‘Se debe invertir más en tecnología’

<p>De paso por Colombia, Richard Gledhill dejó saber a empresarios e industriales que incluir en la agenda corporativa soluciones ambientales, es determinante para pensar en un futuro lucrativamente sostenible.</p>

Richard Gledhill tiene claro que los que más están sintiendo el cambio climático después de los osos polares que ahora tienen menos hielo que hace 10 años, de las personas que están sufriendo más enfermedades en la piel producto de los rayos directos del sol y de los agricultores que ya no saben cómo manejar las intensas heladas que caen sobre sus cultivos, son los empresarios de todo el mundo que quieren tener un negocio lucrativamente sostenible y duradero para las próximas décadas y que ya se dieron cuenta  que el clima juega un papel fundamental en el cumplimiento de ese objetivo.

Y lo sabe porque desde Londres, donde es el Líder Global en Servicios en Cambio Climático y el Mercado del Carbono y como socio de Pricewaterhouse Coopers y responsable de todas las actividades mundiales de la firma en relación a la consultoría en cambio climático y comercio de emisiones, coordina en todo el mundo a más de 180 especialistas  expertos en el tema y con los que, además, se encarga de mostrar las incidencias del clima en los negocios.

Por eso viajó a Colombia para explicarles a los industriales locales por qué ese tema debe estar en sus agendas, en momentos en los que los índices de producción aumentan y la responsabilidad corporativa debe trabajar más en la protección ambiental. “Lo que ha sucedido en los últimos años es que ya se está llegando a tener conciencia y el debate sobre si hay o no cambio climático quedó claro. Ahora se está trabajando en concluir si somos nosotros los que lo provocamos, si eso no tiene retroceso, y cómo influye en el futuro de los negocios, de la oferta, la demanda y los consumidores”, apunta Gledhill.

Y es que el experto mundial asegura que, por el crecimiento de la población, las compañías deben producir más bienes y servicios, lo que ha provocado mayor uso de energía. Que la falta de alimentos provocará en 50 años que la población de África se marche hacia Europa porque no soportarán esa situación y que en esa medida habrá desplazamientos fuertes que sentirán más los países menos desarrollados de todo el mundo, que son en este momento los menos preparados. Algo que debe tenerse en cuenta y en lo que ya deben empezar a trabajar en conjunto gobiernos y empresarios.


La prioridad y urgencia son altas, dice Gledhill, y compiten contra una posible dependencia de la reducción de emisiones que logren hacer los países en vías de desarrollo (dentro de ellos Colombia), que a su vez tiene el reto de poder optimizarse dentro de los estándares del desarrollo sostenible. Para lograr un trabajo positivo, “lo importante es que los empresarios inviertan en tecnología, para que se produzca energía más limpia, los procesos sean más rápidos y efectivos”, apunta.

Algo que tiene claro Augusto Solano, presidente de Asocolflores, quien comenta que la industria a la que representa, depende ampliamente de las condiciones climáticas y de las adecuadas zonas geográficas donde esté el cultivo, y por eso explica que “se debe hacer una reinversión alta en tecnología y mirar disponibilidades de agua para ver con buenos ojos el futuro floricultor, poniendo un 10% de la productividad final de cada empresa en esa tecnología que permita pensar en un  negocio sostenible”.

El otro esquema en el que se deben fijar las compañías colombianas es la venta de bonos de carbono, que además de sus altos precios en el mercado mundial que les permite ganar buenas sumas de dinero, reducen las emisiones contaminantes de gas y, de paso, ayudan a industrias de sectores como el siderúrgico, el metalmecánico, el de la aviación y el transporte en general y las mismas productoras de aceites y otros derivados del petróleo.

Un esquema que puede, además, por disposiciones gubernamentales en todo el mundo, beneficiar a las compañías con la reducción de impuestos a las empresas que trabajen en protección ambiental, minimizar costos al consumidor final gracias al uso de menos agentes contaminantes, y lo más importante, concientizar a los mismos empleados de los beneficios que trae para el futuro del planeta trabajar en ambientes saludables, que necesiten menos consumo de energía poniendo en marcha proyectos saludables.

Algo en lo que  la multinacional Siemens ya viene trabajando y que Rudolf Otto, su gerente, relata: “trabajamos mucho en la renovación tecnológica, energía sustentable como la eólica y la eléctrica, tenemos grupos dedicados exclusivamente a esos enfoques. Estamos trabajando en turbinas más eficientes que consuman menos corriente y sean más efectivas. En las unidades mundiales ya vamos adelantados en el desarrollo de trenes que consuman menos y sean aún más efectivos que los actuales, y por el lado de los edificios inteligentes ya tenemos beneficios importantes por mostrar”.

Un escenario en el que “la curva de costos seguirá aumentado para los empresarios si no tienen en cuenta el tema climático, algo en lo que deben trabajar en conjunto el sector público y privado como lo han hecho países en Europa, para que en industrias como la del transporte no se sigan elevando las emisiones de carbono, que no se gaste tanto en iluminación pública y que el uso de los servicios públicos sea bien medido sin despilfarro. En eso debe haber una colaboración en todos los países de América Latina, y Colombia podría ser el líder no sólo por su riqueza ambiental, sino debido a lo que ha demostrado en protección ambiental.