Choque de precios

Supongamos que usted tiene un carro que en la ciudad rinde 32 kilómetros por galón, y que es modelo 2004, y que maneja hacia la oficina y hace algunas vueltas los fines de semana, moviéndose cerca de 660 kilómetros al mes (lo cual es bajo para muchas personas y tan sólo dos días de trabajo de un taxista), entonces usted sabe que cuando compró su carro el galón de gasolina le costaba más o menos $2.231, y en ese entonces gastaba cerca de $47.000 al mes en gasolina.

Hoy gasta más o menos 150.000 pesos para moverse los mismos 660 kilómetros, y ante los precios de la gasolina, los trancones y las reformas a la malla urbana (y los huecos de vez en cuando), usted intenta moverse menos.

Y esto se debe a una simple racionalidad económica del consumidor frente al 48% de aumento en el precio de gasolina de los últimos 4 años, y más sensible aún, de un 12% en el último año. Es simple: hace 4 años si usted debía trabajar 5,8 días de salario mínimo para pagar la tanqueada del carro, hoy trabaja 9,7 para lograrlo, es decir, que cada vez trabaja más para poder moverse para ir a trabajar.

Espero que su ingreso haya aumentado por encima del salario mínimo, y así no lo afectará tanto el incremento de 5% más de horas de trabajo remunerado que se usan para mover su carro, lo que significa que si usted es un empleado que trabaja 8 horas diarias, hace 4 años gastaba cerca dos horas diarias en ir y volver de la oficina a la casa (44 horas al mes), y trabajaba 46 horas para pagar eso; hoy quizá se demora más por las obras, la cantidad de carros y tiene que trabajar 77 horas para cubrir los costos de moverse.

Por esto y sabiendo que la gasolina como mínimo a final de año llegará a $7.800 por galón, y usted pagará 10,5 días de salario mínimo, es decir 84 horas de trabajo para moverse 44  hacia el trabajo, seguramente pensará en cómo dejar de usar su carro y rezará para que la ciudad no se llene de más carros, obras y motos.

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