Descienden economías europeas, pero euro mantiene fuerza

Europa, que mantuvo a raya las tormentas económicas durante todo el año pasado, finalmente sucumbió en 2008 ante los altos precios internacionales y los efectos de la difícil situación de EE.UU. que hoy tiene a varios países en vilo. <p>&nbsp;</p>

España, Irlanda y Dinamarca están pasando por una recesión o a punto de caer en ella, al tiempo que Italia está estancada. Francia se debilita rápidamente. Y Alemania, la fuerte locomotora del crecimiento europeo, repentinamente está titubeando, echando por tierra la mayoría de las esperanzas residuales de que Europa pudiera escapar de la conmoción en Estados Unidos.

Casi a mediados de la semana, un influyente sondeo de inversionistas alemanes por parte del Centro de Investigación Económica de Europa, en Mannheim, encontró que la confianza se había desplomado hasta su nivel más bajo desde el comienzo del sondeo, en 1991.

Las acciones en España se vinieron abajo luego de que la crisis de la vivienda en el país reclamara su primera víctima: un urbanizador de inmuebles que solicitó protección de sus acreedores. Además, en el Reino Unido la tasa inflacionaria aumentó —como lo ha hecho en otros países de Europa— hasta 3,8%, debido a los precios de alimentos y combustibles.

“Nosotros hemos visto el mar de cambio en Europa”, dijo Thomas Mayer, el economista en jefe del Deutsche Bank en Londres. “Finalmente nos alcanzaron todas las malas noticias que giran a lo largo del mundo”.

Si bien la mayoría de los economistas había pronosticado que Europa sufriría consecuencias a partir del caos en el mercado financiero y el malestar general de Estados Unidos, el deterioro se ha registrado a un paso asombrosamente rápido.

Apenas en junio, anotó Mayer, el Banco Central Europeo estaba proyectando tan sólo un modesto descenso en el crecimiento durante el segundo trimestre. Dos semanas atrás, aumentó las tasas de intereses, citando el riesgo de inflación. Ahora, el riesgo es que Europa, de manera integral, podría enfrentar un encogimiento de su economía en este verano.

En ese sentido, Europa se encuentra en un precipicio similar al de Estados Unidos, mismo que ya está rayando en un serio bache. Pero, dada la histórica adaptabilidad de la economía estadounidense, algunos economistas les dan probabilidades ligeramente mejores a los estadounidenses de evitar una recesión —como suele definirse un período en el cual el crecimiento económico se reduce en dos trimestres consecutivos— que los europeos.

“No es imposible que la zona del euro caiga en recesión al tiempo que Estados Unidos logra evitarla”, dijo Holger Schmieding, el economista europeo en jefe del Bank of America en Londres.

Este tipo de declaración habría sido una exageración cuatro meses atrás, cuando la confianza de los inversionistas y la producción industrial estaban aumentando en Alemania y Francia, pese a una firme divisa que vuelve las exportaciones europeas más caras en Estados Unidos y otros mercados vinculados al dólar.

Una dinámica que no ha cambiado desde esos días es el euro, que alcanzó una nueva cúspide contra el dólar, subiendo a US$1.603, superando una marca histórica previa, de US$1.601, fijada el 22 de abril. Cayó de nuevo a US$1.596.

La tensa disposición en Estados Unidos está obligando a los inversionistas a vender dólares y buscar refugio en el euro. Pese a todas las nubes de tormenta en Estados Unidos, Europa aún es, al parecer, un puerto seguro en comparación con Estados Unidos, donde los temores relacionados con la solvencia de los gigantes hipotecarios patrocinados por el gobierno estadounidense, Fannie Mae y Freddie Mac, han sacudido el mercado en mayores términos.

De cualquier forma, la fuerza del euro —combinada con los altos precios del crudo— está teniendo un impacto sobre la maquinaria exportadora de Europa.

Las exportaciones alemanas registraron un descenso de 3,2% en mayo, respecto del mes anterior, lo cual equivale a la mayor declinación desde junio de 2004. Lo que otrora era el robusto superávit del país en el área de comercio, se redujo a 14.400 millones de euros, o US$23.000 millones, respecto de 18.800 millones de euros, con base en estadísticas del gobierno.


“Los alemanes tenían llenos sus libros de órdenes cuando esto empezó —dijo Schmieding—, pero actualmente se están vaciando”.

Alemania, a decir de expertos, era el último país grande de Europa que mantenía su impulso debido a su participación como uno de los proveedores de maquinaria y otros bienes capitales para China y otras economías de crecimiento acelerado.

Pero, a medida que los estadounidenses han dejado de comprar televisores y otros productos de China, los chinos han empezado a reducir sus órdenes de maquinaria proveniente de Alemania, evidenciaron algunos economistas.

Para Alemania, la mayor amenaza pudiera no estar en una recesión sino en una espiral inflacionaria que provoque un aumento de los salarios. Lufthansa, la aerolínea alemana, está peleada con el sindicato que representa a su personal de cabina y de tierra a causa de la exigencia del grupo de un aumento salarial de 9,8% para este año.

Lufthansa ofreció 6,7%, lo cual fue rechazado por el sindicato. Ahora está reuniendo votos para una huelga, de la cual dice que empezaría a finales de agosto.

En tanto, el Banco Central Europeo, al elevar las tasas un cuarto de punto este mes, de 4 a 4,25%, la más alta en siete años, estaba intentando desalentar ese tipo de conducta. Pero, con la tasa inflacionaria llegando a 4% —el doble del umbral fijado por el banco—, los economistas dijeron que un solo aumento tendría efecto limitado.

Ahora que Europa va desacelerando tan abruptamente, los economistas creen que para quienes combaten la inflación en el consejo directivo del banco central, será difícil reunir los votos para cualquier aumento ulterior de las tasas.

En Gran Bretaña, el deterioro de las condiciones había impulsado expectativas de que el Banco de Inglaterra redujera las tasas pronto. Ahora, sin embargo, el repunte de la inflación ha extinguido esas esperanzas, aun cuando llega en medio de informes de menores precios en la vivienda.

La situación en el Reino Unido aún es relativamente benigna, si se compara con la de España. Con lo que en otra época fue un frívolo mercado de la vivienda en caída libre, los economistas dicen que España probablemente entre a una recesión más adelante en este año.

Casi a mediados de esta semana, un prominente urbanizador de viviendas, Martinsa-Fadesa, declaró insolvencia luego de no haber logrado un refinanciamiento de su deuda. Los precios de hogares promedio se desplomaron en el segundo trimestre, por primera vez en una década, con base en datos del gobierno español.

“El duro aterrizaje en España es muy similar al registrado en Estados Unidos, con la diferencia de que en España está ocurriendo mucho más rápidamente”, comentó José Carlos Diez, jefe de economistas en la correduría de bolsa InterMoney, en Madrid.

Irlanda también teme a la recesión

Durante los últimos años Irlanda se convirtió en el modelo a seguir por el mundo occidental. Un sostenido crecimiento del PIB desde mediados de la década pasada, que promedió cifras cercanas al 10%, hizo que esta nación del norte de Europa fuera denominada como “el Tigre Céltico”.

Pero el excelente rendimiento de la economía irlandesa también se contagió de los síntomas de estancamiento que han presentado en 2008 Estados Unidos y Europa, y el PIB irlandés se redujo 1,5% en el primer trimestre con relación al mismo período en 2007.

Para este año se prevé una caída del Producto Interno Bruto de 0,4%. “Esto confirma que el auge de la última década se ha  desinflado”, sostuvo Jonathan Loynes, economista jefe de la firma inglesa Capital Economics.