Emisor mantuvo tasas

La revaluación pesó a la hora de adoptar la decisión que se tomó tras siete horas de reunión.

Pedro Elías Rodríguez es un pequeño confeccionista de Bucaramanga, quien desde hace dos años exporta a Ecuador. El viernes estuvo pendiente de la decisión de la junta del Banco de la República que al final mantuvo la tasa de interés en 9,75%.

Los miembros de la junta se mantuvieron reunidos por un poco más de siete horas y la comunicación oficial se dio a conocer después de las 8:15 de la noche.

De alguna manera, el Emisor escuchó el clamor para que no subieran las tasas que llegaron de sectores como los de las flores, que manifiestan que se han perdido 18 mil empleos por la revaluación; la industria del cuero, donde el gremio asegura que se perdieron 1.455 plazas de trabajo, y los textileros, que tienen cifras de 40 mil empleos que se eliminaron desde 2007 hasta hoy.

El mantenerlas, sin embargo, no dejó satisfechos a todos los gremios, pues los industriales y comerciantes habían pedido una reducción en las tasas de referencia. Estos gremios consideran que la desaceleración en la producción (9% el primer trimestre) y las ventas minoristas, que crecieron 2,9%, cuando el año pasado lo hicieron en 10,2%, puede poner en riesgo el crecimiento económico, a lo cual se sumó el presidente Uribe cuando manifestó: “Le pido a Dios que ilumine al Banco de la República”.

Al final, los miembros de la junta directiva del Emisor tomaron la decisión de dejar intactas las tasas a pesar del comportamiento de la inflación, que el mes anterior llegó a 0,93% y para el período mayo de 2007 a mayo de este año a 6,39%, lo que supera la meta del Banco de la República.

Para Mauricio Cárdenas, director de Fedesarrollo, al Banco se le pusieron muchas presiones de parte del Gobierno y los gremios, aunque consideró que tuvo la suficiente autonomía e idoneidad técnica para ser consciente de que bajar las tasas en este momento no tenía ninguna justificación.

Estas consideraciones pusieron al Banco en una disyuntiva y en el ojo del huracán frente a las presiones. Pero también con la obligación de mantener su independencia en el manejo de la política monetaria y velar por su obligación constitucional.

Para el analista y ex director de Planeación Nacional Armando Montenegro el escenario más predecible era el de la estabilidad en las tasas en 9,75%, “lo que dejó las cosas igual y le evitó al Banco el costo de no escuchar el clamor del país”.

En el mismo sentido se pronunció el decano de economía de la Universidad de los Andes, Alejandro Gaviria, al considerar que lo salomónico fue dejar igual la tasa, pero agregó que habrá que mirar con detenimiento el comportamiento de los precios de los alimentos y su evolución en el corto y mediano plazos.

Todo este panorama se ha presentado, mientras en repetidas ocasiones el gerente del Emisor, José Darío Uribe, manifestó que la inflación es una situación que perjudica a todos los colombianos, lo que hacía pensar en un posible incremento de las tasas, lo que al final no se dio.

En cambio, pesaron otras razones que se planteó el Banco de la República para no aumentar la tasa y que tienen relación con que hay evidencias claras sobre la moderación en el crecimiento del crédito, que a comienzos del año pasado aumentaba al 40% y hoy está en niveles del 20%, una evidencia que muestra una ponderación importante en el crecimiento de la demanda interna.

Al final Pedro Elías respiró más tranquilo con la medida de mantener las tasas, aunque el panorama económico no es el ideal ni para él ni para el resto de exportadores colombianos.