Cacería de brujas por el dólar

Los comisionistas de bolsa dicen no tener tamaño para manipular el mercado cambiario. Se quejan de la  transformación en las reglas de juego.

Voladores y sirenas se han escuchado de parte del Gobierno por el incremento de cerca de $245 que experimentó el precio del dólar en una semana.

Entre los comisionistas de bolsa sigue el desconcierto por las acusaciones que hizo hace unos días el ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, en el sentido de que en la revaluación mucho tenía que ver la especulación de los comisionistas. Luego las recogieron el Ministro de Hacienda y el presidente Uribe.

El mercado de divisas tiene dos instancias: fordward (futuros) y OPCF (Operaciones de pago anticipado sin entrega). La primera es para los grandes inversionistas, fondos de pensiones e importantes fondos internacionales; por lo general, estos contratos los manejan los bancos. Los segundos son contratos estandarizados, más pequeños y se transan en bolsa, manejados por los comisionistas. La relación entre los dos es de uno a veinte, donde los bancos son veinte y las firmas comisionistas uno.

La otra instancia, OPCF, es la que podríamos llamar del mercado al menudeo, que se conoce como Spot. Allí las firmas comisionistas tienen el 30% del mercado, entre las 20 que participan.

No se puede olvidar que tanto el dólar como el peso no son dos commodities (materias primas), sino que son la representación monetaria de dos países, donde la relación de intercambio entre las monedas sí depende de la oferta y la demanda, pero hay muchos factores que determinan el valor intrínseco de cada una: inflación, comportamiento de las economías, expectativas, etc. Para Emilio José Archila, presidente de la Asociación Colombiana de Comisionistas de Bolsa, “lo lógico es que la moneda de uno se valorice frente a la moneda del otro, en lo cual los comisionistas de bolsa poco tienen que ver”.

Qué es la especulación

Es un término que se ha estigmatizado. Cuando había controles de precios en Colombia, respecto de bienes y servicios, existía el delito de especulación cuando la gente escondía productos y esperaba a que subieran los precios para vender. En este sentido el concepto está asociado con hacer algo ilegal.

En el mercado de valores, la especulación es la forma cómo se describe a aquellos que, teniendo un conocimiento que es público y aplicándole su capacidad de análisis, tratan de aventurar, de predecir cuál va a ser el comportamiento futuro de ese bien y compran y venden. Así funciona el mercado.

El mercado de valores necesita de los especuladores para regular las volatilidades. El propio Gobierno vive de ellos. Colombia es de los pocos países en el mundo donde el mercado de valores es 80%-20% entre deuda pública y privada, respectivamente. La forma como se financia el Gobierno es con TES (títulos de deuda pública) que se negocian a través de los especuladores.

No está mal si alguien compra una casa con la expectativa de que la zona se va a valorizar, porque estudió el plan de desarrollo de la ciudad y se ganó una plata. Otra cosa es si una persona engaña para comprar barato porque era la novia del director de planeación de la ciudad y conocía una información que no se había hecho pública y sabía que la zona se iba a valorizar. Manejó información privilegiada. Debe ser castigada porque limita la transparencia y  la formación adecuada de precios.


Para César Prado, superintendente financiero, “los agentes del mercado pueden alterar el mercado en la medida en que se afecte la oferta, la demanda y las expectativas y cuando incurren en conductas no autorizadas, que es lo que estamos investigando”.

Existe la posibilidad de que los comisionistas de bolsa manipulen, en la medida en que son ellos quienes participan, junto a otros actores, en el mercado. Un actor del mercado se pregunta ¿cómo pueden tener acceso a información que les permita manipular los precios?

Tendrían que reunirse con el presidente de la Organización Mundial del Petróleo y que éste les anticipe cuál va a ser la variación del precio del barril de crudo. O tendrían que haber obtenido información de Ben Bernanke, director de la Reserva Federal de Estados Unidos, sobre si va a subir la tasa de interés, antes de que se haga pública la información.

El mismo actor dice que los comisionistas no tienen el patrimonio técnico ni el músculo financiero para marcar una tendencia. Hay agentes en el mercado que pesan más, como los fondos de pensiones y los bancos. Pero aun la institución financiera más grande del país, sola, difícilmente podría manipular el mercado.

Incluso, a finales de marzo del año pasado, el Banco de la República compró US$1.000 millones  y a los dos o tres meses el dólar estaba $200 abajo. Es difícil, porque el mercado es muy líquido, participan muchos agentes, cerca de 100 contrapartes, fondos de pensiones, corporaciones financieras, fiduciarias, comisionistas de bolsa, entre otros. Por ello manifesta que resulta temerario decir que alguno de los agentes está manipulando.

Entre los participantes del mercado de divisas cayó mal el cambio de reglas del Banco de la República. Hasta el martes de la semana pasada había una pauta según la cual si el dólar en un día subía o bajaba más de 2%, con relación al promedio de las TRM de los últimos 20 días, al otro día el Emisor estaba obligado a convocar opciones call (vender reservas, dólares), en caso de una fuerte subida, u opciones put (comprar dólares) en caso de una fuerte caída. Nada tiene que ver con la decisión de comprar US$20 millones diarios tomada el viernes 20 de junio.

Pero la regla no se cumplió. El banco emisor simplemente modificó el martes anterior de 2 a 5% el margen para intervenir. Y posteriormente lo eliminó, cuando era claro que debía salir a vender para reducir la volatilidad en la subida, que se contraponía con la decisión de hacer compras diarias.

Participantes del mercado sostienen que de esta manera se está estimulando la volatilidad. Además, quedó la sensación de que el Banco Central tiene información que no está suministrando de manera transparente. Un comisionista dice no saber qué están viendo en el Banco que él no ve, y se pregunta si el Emisor está suministrando información de manera transparente.

Emilo Archila agrega que “en un mercado de competencia perfecta, todo lo que se haga tiene efecto en el mercado y sobre quienes participan en el”.

Las fluctuaciones se deben a que el país hace varios años tomó la decisión de liberar el mercado cambiario, que debe ser un reflejo de lo que sucede en el país y no una imposición de lo que debería suceder. Las economías de Colombia y Estados Unidos han pasado dos años llenas de elementos que han influido el panorama (costos del petróleo, y de los alimentos, precios de los commodities, crisis hipotecaria, relaciones con los vecinos, parapolítica, referendos). Colombia se volvió atractiva para la inversión. El año pasado llegaron US$7.870 millones, y entre enero y mayo de este año US$3.315 millones, el Gobierno sigue en déficit fiscal, se financia con deuda.

La Superintendencia en este episodio seguramente ajustará controles, revisará temas, posiblemente encuentre algunas operaciones que no se hayan hecho con todo el cuidado y que quiera revisar. Es algo más rutinario.

En la revaluación, como en muchos temas económicos, no hay un malo al que se pueda señalar, sino una conjugación de factores. Archila concluyó diciendo que “las firmas comisionistas de bolsa son receptores de factores y no creadores de dificultades”.

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