“La mayoría de precios van a estar estables”

José Gonzalo Romero, la cabeza de la Central Mayorista más grande del país, considera que en el campo colombiano falta capacitación. De lograrla, sería más efectivo y productivo, dice.

Es insistente en señalar que después de 20 años de desempeñarse en el sector público, ahora está gozando de las ventajas de la empresa privada.

En realidad, y a pesar de laborar como gerente de una entidad de carácter privado, José Gonzalo Romero nunca había estado en un cargo en el que sus decisiones influyeran en tantas personas.

La razón es que está al frente de Corabastos, una de las tres centrales de alimentos más grandes de América Latina, de la que dependen económicamente unas 50 mil personas y a la que acuden cerca de 200 mil visitantes cada día.

El Espectador lo abordó en su oficina, ubicada en medio de Corabastos, donde le preguntó por temas como la inflación, la política agraria y la venta de la participación del Estado en la entidad.

¿Cómo afecta a Colombia la actual situación de los alimentos?

Para nosotros son una oportunidad las noticias que se están generando a nivel mundial, no sólo por la posición que tiene Corabastos, sino por la ubicación de Colombia, que cuenta con todos los pisos térmicos, lo cual permite que en los 32 departamentos del país se den cosechas de todos los productos durante los 365 días del año.

Esto permite que seamos competitivos para satisfacer la demanda del mercado interno.

Pero, ¿por qué se ha presentado un incremento en los precios de los alimentos en el país?

Por dos fenómenos. Primero, por el invierno recio que hubo a finales de 2007 y que se mantuvo en buena parte del primer semestre de este año, lo cual hace que los productos no generen una oferta adecuada de acuerdo con los ciclos que se han previsto.

Lo segundo, por los productos afectados por el precio internacional; estamos hablando del maíz, el azúcar y el arroz.

¿Y qué pasó con la papa durante el primer semestre?

El año pasado vendíamos el bulto a $10 mil, cuando producirlo está alrededor de $22 mil o $25 mil. Entonces los campesinos empezaron a producir a pérdida y eso desmotivó mucho, sobre todo en la Sabana Cundiboyacense.

Hoy en día podemos decir que, cuando se disminuyeron las áreas sembradas, el precio subió porque había una oferta limitada. En la actualidad el precio está normal, estamos hablando de $60 mil o $65 mil, que es un costo razonable para mantener la cadena de distribución.

¿Cómo cree que se van a comportar los precios de los alimentos en este segundo semestre?

La mayoría se van a mantener estables. De todos modos, ahora empiezan a escasear algunas hortalizas por el invierno. Cuando se intensificaron las lluvias hubo que recolectar estos productos de manera anticipada y el precio se vino al

piso. De hecho, encontramos que a productos como el cilantro, el apio y el repollo, los finqueros preferían botarlos en su finca que traerlo a la Central porque no era rentable, lo que generó reducción de oferta.

¿Y otros productos?

La mayoría se va a mantener estable y otros van a bajar. Es el caso del arroz y el azúcar. En el último caso, el bulto está llegando a $48 mil y $50 mil, que es un precio muy competitivo. En cuanto a frutales, tenemos cosechas todo el año y se vienen fuertes las de maracuyá, mandarina, lulo y aguacate.

¿Cómo afectará el comportamiento del clima el precio de los alimentos en la segunda mitad de este año?

Se podría prever que aquellos que tienen un alto contenido de agua, como la cebolla larga, arveja o habichuela, pueden tender al alza si se da un fuerte verano, como se está pronosticando para la segunda mitad del año.

De todos modos, el mejor consejo que les podemos dar a las amas de casa es que sustituyan productos. Por ejemplo, si la arveja verde está muy cara, la pueden reemplazar por la seca que llega de Estados Unidos o Canadá muy barata; que si la papa está cara, la reemplacen por yuca o arracacha.

Muchos productos, especialmente cereales, se dejaron de cultivar en Colombia, ¿el país debería volver a producirlos?

Si cultivamos para el mercado interno debemos hacerlo. De hecho, el ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, lo planteaba hace 20 días en un informe del sector, donde manifestaba que se ha incentivado la producción de este tipo de cereales. También se le debe cerrar un poquito la puerta a las importaciones porque eso desmotiva. Por ejemplo, estaba llegando mucho arroz de Ecuador, que en realidad es tailandés, a precios muy bajos.

¿Cómo califica la política agraria del Gobierno?

Hemos trabajado muy de la mano con el ministro Andrés Felipe Arias. Lo que se ha hecho es tratar de reactivar el campo. Él ha entendido que el campesinado debe encontrar un precio justo por la labor que desarrolla y en eso estamos empecinadas las 11 centrales de abastos del país. Nos reunimos cada dos meses y apalancamos la política del Gobierno. Lo que buscamos es acabar con las intermediaciones, que son dañinas para el proceso de comercialización.

Usted habla de la reactivación del campo, pero las cifras indican que el sector sigue creciendo menos que el resto de la economía, ¿por qué?

Esto es un tema de idiosincrasia. Además, falta formación y capacitación. Lamentablemente nuestros campesinos producen lo que produjeron sus antepasados o sus vecinos, falta innovación y el país tampoco ha generado una política de comercialización.


Éste es uno de los cinco países de América Latina en donde transportamos los productos como si fuera para ganado, en camiones de estacas. Tampoco se maneja en camiones refrigerados o con buenos empaques, otro factor es la volatilidad de los productos por ser perecederos y finalmente es que no hemos podido crear un sistema de compras a futuro.

¿Y qué se está haciendo para cambiar esa situación?

Hay que dejar muy claro el apalancamiento que hemos tenido por parte del Ministro de Agricultura. Corabastos ha invertido unos $100 millones en los últimos dos años en capacitaciones, tenemos un equipo especializado en comercialización y les enseñamos a los campesinos sobre manejo, empaque, transporte, acopio, y en algunos casos hemos trabajado en la cadena de frío, lo que hace que el producto sea más competitivo.

Queda mucho por hacer y en eso tienen que trabajar el Ministerio y las secretarías de Agricultura en la misma línea. Ellos, en capacitar en cosechar y nosotros (las centrales), en comercializar.

¿Cómo ha sido el manejo de los tenderos?

Por ejemplo, en Bogotá son 70 mil tenderos. Hace cuatro años venían solamente cinco mil diarios a Corabastos, hoy están llegando al día entre 25 mil y 30 mil tenderos. Esto ha permitido que se reactive el mercado. De hecho, a las grandes superficies les hemos quitado un 20% del mercado de frutas y verduras en los últimos cuatro años.

¿En qué van las exportaciones?

Lo estamos haciendo incipientemente, pero el tema de calidad es complicado. En este momento tenemos unas 230 empresas constituidas en Corabastos y hay un gran número de importadoras y exportadoras. Estamos vendiendo en Sudáfrica, Europa y Estados Unidos limón tahití, granadilla, uchuva, cebolla larga y plátano hartón.

Importamos frutas de Chile (manzanas, uvas, fresas, peras). Chile maneja la cadena de frío, y de Argentina llegan hortalizas tipo gourmet.

¿En qué va la venta de  acciones del Estado en Corabastos?

En este momento Corabastos opera bajo el derecho privado.

La participación del Estado es del 48% y el restante 52% es de nosotros los comerciantes.

El Ministerio de Agricultura está estableciendo los mecanismos para vender su participación tal y como lo dicta la ley, primero al sector solidario, los trabajadores, y después a los privados. Se prevé que este paquete saldrá a finales de año.

En Cifras

11.000 camiones ingresan en promedio cada día a cargar y descargar en la Central de Abastos (Corabastos), de Bogotá.

200.000 personas ingresan al día a comercializar sus productos a Corabastos.

6.500 comerciantes organizados laboran en la Central de Abastos más grande del país.

12.500 toneladas de productos se comercializan cada día en esta central mayorista. Hace cuatro años la cifra llegaba a las 6.800 toneladas diarias.

9 millones de dólares se transan diariamente en este centro de negocios de la Capital de la República.

50 mil empleos, entre directos e indirectos, se crean en Corabastos.

 

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