Los CACAOS Chilenos

Cerca de 150 empresarios de este país  han aterrizado en Colombia en los últimos cuatro años, producto de la expansión de sus compañías y del buen clima de inversión que vive el país.

De esos extranjeros que andaban viajando por el mundo y aterrizaron en el país tras las huellas de una colombiana no se trata este asunto. La migración “emocional” y sin un patrón común es muy diferente a lo que ocurre en los negocios, donde se nota la diferencia ante la gran oleada de empresarios chilenos que han arribado al país.

Según el consulado chileno en Bogotá, en los últimos cuatro años han aterrizado en El Dorado por lo menos 150 empresarios para ocupar cargos gerenciales en firmas locales o en multinacionales. Los ejecutivos australes, con objetivos bien claros, vienen detrás de sus empresas, las que dieron luz verde a la expansión en Colombia por las condiciones de seguridad y estabilidad económica, el mercado de 45 millones de habitantes y los incentivos para invertir. Sin duda, ayudó la firma de un tratado de libre comercio entre ambas naciones, en abril de este año, para que hoy estén con oficinas propias más de 50 compañías chilenas en el país.

Si existe un punto de partida de esta agresiva avanzada, fue la compra del 25% de las acciones de Almacenes Éxito por parte de la chilena Cencosud, en 2006. Pero fue la apertura de la primera tienda de Falabella en Colombia, ese mismo año, la que marcó un punto de no retorno y abrió paso a otros negocios sureños, como los madereros, de agencias de viajes y de seguros. “En el 2007 la inversión de Chile en Colombia fue muy dinámica, y ubicó a este país como nuestro segundo inversionista suramericano, después de Brasil”, indica el ministro de Comercio, Industria y Turismo, Luis Guillermo Plata.

Con toda esta llegada de capitales, que superan los 4.500 millones de dólares, también han venido un centenar de directivos a consolidar sus compañías. Están contentos al comprobar que las noticias que salen diariamente de las fronteras colombianas, y que no siempre son positivas, no afectan la vida cotidiana y los negocios. “Estoy amañadísimo”, explica Andrés Behncke, gerente de la empresa tecnológica Sixbell. Lo mejor es que el ritmo de trabajo y la cultura de acá son muy parecidos a los de Santiago, “más allá de la excusa habitual del ´ay, qué pena con usted´”, dice otro.

Lo curioso es que estos ejecutivos chilenos tienen características  empresariales muy similares en sus edades y estudios, además de que todos se “criaron” profesionalmente en el llamado “fenómeno chileno”: en un país abierto a la competencia, con tasas de crecimiento que durante más de una década sobrepasaron el 7% y donde las empresas más robustas migraron al exterior. Afuera, replicaron sus conocimientos y modelos de negocios.

Como el mercado chileno es pequeño, no pasa de los 15 millones de habitantes, las compañías australes iniciaron su éxodo con rumbo hacia sus vecinos, Argentina y Perú, y ahora apuntan a Colombia, como si fuera un tesoro escondido. En un acto reflejo, enviaron a sus ejecutivos de confianza a liderar la expansión.

“La colonia de ejecutivos ha crecido mucho. Se trata de jóvenes entre 30 y 45 años con estudios de ingeniería, y cursos en el exterior, que han hecho una carrera dentro de las empresas que invierten en Colombia”, explica el cónsul chileno Carlos Bonomo. La buena noticia es que estos ejecutivos jóvenes siguen llegando en masa al país, al punto que en el consulado como en la embajada chilena dicen que el ritmo de trabajo aumentó considerablemente por este tema comercial. Al menos por ahora, Colombia es la “niña bonita” de los empresarios chilenos. Aquí están los más representativos.


Bien conectado

Por andar metido como dirigente estudiantil en la facultad de Ingeniería de la Universidad de Chile una de las empresas de software más importantes de ese país, Sixbell, lo capturó para varios proyectos comerciales. Claro está que ellos sabían que sus prácticas las había hecho en Endesa España y en un club de polo de Argentina.

Siempre fue viajero. Al poco tiempo de estar en Sixbell, empezó a visitar los países de la región para hacer negocios en telecomunicaciones y tecnología. Donde la empresa abría oficinas, incluido Colombia, él llegaba con soluciones de software.

Fueron tres años de traslados frecuentes a Bogotá, sin los resultados esperados. Sólo hasta que la firma se fusionó con la mexicana Nekotec, pudo instalarse a dirigir la estrategia comercial desde Bogotá, con 20 personas a su cargo. Llegó en 2007 con su esposa y sus gemelos recién nacidos. “Me encanta la gente colombiana, la cultura es similar a la nuestra. Estoy amañadísimo”.  En la parte comercial, también puede dar un parte de victoria: el call center de Cafam, “todo un caso de éxito”, sostiene.

Sebastián Piñera en Bogotá

El empresario y candidato presidencial de la derecha chilena, Sebastián Piñera, llegó esta semana a Colombia con la misión de fortalecer su presencia internacional de cara a ganar las próximas elecciones en su país. De ideas liberales y con un doctorado en Harvard, el principal accionista de Lan Chile y del equipo de fútbol Colo-Colo, se reunió con el presidente Álvaro Uribe, de quien se declaró un gran admirador de su estilo de gobierno, tras asistir a uno de los Consejos de Seguridad realizado en Neiva. 

Su viaje formó parte de una gira internacional por varios países del continente y revela las grandes afinidades políticas con Uribe, sumado a la importancia económica que está adquiriendo Colombia para el país austral. El candidato opositor a la presidenta Bachelet se reunió con el alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, y con el gerente de Transmilenio, para conocer más acerca del funcionamiento de este sistema de transporte masivo, que en ese país funciona con el nombre de Transantiago. Dijo: “Soy un gran admirador de Colombia y de lo que está ocurriendo en este país hoy en día”.

El hombre de Casino para los hogares

Algo que tiene muy contento por estos días a Andrés Rodríguez es que su hijo Santiago, quien apenas tiene dos años, está aprendiendo un mejor castellano en el jardín y que no sintió el cambio de un país a otro. Rodríguez, ingeniero comercial de la Universidad Católica de Chile y MBA de la Harvard Business School llegó justo hace un año a Bogotá a comandar las operaciones de Cencosud. Este operador chileno de supermercados y homecenters se alió, en mayo de 2007, con la francesa Casino para desarrollar el negocio de mejoramiento del hogar y venta de materiales de construcción en Colombia, a través de los almacenes Easy, cuya primera tienda abrirá sus puertas en noviembre próximo.

Antes de llegar a Cencosud, Rodríguez trabajó en almacenes París, tienda por departamentos que fue adquirida por el primero en 2004 y, previo a esa experiencia, estuvo en el Chase Manhattan Bank, en el holding del grupo Swett y en la consultora Booz Allen & Hamilton. Dice que se ha llevado una grata sorpresa con el recurso humano colombiano, pues ha comprobado que los ejecutivos tienen buena formación, alto nivel de inglés y estudios de posgrado. “Hoy somos 120 personas en el grupo, seis de ellas extranjeras y sólo cuatro chilenas y puedo decir que somos una empresa colombiana”.


Una mujer con muchas alas

Marisol llevaba siete años en la aerolínea cuando le dieron la noticia de este viaje, su primera apuesta en el exterior. Fue casi al tiempo que Lan Chile abrió sus oficinas en el norte de Bogotá, en abril del año pasado, y la ingeniera civil de la Universidad Católica aterrizó en esta capital con la misión de manejar el negocio de pasajeros en Colombia.

Esta mujer de 33 años viene de trabajar en diferentes áreas dentro de la compañía, lo que le valió la confianza de los altos directivos. Tiene buenas noticias que contar: está a punto de inaugurar la oficina de carga de la empresa en el país, con socios locales. “Ya veremos los aviones pintados con el logo de Lan en el aeropuerto”. Y en el tema de pasajeros, la empresa acaba de abrir operaciones en Medellín, con vuelos directos a Lima y a todo el Cono Sur. “Hemos tenido una acogida muy buena. El tráfico de pasajeros no baja”, dice.

Ella se siente a gusto, tranquila y soltera. “Aquí se trabaja bien, ya que tenemos un ritmo laboral parecido al de Chile”, remata.

La energía austral

Cristian Herrera Fernández es un ejecutivo global. Prueba de ello es que sus hijos han nacido en cada uno de los países hacia donde su trabajo lo ha llevado. Tres de ellos son chilenos, dos argentinos y el último, un bebé de dos meses, nació en Colombia, donde su padre se desempeña como gerente general de Codensa, empresa del grupo español Endesa.

Herrera, santiaguino de 42 años, llegó al país hace cinco meses para asumir las riendas de la principal distribuidora y comercializadora de energía del país, con cerca de dos millones de clientes en Bogotá. Pero Colombia no era un territorio desconocido para él, pues entre 2000 y 2002 había sido miembro de la junta directiva de Codensa y venía cada mes en viaje de negocios. “Mi llegada al cargo no fue difícil, pues ya conocía a los ejecutivos que trabajaban en la empresa”, asegura este ingeniero civil industrial, egresado de la Universidad Católica de Chile y quien desde hace 17 años trabaja en el Grupo Endesa.

“Toda mi vida”, dice en tono bajo y calmado. Admite que los ejecutivos chilenos son más callados y tienden a trabajar solos y a ir directo al grano, mientras que los colombianos son más proclives a trabajar en equipo y a discutir las ideas.

Comercio con visión

Hace tres años pocos colombianos habían oído hablar de Falabella, una cadena de retail originaria de Chile, ni sabían que pronto empezarían a lucir ropa y accesorios de las marcas que allí se comercializan.

Fue Ricardo Hepp quien con un reducido equipo llegó a conquistar estas tierras, como ya lo había hecho en Perú, y abrió la primera tienda por departamentos de la cadena en Bogotá. Hoy, con cuatro tiendas que suman una superficie de ventas de 191.383 metros cuadrados, más de 2 mil trabajadores y 340 mil clientes que usan la tarjeta de crédito CRM, insignia de esta firma, dicen darse por bien servidos.

“Mi mayor satisfacción es ver bolsas verdes con el logo de Falabella por todas los rincones del país”. Hepp asegura que la fase inicial de su misión, que era dar a conocer las tiendas y posicionar la cadena, ya está cumplida. “Ahora viene la expansión”. Este chileno de 39 años, hijo de madre colombiana y padre chileno, dice sentirse “medio colombiano”, por los lazos que lo unen a esta tierra. “Yo montaba bicicleta Monark y usaba tenis Croydon”, recuerda.

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