Naturaleza en medio de carbón

Con la recuperación ambiental de las zonas aledañas a la mina, los empresarios del mineral negro le apuestan a mitigar los altos impactos generados con la explotación.

Un grupo de cotorros, que no pasan de los dos meses de edad, son los más pequeños del lugar. A pocos metros de distancia aparecen varios armadillos y, en una jaula conjunta, dos exóticas tigrillas hembras, que un tanto tímidas se tratan de esconder en las pequeñas cuevas que se levantaron en las esquinas de este pasajero hogar. El piso está perfectamente cubierto por un tapete de hojas de árbol secas en el que corren con rapidez un pequeño chivo y un venado tricolor.

Aunque podría ser la imagen que un turista desprevenido observaría en cualquier zoológico del mundo, esta es la vista panorámica con la que se encuentran los visitantes del “Centro de Rehabilitación de Fauna” de la mina de explotación de carbón a cielo abierto más grande del mundo, localizada en la península del departamento de La Guajira, al norte de la geografía nacional, y que es más conocida como El Cerrejón.

Allí, en medio de cientos de hectáreas de carbón y carbón, megacamiones que superan los 10 metros de altura y múltiples vías férreas para los cientos de vagones que transportan el mineral desde la mina hasta Puerto Bolívar, aparece este sitio de 10.000 metros cuadrados que “no es para un zoológico ni un museo, sino para que exista un espacio para recuperar animales que han sido desplazados de su ambiente natural o que han intentado ser comercializados en el mercado negro”, comenta Lina Báez, la bióloga encargada del Centro.

En este sitio hay una entrada constante de animales que son tradicionales de la región, sin embargo, ya se han encontrado varias especies en vía de extinción, como los tigrillos, las tortugas Igüenza y los caimanes aguja. Son rehabilitados hasta que se encuentran en un estado saludable, se les incrusta un microchip, son marcados, medidos y se les abre una historia que permite hacer un seguimiento o control de cada una de las especies que hay en la zona.

En total son 10 personas las que se encargan del  lugar y quienes trabajan en el mantenimiento del Centro y de las jornadas de rescate, que son básicamente cuando salen a caminar en busca de animales perdidos. Más de 250 especies han sido llevadas al lugar y en los dos años que tiene de vida el programa, ya se pueden contar más de 10.000 individuos tratados por los veterinarios y biólogos.

Allí también se han estudiado 27 especies distintas de serpientes que han servido para identificar cuáles pueden ser potencial riesgo para la comunidad de La Guajira y cuáles  no. Ya han detectado cuatro especies venenosas y actualmente mantienen dentro del lugar una boa constrictor y una especie de la familia cascabel.

Lo más importante, dice León Teicher, presidente de El Cerrejón, es que “la comunidad ya tiene la conciencia de que muchos de estos animales no deben ser atacados, ni sacados de su ambiente natural; al contrario, deben cuidarlos para mantener el equilibrio natural de La Guajira”. Algo que, dice Teicher, es uno de los objetivos que aparecen dentro de los programas de Responsabilidad Social Empresarial que tiene la compañía.

Cuando los animales ya han sido alimentados y muchos de ellos criados con teteros, son liberados, buscando que se acoplen a su hábitat y organizando nuevamente la fauna de la que fueron sacados o que hasta ahora van a conocer. Muchos de ellos regresan al Centro de Rehabilitación por comida, pero también lo hacen muchos de ellos por heridas causadas por los pobladores de la zona que los ven como un alimento más.

Junto al lugar, en una extensa zona, existe un lago de aguas residuales donde habitan 110 babillas, entre ellas 10 hembras, con las que se busca aumentar este tipo de población. Una fracción de terreno que junto al Centro forman parte de las 2.500 hectáreas rehabilitadas por la compañía carbonífera y en donde se han sembrado un poco más de un millón de árboles. Una inversión que desde que se iniciaron operaciones en la zona supera los US$130 millones en programas de mitigación ambiental y que con el de los animales en especial busca crear todo un programa formal de educación comprometido con el medio ambiente.