Otra cara de las compañías textileras

Dos empresas ven en la actual coyuntura una oportunidad para mejorar sus procesos de producción y competir con innovación.

La revaluación del peso y las altas tasas de interés han llevado a que cientos de empresas nacionales se declaren en crisis y adviertan que si la situación económica del país no mejora, se verán obligadas a despedir a miles de empleados y al cierre inminente de fábricas y talleres.

Entre los sectores más afectados con el actual panorama están los textileros y las confecciones, que le piden a gritos al Banco de la República que encuentre un mecanismo diferente —a subir las tasas de interés— para controlar la inflación, y al Gobierno que controle a como dé lugar la fuerte depreciación del dólar, porque consideran que hasta ahora las ayudas del Ejecutivo son bien intencionadas pero insuficientes.

Varias compañías de este sector, sin embargo, han visto en la coyuntura económica una oportunidad para innovar en sus procesos de producción, ampliar sus líneas de productos y entrar en otros mercados, con el beneficio que brindan los bajos costos de las importaciones y con el objetivo de consolidarse.

La compañía paisa Distrihogar S.A., que nació hace 30 años especializada en productos para el hogar, desarrolla un esquema exitoso de precios y una estrategia de trabajo para penetrar en otros mercados de la región.

“Las ventas en este primer semestre han mostrado estabilidad con respecto al mismo período de 2007, pero la revaluación y los trámites que ha impuesto Venezuela afectaron nuestras exportaciones, situación que nos ha llevado a buscar nuevos mercados y llegar a otros países”, explica el gerente de la textilera, Gonzalo Navarro.

Su plan de trabajo pretende que en este semestre y en el 2009 la empresa conquiste de manera definitiva a países vecinos, como Ecuador y Perú, y algunos de Centroamérica, mercados a los que entró hace 14 años y que, en concepto de Navarro, son muy atractivos, porque casi todo está por hacer.

“Trabajamos para posicionarnos en Guatemala, Honduras, Costa Rica, Aruba y República Dominicana, y luego entrar en México y Brasil”, agrega.

La nueva estrategia comercial consiste en visitas a clientes potenciales, una propuesta de precios y una táctica de distribución, enfocada principalmente en almacenes de grandes superficies, que ocupan un importante lugar en dichos mercados objetivos.

Distrihogar actualmente se divide en cinco unidades: grandes superficies, que le representa el 40% de las ventas; exportaciones a tiendas especializadas; tiendas propias; unidad institucional (entidades bancarias, consumo masivo y venta directa) y línea hotelera, creada hace año y medio, la cual representa el 6% de las ventas y es la que más ha crecido en los últimos meses, gracias a que se ha concentrado en el desarrollo de productos para cadenas del sector tan importantes como Royal o Crowne Plaza.

La empresa, además, tiene un plan de expansión bajo el sistema de franquicias y joint venture, o contratos de asociación, que implementará en otros países y de los cuales  ya funcionan tres en Medellín, dos en Bogotá, uno en Cali y otro en Manizales.


Distrihogar tiene actualmente 500 empleados, espera duplicar en 2008 las ventas que logró el año anterior, y con este fin aprovechará octubre y noviembre, donde la producción se incrementa en un 15%.

Licencias de marcas internacionales

Otra empresa que logró cogerle el hilo al momento económico fue C.I. Jeans, nacida en Medellín en 1993, que en septiembre de 2007 logró la licencia de Wrangler, de la casa Vanity Fair, con la que se convierte en el único distribuidor autorizado en Colombia y Ecuador.

“Desde enero se conformaron los equipos de diseño y mercadeo, y haremos el lanzamiento a finales de julio en Colombiamoda”, asegura Felipe Bernal, gerente de la nueva marca.

El plan de la empresa es a cinco años, en los que pretende tener 20 tiendas propias en las principales ciudades del país y por lo menos seis franquicias. Al mercado ecuatoriano sólo entrarán en el cuarto año, cuando espera que se haya superado la crisis diplomática y que logre posesionarse rápidamente, con base en la experiencia del mercado doméstico.

Hasta ahora, la compañía ha cerrado negocios para tener tiendas en dos centros comerciales de Medellín, que abrirán entre julio y septiembre de este año, y uno en Cali. Además, en 2009 se instalarán en la capital del país con cuatro tiendas.

“Queremos ofrecerle a la gente que está entre los 30 y 35 años de edad prendas de muy buena calidad, con bajos precios, que oscilarán entre $89 mil y $139 mil”, concluye Bernal.

En el mediano plazo, la textilera antioqueña ampliará sus canales de distribución a través de franquicias, clientes multimarcas y tiendas por departamentos.

Consejos para otros empresarios

El presente económico colombiano se convierte en una oportunidad para que los empresarios colombianos optimicen sus procesos y encuentren otras alternativas de crecimiento que pueden ser mucho más exitosas que las tradicionales.

Así, por lo menos, lo consideran Gonzalo Navarro, gerente de Distrihogar, y Felipe Bernal, gerente de Wrangler Colombia.

“Se debe reinventar el negocio y fortalecer las líneas y categorías de productos con un valor agregado. la última instancia debe ser sacrificar puestos de trabajo”, afirma Navarro.

En este punto coincide Bernal, quien agrega que “la competencia es excelente y te obliga a que cada día te exijas más para no perder tu lugar en el mercado y ofrecer mayor calidad”.

Los empresarios además ven en los tratados de libre comercio que Colombia ha firmado con otros países, en los últimos años, una oportunidad para competir con mercados donde las barreras arancelarias no los benefician en la actualidad, por lo que esperan que entren cuanto antes en vigencia, para avanzar en la innovación en sus productos.

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