Relaciones que funcionan

El éxito de los ejecutivos depende de cómo manejen la cercanía con sus colaboradores

Hoy es habitual exaltar el valor de las relaciones humanas en el lugar de trabajo. Concordamos en que los ejecutivos deben conectarse con sus funcionarios para asegurar un desempeño excepcional, y celebramos a aquellos líderes que tienen la inteligencia emocional para involucrar e inspirar a su gente creando vínculos auténticos y confiables.

Sin embargo, a pesar de toda la importancia que se le atribuye a la dinámica interpersonal en el lugar de trabajo, la evidencia científica que muestre qué es lo que hace funcionar o qué rompe las relaciones de trabajo, es escasa.

Aunque existe poca investigación al respecto, ha empezado a aparecer información acerca de las relaciones en casa. Eso es positivo dado que la forma en la que las personas gestionan sus relaciones de trabajo está relacionada con la forma como manejan sus relaciones personales. Quienes  son abusadoras en casa, por ejemplo, lo son en el trabajo.

El experto

Una de las personas que más conoce del tema es John M. Gottman, director ejecutivo del Relationship Research Institute. En el Family Research Laboratory del instituto, Gottman ha estudiado el matrimonio y el divorcio, como escenario de las relaciones durante los últimos 35 años.

La editora senior de Harvard Business Review, Diane Coutu, conversó con Gottman sobre esta evidencia, y le preguntó sobre las implicaciones de su investigación para el entorno laboral. Se dice que usted es capaz de predecir con un alto grado de exactitud si una pareja se mantendrá unida en el largo plazo. ¿Cómo lo hace?

Si tuviera tres horas con una pareja, entrevistarlos y grabar sus interacciones –las positivas y conflictivas– podría  predecir las probabilidades de que esa pareja siga junta en los próximos tres a cinco años, con una precisión de más del 90%. He trabajado con 3.000 parejas en 35 años y los datos respaldan esta aserción e incluso ahora están siendo utilizados por otros científicos.

¿Cuál ha sido su descubrimiento más importante? Podríamos expresar los resultados de mi investigación mediante la metáfora de un salero. En lugar de llenarlo con sal, llenarlo con todas las maneras que existen para decir sí, y eso es una buena relación.


“Sí”, dice usted, “ésa es una buena idea”. “Sí, ése es un excelente punto, no se me había ocurrido”. “Sí, hagamos eso si te parece importante”. De eso se trata una buena relación. Esto es de especial importancia para los hombres, cuya capacidad para aceptar influencia de las mujeres es uno de los temas delicados en una relación.

Los matrimonios donde los hombres dicen a sus parejas, “sí, ésa es una buena idea” o “claro, en realidad podríamos hacerlo” son más exitosos. En cambio, en una relación con problemas, el salero está lleno de todas las maneras que existen para decir no.

En las relaciones violentas, por ejemplo, vemos cómo los hombres responden a las peticiones de sus esposas diciendo, “olvídalo”, “simplemente no va a ocurrir”, “no me vas a controlar” o escuetamente “cállate”. Nuestra investigación muestra que cuando un hombre no está dispuesto a compartir el poder con su esposa, existe una posibilidad de 81% de autodestrucción  matrimonial.

¿Eso significa que no hay espacio para el conflicto en una buena relación? No es eso, en absoluto. Tener una relación sin conflictos no significa tener una relación feliz, y cuando aconsejo que uno debería decir sí, no estoy aconsejando simplemente ceder. Acordar no es lo mismo que ceder, porque si se siente que se está cediendo todo el tiempo, entonces las relaciones nunca van a funcionar.

Lo explicaré con un ejemplo propio. A mi esposa le cuesta no hacer nada. Hace un par de años le regalé un libro titulado “El arte de no hacer nada”. Nunca lo leyó. Siempre tiene que estar ocupada. Yo no soy así. No puedo hacer varias cosas a la vez como hace ella; si me tomo un día de descanso, que sea un día de descanso.

Siempre peleamos acerca de esta diferencia. Ella quiere que yo haga cosas en la casa y yo quiero que ella se relaje. Y vale la pena pelear al respecto, porque es una importante diferencia de personalidad. Yo no quiero adoptar su estilo y ella no quiere adoptar el mío.

Hay muchas cosas similares que se pueden hacer en el entorno laboral. Usted puede entrar en la oficina de su amigo David y decirle, “¿Cómo está tu pequeño Harry?”. Y David podría responder, “sabes, realmente le gusta su nueva escuela. Está entusiasmado”.

La conversación podría durar cinco minutos, pero ya se ha hecho la conexión. Esto también se puede hacer con el jefe. Muchas veces, la persona que administra una organización se siente  sola, y si alguien entra en su oficina y no habla de trabajo sino acerca de su fin de semana, el mensaje es: “Me caes bien. Te veo más allá de tu cargo”. Dentro de las organizaciones, las personas deben mirarse las unas a las otras como seres humanos o no habrá cohesión interna.

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