La marca Colombia

He tenido la suerte de viajar y desarrollar campañas publicitarias por los cinco continentes. He tenido el placer de compartir con el máximo termómetro de la vida cotidiana: los taxis.

Por el mundo, he montado en todo tipo. Amarillos, negros, azules, blancos, con líneas, de cuatro ruedas, de dos ruedas, de motor, de caballo, de elefante, pero todos tienen algo en común: cuando digo que soy colombiano, lo primero que me dicen es: “Ah Colombia, drogas”.

Desde Finlandia hasta la India, desde China hasta Suráfrica, hoy ante el mundo hay un identificador que supera nuestro café, nuestra música y nuestras flores. El narcotráfico. Ante el planeta es la construcción de marca más fuerte que tenemos los colombianos en la mente de las personas. Es una triste realidad que cargamos todos.

Por eso me emociona como nunca lo que ha sucedido esta semana en Colombia con el magistral rescate de los secuestrados. Jamás en mi vida había recibido tantos comentarios espontáneos, de aliento, de apoyo, de solidaridad, de personas del globo entero, empresarios, medios internacionales y obviamente taxistas, sintiéndose muy  orgullosos de nuestro país.

Esto que ha sucedido en Colombia ha trascendido fronteras y corazones y se ha constituido en un sentimiento universal. Por primera vez se ha generado una verdadera plataforma para construir la nueva imagen del país.

La de una Colombia que no se doblega ante los problemas. La de los colombianos con casta que siempre se levantan y se hacen más fuertes. Una oda a todos los colombianos que luchan por hacer las cosas bien y dejar en alto lo que realmente somos, pero que el mundo  no reconocía.

Es un momento único para luchar contra las fuerzas de lo preconcebido y los paradigmas oscuros. Una nueva historia está por venir. Una marca positiva y exitosa por posicionar y construir. Vamos a escribirla. Vamos a trabajar en ella.

Un nueva marca llamada Colombia.

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