Gobierno se aprieta el cinturón

Se suprimirán entidades y programas, analistas dicen que el recorte es insuficiente.

Luego del anuncio del miércoles de recortar $1,5 billones, el presidente Uribe manifestó que para lo que resta del año, la tijera será de $1 billón en programas de inversión y $500 mil millones en gastos de funcionamiento. Uribe dijo que se cerrará la Alta Consejería para la Competitividad.

En el mismo sentido, el mandatario indicó que se suprimirán algunos programas, como ‘Colombia Joven’ y se harán esfuerzos en disminuir gastos del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. El Presidente también dijo que objetará los proyectos de ley sobre prestaciones para los diputados y el de nivelar los sueldos de los funcionarios del Congreso y la Contraloría.

Incluso estableció una nueva meta de déficit fiscal, para este año; se había fijado en 3% del PIB y el Presidente habló de bajarlo a 2,8% y para 2009 habló de 2,5%. Las medidas recogen el clamor sobre reducción del gasto del Gobierno, por parte gremios, empresarios, analistas y del propio Banco Central. El Presidente dejó claro que no se tocarán los presupuestos de seguridad ni programas sociales como Familias en Acción e infraestructura para la competitividad. Tampoco habrá recortes a los estímulos tributarios a la inversión que se consideran prioritarios.

La explicación está en que se deben buscar menos recursos de crédito para cumplir con las obligaciones de la Nación porque se gasta menos. Oscar Iván Zuluaga, ministro de Hacienda, ha manifestado que los esfuerzos en este sentido continuarán y que la deuda pública bajará de 26,9 puntos del PIB a 25,6%, como parte de la estrategia para mejorar la situación fiscal del país. El analista Mauricio Cárdenas, director de Fedesarrollo, ha dicho que el Gobierno debe generar un superávit fiscal, como lo tienen varios países en Latinoamérica y reducir en forma inmediata el gasto.

Por su parte, Mauricio Rodríguez, rector del CESA, manifestó que las medidas están en la dirección correcta, aunque “la magnitud del recorte es pequeña, entendiendo que se quiera generar un superávit fiscal, que no necesariamente tiene que ser del 5%, como lo sugiere el ex presidente César Gaviria”.

Entre las alternativas que se proponen está mejorar los controles a los niveles de evasión tributaria, reducir la pérdida de recursos por la corrupción y el despilfarro.

Otra de las posibilidades que se plantean es fortalecer el modelo de concesiones para la ejecución de obras de infraestructura, sector en el cual Colombia tiene un retraso que el Banco Mundial calcula en US$10 billones. La idea es que sean los privados quienes realicen las inversiones y usufructúen las obras por un período de tiempo para luego ser devueltas al Estado. Incluso, los fondos de pensiones han manifestado su intención de participar en inversiones de largo plazo, que es el caso de las de infraestructura.

El Espectador conoció que el presidente Álvaro Uribe está interesado en mejorar el modelo actual de concesiones para apoyar los esfuerzos en la mejoría de la situación fiscal y generar impacto en competitividad y empleo.

Si bien hay que esperar a que las medidas tomadas por el Gobierno para recortar el gasto tengan efecto, las que sí parecen haber sido efectivas son las adoptadas para revertir la tendencia de revaluación de la moneda colombiana. En una semana el peso pasó de ser la más revaluada en el mundo a la que ha sufrido mayor devaluación.

Aunque analistas del mercado son escépticos sobre la consistencia en la tendencia en la ganancia del dólar. Mencionan que durará poco, en razón a que subsisten las causas estructurales. Continúan llegando al país flujos de inversión extranjera, el dólar en el mundo sigue débil y en Colombia apenas se anuncian medidas para reducir el gasto.

Además de las compras diarias de US$20 millones por parte del Emisor, en la trepada del dólar pueden haber influido factores como que quienes esperaban más bajas salieron a comprar antes de que subiera más y los exportadores que reintegran los pagos de sus ventas consideran que es el momento oportuno para hacerlo.

El jueves la volatilidad volvió a ser alta y el dólar cerró en $1.873,40, con un promedio de $1.833,32, que significa una devaluación de 5,4%, en un día.

“Hay desconcierto en el mercado, porque el Banco cambió la regla de comprar o vender cuando en un día hubiera una variación, hacia arriba o hacia abajo superior al 2%, que luego cambió al 5% y posteriormente eliminó. Por ello, hoy debería vender, que se contrapone con lo manifestado de comprar US$20 millones diarios”, dijo José Roberto Acosta de Corredores Asociados.

Camilo Pérez, director de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, estuvo de acuerdo con Acosta y pronosticó que por la volatilidad del mercado, el precio del dólar hoy podría estar entre $1.900 y $1.930.

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