudio.

Las otras ciudades

En el caso de Buenos Aires, las empresas pequeñas y medianas en el sector informal representan las principales fuentes de empleo. La penetración del microcrédito es muy baja, a pesar de ser un país con niveles altos de impuestos. Para Santiago de Chile el estudio mostró que el mercado de bajos ingresos aumentará a una tasa anual del 1% para 2020. Este uso del crédito es similar al de Europa y Estados Unidos, y se usa mucho más que para comprar. Y en el caso de Caracas, el uso de las tarjetas de crédito es muy bajo. Además de la falta de productos financieros que respondan a la demanda de la población, el país carece de un sistema nacional de transacciones interbancarias.

En Cifras

54%

del total de la actividad financiera del país es la que concentra Bogotá, respecto a las demás ciudades capitales del país.

$255 mil

millones es lo que el Gobierno Distrital tiene previstos para el desarrollo de esta iniciativa.

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