Inteligencia económica

<p>Después del justificado júbilo por el milagroso rescate de un grupo importante de secuestrados y el efecto positivo sobre la sensación de seguridad en el país, se necesita otra operación milagrosa, pero ya no de inteligencia militar sino de inteligencia económica, ya que el panorama para esta segunda mitad de año en esa materia se está embolatando.</p>

La inflación superó el pronóstico más pesimista; el dólar perdió el terreno ganado en una semana; el crecimiento del PIB en el primer trimestre de 2008 se bajó a la mitad del 8% observado a finales de 2007 y el costo del dinero seguirá subiendo de la mano del encaje bancario y otra posible subida de tasas de referencia por parte del Banco de la República, combinándose una mezcla adversa para pensar en la generación de empleo de buena calidad y mejoras en el ingreso que sostengan el nivel de gasto que ha venido siendo apalancado con excesivo crédito por parte de las familias colombianas.

Como se anticipó la semana pasada, el valor del dólar por encima de $ 1.900 no era sostenible y cerró la semana con una caída de casi $ 200, debido principalmente a que su debilidad mundial no había cambiado en este último mes y Colombia no podía ser la excepción.

Vendrá más crujir de dientes del sector exportador que no haya aprovechado la reciente oportunidad para cubrirse, pues, para lo que resta del año, el elevado precio del petróleo y la política de amplia exploración del Gobierno, seguirán estimulando la entrada de divisas para ese tipo de inversiones de riesgo.

La acción de Ecopetrol seguirá siendo la protagonista en Bolsa debido a sus excelentes resultados financieros, originados principalmente al precio récord de barril de petróleo, que creo se topará con un muro a los U$ 150 ya que la economía mundial se enfrenta con el inicio de una clara recesión que los mercados accionarios de Europa y E.U. ya están anticipando con las dramáticas caídas del primer semestre.

La economía viene mal y sólo una política económica austera por parte del Estado y de las familias puede moderar el negativo impacto de una desaceleración que, acompañada de profunda revaluación, encarecimiento de los costos al 7,97% anual medido por el IPP a junio y un mayor costo financiero, requerirán de mucha inteligencia económica.