En E.U. asusta la inflación

El incremento de precios el mes anterior fue el más alto en 26 años. Esto se suma a la crisis de las hipotecas y a la desaceleración económica, que contagian a otras economías del mundo, como la española.

El momento de la economía de Estados Unidos inquieta y contagia al mundo. El dato de inflación de junio fue de 1,1%, el más alto en 26 años, como lo informó el Departamento del Trabajo, aunque la cifra de inflación subyacente (que excluye precios de alimentos y energía) fue de 0,2%. Queda claro que los dos componentes son la principal razón de los incrementos del Índice de Precios al Consumidor (IPC).

El dato de inflación preocupa, más si se tiene en cuenta que el lunes anterior Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, en su discurso en el Congreso manifestó que “el panorama inflacionarios es inusualmente incierto”. La mayoría de los economistas de Wall Street habían pronosticado que la inflación de junio sería de 0,7%. Con las cifras de junio sobre la mesa, el IPC ha aumentado un 5% en los últimos doce meses, en el que se supone el mayor incremento interanual desde 1991, informó el miércoles el Gobierno.

El panorama se complica frente a la crisis hipotecaria, la peor en décadas, que ha debilitado a las instituciones financieras más grandes del país y que se ha reproducido en otras economías del mundo.

Para el analista Mauricio Cabrera, el fenómeno inflacionario es mundial y se asocia con los altos precios del petróleo y los alimentos. “Estamos entrando en un fenómeno de estanflación (inflación y desaceleración económica) similar al que se presentó en los años 70, también asociada con los precios del petróleo”, sostuvo Cabrera.

Coincide con el análisis de Mauricio Reina, investigador de Fedesarrollo, quien manifestó que “además se trata del dato analizado más alto de los últimos 17 años, que coloca a la FED en una encrucijada: subir tasas para controlar la inflación o mantenerlas para no frenar más la dinámica de la economía, aunque la decisión se inclinaría más por aumentar la tasa”.

El tema de la inflación mundial, agrega Reina, coloca a los bancos centrales del mundo en un estado de nerviosismo frente al fenómeno de aumento de precios, incluido el Banco de la República en Colombia. “Aunque si en Estados Unidos hay incrementos y en Colombia no, esta situación aliviaría presiones sobre la revaluación porque los capitales preferirían migrar a países desarrollados en lugar de quedarse en naciones emergentes”.


El otro elemento de preocupación en Estados Unidos es la crisis hipotecaria, que se sigue profundizando. IndyMac Bancorp Inc, uno de los mayores prestamistas de los EE.UU., tuvo que ser intervenido el pasado viernes después de que sus clientes comenzaran a retirar sus depósitos en masa.

Una situación similar vive la española Martinsa-Fadesa, una de las más importantes del país, que anunció la suspensión de pagos. La constructora que carga con una deuda de unos US$8.000 millones explicó que su decisión se debe a la falta de liquidez que tiene, producto de la crisis que atraviesa el sector.

Martinsa-Fadesa es la primera inmobiliaria cotizante en la Bolsa española que toma esta medida, lo que trajo como consecuencia una fuerte caída en el índice de la Bolsa, que perdió un 2,55%, alcanzando el nivel más bajo en dos años.

Este derrumbe de la Bolsa se debe también a que los Bancos acreedores de la inmobiliaria se tambalearon en la jornada del martes. El mayor afectado fue el Banco Popular, que cayó un 5,63%.

Hasta hace unas semanas Europa pensaba que podría eludir lo peor del bache de la economía mundial. Ahora, sin embargo, parece que la eurozona se encamina a un aterrizaje forzoso y tal vez una recesión, como lo afirma el diario The Wall Street Journal cuando afirma que “el bajón económico que se inició en Estados Unidos hace un año está contagiando a otras regiones”.

Pero la industria creció

También se conoció el dato de crecimiento de la producción industrial, que fue de 0,5%, el mayor en casi un año. Después de la caída de 0,2% en mayo, las expectativas de los analistas eran negativas y creían que la producción en las fábricas, compañías de servicios públicos y minas de los EE.UU.

 no presentarían alteraciones. Los expertos esperaban que el uso de la capacidad instalada fuera del 79,3%, sin embargo, ésta subió a 79,9%, lo cual contrasta con el último dato revisado que fue de 79,6 %.

 

últimas noticias