Cambio de mando

Luego de 104 años de historia, la empresa designó como su nuevo presidente a una persona externa a la familia. ¿Qué implica este movimiento?

Sorprendió, por decir lo menos, el nombramiento de Ricardo Obregón Trujillo como nuevo presidente del Grupo Carvajal, uno de los conglomerados empresariales más reconocidos del país y quizás el pionero en buscar la internacionalización de sus negocios.

Era claro que a Alfredo Carvajal Sinisterra, actual cabeza de la organización, le había llegado el momento de retirarse, luego de ocho años como el séptimo miembro de la familia en dirigir los destinos del grupo, desde cuando en 1904 don Manuel Carvajal Valencia estableciera en Cali la Imprenta Comercial con sus hijos Alberto y Hernando, que más adelante pasó a llamarse Carvajal y Compañía, dedicada a las artes gráficas.

La designación de Obregón rompió con una tradición, no sólo corporativa sino familiar, dentro del conglomerado de familia modelo del país.

Incluso, el tema de la sucesión estaba regulado. El Consejo de Familia establecía el procedimiento para señalar al sucesor. Era seleccionado por la junta directiva, que a su vez era elegida por la asamblea de accionistas. El mecanismo había permitido que luego de la muerte o retiro del líder no hubiera habido ningún traumatismo. Era claro que Alfredo Carvajal estaba en el momento del retiro por haber cumplido la edad de jubilación que acordaron los 180 miembros de la familia en el protocolo de familia.

Por eso la jugada de designar a un tercero era un movimiento contrario a lo que había sido la tradición del Grupo.

Por ello, la movida que permitió la llegada de Obregón pudo ser resultado de que la armonía al interior de la familia pudo haberse roto al no ponerse de acuerdo sobre el nombre del sucesor, razón por la cual la cuarta generación de Carvalajes no asumió la conducción de la empresa.

Quien se perfilaba como el sucesor de don Alfredo era Gustavo Adolfo Carvajal, en la actualidad presidente de Bico Internacional, la compañía que reúne los negocios de impresión y fabricación de cuadernos y productos escolares y de oficina, quien tenía el perfil, formación y condiciones para ser el sucesor.

Otro de quienes estaban en la línea de sucesión era Eugenio Castro Carvajal, quien se desempeña hoy como presidente de Assenda, una empresa que nació de la fusión de Fesa con dos unidades de negocios, una dedicada a la gestión de procesos empresariales y otra a la creación de plataformas de comercio electrónico. Entre los elegibles también estaban Gerardo Carvajal, presidente de la junta directiva de Carpak, y Manuel José Carvajal, presidente de la junta directiva de Editorial Norma.

Con anterioridad, Alberto Carvajal, actual presidente, había manifestado que su nombre no fuera considerado para el cargo.

Incluso, analistas de temas de empresas familiares se sorprendieron, como Gonzalo Gómez, especialista de la Escuela de Dirección y Negocios Inalde, quien sostuvo que la Familia Carvajal conocía muy bien el tema de las empresas de familia y que el 18% de las organizaciones familiares que son dirigidas por un miembro de la línea de los fundadores son más rentables que las que no. Además, según Gómez, El Grupo Carvajal era el más preparado para manejar el tema de la sucesión, por lo cual el nombre de un tercero pudo haber salido del Consejo de familia.

Aunque las relaciones familia-empresa en los Carvajal siempre fue clara. Hace dos años se constituyó un holding empresarial, con una junta directiva integrada por miembros de la familia y por terceros, que replicó en sus empresas. La junta está integrada por cuatro miembros de la familia, otros cuatro que laboran en las empresas y tres externos.

Trabaja en coordinación con el consejo de familia, a través del cual se manejan las relaciones con la empresa y se mantiene la armonía entre cerca de 180 Carvajales, que a su vez son socios del holding, del cual hacen parte las 12 compañías del grupo. En la actualidad, aproximadamente 40 miembros de la familia tienen cargos en la organización, aunque no hay nepotismo.

¿Por qué Ricardo Obregón?

Trabajó muchos años en un grupo familiar como Santo Domingo, lideró el proceso de venta de una compañía de las dimensiones de Bavaria, manejó situaciones difíciles en la ensambladora Sofasa, la cual también se vendió. Conoce a la


perfección el manejo con guante de seda de las empresas de familia y tiene claro cómo conducir las relaciones con los accionistas. Por ello es muy probable que su nombre, incluso, haya salido del Consejo de Familia y no de la junta del holding, que finalmente lo designó.

Ha manejado procesos para llegar al mercado de valores, situación que orientó desde la Promotora de Café de Colombia, (Procafecol), un proceso en el que está interesado el Grupo Carvajal, que se inició el año pasado con Propal, pero que falta desarrollar. Desde Procafecol, Obregón realizó una democratización accionaria que permitió la llegada de 22.000 caficultores. También ha liderado el proceso de internacionalización de las tiendas Juan Valdez, por lo cual los procesos en el exterior no le son extraños y Carvajal tiene claro que debe profundizar sus procesos fuera del país.

De igual manera, conoce cómo acceder a organismos multilaterales, como ocurrió con la vinculación de la IFC del Banco Mundial que hace poco ingresó a la holding cafetera, con una inversión de US$12 millones.

Los desafíos de Carvajal

Es el conglomerado colombiano que más ha avanzado en el camino de internacionalización de sus negocios. Mientras que muchas empresas colombianas apenas están descubriendo los mercados internacionales, Carvajal tiene operación en 18 países y más del 40% de sus ventas corresponden a operaciones en el exterior.

Las actividades fuera del país son cruciales para la organización, no sólo para crecer, sino para ser percibido por los clientes y los mercados de capital como una verdadera multinacional, cuya suerte no está determinada por las circunstancias de la economía colombiana.

Carvajal ya tiene varias empresas cuya base está en países extranjeros, pero mantienen una fuerte dependencia respecto a Colombia en todos los aspectos de la operación.

Frente al desafío, trabajó con la consultora Booz-Allen & Hamilton para centralizar el manejo de las funciones administrativas y las transacciones de todos los negocios.

Los objetivos corporativos han significado un cambio profundo en las tecnologías de información y comunicaciones al interior de la organización. Por ello, el reto más grande que tiene Carvajal en este momento es qué tantas unidades de negocio puedan aprovechar la tecnología, lo cual determinará en buena medida la orientación corporativa en las próximas décadas.

Para la organización no ha sido fácil. Es uno de los temas que en la administración de Alfredo Carvajal no ha podido fluir de manera clara y que le ha significado cuantiosos recursos. Será uno de los aspectos que Obregón le deberá prestar especial atención, por lo que significa dentro de la estrategia de la organización.


El camino de la empresa

 1904  Don Manuel Carvajal Valencia funda la Imprenta Comercial.

 1906  Cambia el nombre a Carvajal & Cía.

 1920  Primer almacén de venta de papelería.

 1927  Importa su primera imprenta offset.

 1944  Primera red comercial en cuatro ciudades.

 1961  Primera inversión en el exterior, en Puerto Rico. Comienza la internacionalización de la compañía.

 1974  Inicia operaciones en Chile y Guatemala.

 1985  Primeras oficinas en Miami.

 1990  Comienza la era tecnológica en la empresa y crece la compra de empresas en el mundo.

 2003  Se reestructura el holding.

 2007  Se planea la emisión de acciones de cinco empresas.

 2008  Llega a la cabeza de la organización Ricardo Obregón, una persona diferente a la familia Carvajal.

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