La economía del contenido

Su aporte y dinamismo entre 1999 y 2007 son el reflejo del consumo dentro de Colombia. Algunos de los resultados, a continuación.

Colombia es un país de creativos, de personas ingeniosas; por eso es el momento de visualizar el aporte de la industria de contenidos en la economía del país y dejar que las cifras hablen por sí mismas. Los esfuerzos en este sentido han sido realizados anteriormente, pero fragmentados por muchas instituciones y nunca se ha concebido una aproximación global y financiera del sector. Esto es fundamental porque debemos comprender que las industrias que aportan contenido como insumo de producción son el sector más estratégico en el largo plazo en Colombia.

Estas industrias son la moda, la televisión, el turismo, el mundo editorial, la radio, los periódicos, el cine, los discos, la publicidad, los restaurantes y el software, que además están llamadas a ser la oferta de la llamada economía del contenido, la nueva aproximación teórica de la economía, a los requerimientos de las mediciones de bienestar, donde las estadísticas intangibles incluyen la medición de felicidad, tan conocida en el país.

El sector cada vez es más importante en la economía colombiana, generando empleo, capital y utilidades a aquellos que comprenden las particularidades de este mercado, que día a día tiende más a tener servicios gratuitos (como lo vienen haciendo la televisión y la radio hace cerca de un siglo). Es un sector diferente, que sin duda alguna será el dominante en los mercados del futuro. Y Colombia debe comenzar a ser parte de este juego.

En 2007, el aporte de la industria del contenido fue de 4,73% al Producto Interno Bruto, siendo la moda la que más aportó, con un 2,37%, y con el rápido crecimiento de la industria del cine, que pasa de aportar 0,01% a pesar el 0,03%, triplicando su participación y reflejando la dinámica de este segmento entre 1999 y 2007.

Pese a vivir de lo “gratuito” y sobrevivir a una piratería desaforada, ha logrado presentar utilidades lo suficientemente interesantes para demostrar que el sector es fuerte y puede ser una buena inversión en el corto plazo. Además, el consumidor está dispuesto a pagar.

Si bien esta industria presentó rentabilidades sobre ventas en 2007 de 3,79% y el total de la economía obtuvo 5,08%, mucho de la segunda medición la explican la inversión y los hidrocarburos, lo que deja ver que el sector ha tomado serias decisiones de precio, o mejor, de no aumentarlos para asegurar su mercado local y fortalecer sus estrategias de importación.

La rentabilidad sobre patrimonio fue del 6,63% el año pasado, mientras el país sólo lograba un 5,38%. El caso del software lo ejemplifica con tasas superiores al 30% en los últimos años. El estudio evidencia la recuperación del  turismo durante el


actual gobierno, que tenía tasas de rentabilidad sobre el patrimonio de -33% en 1999, y para 2007 es cercana a 41%. Se recuperaron las pérdidas causadas por el temor de la ciudadanía y la mala imagen internacional. Es un sector exitoso y rentable.

Ante la crisis de 1999, el país entró en un fuerte endeudamiento, acompañado de la estrategia de hacer públicas las compañías por medio de emisiones de acciones en el mercado bursátil. Años después, el país ha recuperado su capacidad de apalancamiento y saneado muchos  sectores, mostrando que éste no es claramente la excepción.

Por otra parte, el consumo de este sector se ha visto afectado por tres situaciones particulares. La primera, la entrada de China en el comercio internacional de textiles y confecciones, lo cual ha diversificado el mercado —sobre todo el de ingresos bajos— y ha hecho que los precios caigan, unido a procesos de globalización de cadenas como en el caso de “pronta moda”; la segunda es la devaluación del dólar, lo cual ha causado que la capacidad de compra de bienes para consumo cultural, como los televisores y los DVD, hayan tenido una dinámica sin precedentes; la tercera, la presencia de los servicios gratuitos que emulan la televisión y la radio, apalancados en la publicidad.

Esto ha llevado a que la mayor estrategia que el sector ha tenido para asegurar la compra de los consumidores es el mantenimiento de precios estables en el tiempo, o bien transferir las devaluaciones y la diversidad a un esquema de menores precios.

Casi todos los bienes de la moda y confecciones han tenido inflaciones inferiores al 15% en los nueve años investigados, mientras bienes culturales como los libros han llegado a duplicar su precio, sin transferir las ganancias al consumidor. Hoy, de cada $1.000 que Colombia produce, $7,8 son de las industrias del contenido; y de cada $1.000 que gastan los hogares en el país, $7,8  son en bienes y servicios de contenido, lo cual no significa que producimos lo mismo que consumimos; por el contrario, producimos más e importamos mucho.

Al final, traemos del exterior muchos equipos para disfrutar de contenidos y somos reconocidos en el mundo por creativos, o ¿por qué cuando se le pregunta a un extranjero por los colombianos, 7 de cada 10 mencionan los artistas? El contenido es nuestro futuro.

* Presidente de la firma Raddar.

Informe en Cifras

De acuerdo con el estudio de la firma Raddar, se aprecia el logro financiero del sector de la televisión que cada año que pasa, logra amortizar las deudas de entrada de los otros canales competidores  y se prepara para la entrada de los que llegan bajo el estimado de su fortaleza internacional. Por eso, el sector de contenido tiene en este momento un endeudamiento medio del 49%, y hace nueve años estaba en el  50%.