“Todas las crisis son oportunidades”

El conglomerado empresarial de Carlos Slim genera cerca del 6% del PIB mexicano.

A Carlos Slim Helú (Ciudad de México, 1940) le apasionan la familia, los negocios y el béisbol. Dice que Álex Rodríguez, una de las actuales estrellas de los Yanquis, fue el bateador más joven en alcanzar los 500 jonrones, y que puede batir las marcas de todos los tiempos.

También le brillan los ojos cuando cuenta que un jamaiquino acaba de romper el de los 100 metros en 9,72 segundos. O recuerda que fue Tarzán, Johnny Weissmuller, el primero que nadó los 100 metros en menos de un minuto, hace más de 80 años.

 Porque los únicos récords que no le interesan, dice, son los de multimillonarios. Un imperio de telecomunicaciones (Telmex), infraestructuras, plataformas petrolíferas (Carso) y finanzas (Inbursa), entre otros, le llevan la contraria. Lo han catapultado al segundo puesto de los hombres más ricos del planeta, entre dos gringos (Warren Buffet y Bill Gates), con una fortuna valorada en US$60.000 millones, según Forbes.

Decía Warren Buffett que las grandes empresas las construye gente que ama su negocio y que por el camino gana dinero, pero que el dinero no lo impulsa tanto como las ganas de triunfar. ¿Comparte esa visión?

Creo que en cualquier vocación pasa eso. Le pasa al artista, al que lo que le interesa es crear; al deportista, que quiere tener buenos resultados, al empresario, al político, al religioso... Es algo que va con la condición humana.

¿Ha sido siempre así o en sus inicios el dinero era más importante como motivación?

No, por supuesto que no. Al revés. Mire, la casa de mis padres es mejor que la que yo tengo, por mucho. Más grande, más espaciosa, más valiosa. Cuando uno busca lo material, va por el camino equivocado.

¿Le enseñó su padre a hacer negocios?

En cierta forma, sí, aunque murió cuando yo era muy chico.

 A los 12 años empezó a hacer sus primeras inversiones.

Incluso antes. No recuerdo bien cuáles fueron las primeras, pero desde un bono de ahorro hasta una cuenta de cheques, que luego me di cuenta de que no valía la pena porque no producía nada. También compré algunas acciones. Treinta acciones, me acuerdo, del Banco Nacional de México y seguí reinvirtiendo en ellas un rato.

¿Cuál es la peor inversión que recuerda?

No tengo un recuerdo especial. He hecho malas inversiones en mi vida, por supuesto. Lo importante no es no cometer errores, sino que los errores sean pequeños. El problema es cuando uno comete errores grandes, y varios, pero si son pequeños... Si uno no comete errores es porque no toma decisiones.

¿Cuál diría usted que ha sido el secreto de su éxito?

Yo creo que la familia en la que nací, crecí, mi matrimonio, mis hijos, mis amigos... Pero creo que el éxito no es económico. Pensar en el éxito desde el punto de vista material no es acertado.

Usted dijo que veía las empresas como ejércitos modernos que conquistan mercados. ¿Se siente como un gran general?

No, era una metáfora. Probablemente, los instintos bélicos de los seres humanos ahora están reflejados en otros campos, como los deportes, los negocios o el trabajo profesional. Ustedes compiten con otros medios y hasta con los compañeros de su medio; en el deporte estás en competencia con otros equipos y en los negocios compites con otras empresas. La competencia siempre te hace mejor. Hasta en la política, la democracia es competencia política.

¿También le motiva competir en los rankings en los que aparece como la segunda persona más rica del mundo?

No, eso no es competencia.


¿A cuál de sus empresas le tiene más cariño?

¿A cuál de sus hijos quiere usted más? Hay gusto por todas y, cuando una tiene problemas, se dedica uno más a ella. Hay muchas cosas que nos dan satisfacción. Por ejemplo, la fundación. Yo ya no estoy ni de honorario en los consejos de administración.

¿Cómo afecta la actual crisis financiera a sus empresas?

Va a afectar a todos. Nosotros hemos procurado históricamente tener empresas sanas financieramente, de modo que las crisis no nos llevan a ajustes dolorosos de personal, de estructuras. Cuando uno tiene una operación adecuada, esbelta, está preparado. Pero las expectativas no son muy halagadoras y habrá problemas que enfrentar, no sólo en las empresas, sino también en la sociedad en general.

Usted ha hecho buena parte de su fortuna arriesgándose a invertir en momentos de crisis.

Creo que es cuando menos riesgo hay.

¿De qué sectores huiría?

¿Huiría? Tanto como huir... Lo que me preocupa, no de forma personal sino global, es la gran especulación que hay con las commodities (materias primas), que han creado una burbuja especulativa no sólo en el petróleo, sino también en los alimentos.

Esa especulación es la que se debe evitar. Así como se han dado créditos con muy poca garantía, los subprime, hay mucha especulación con las commodities y petróleo con muy poca garantía. Debería exigirse una garantía mayor para operar y así evitar las consecuencias de la especulación y esa burbuja que tanto está afectando al mundo.

Volviendo a la metáfora de los ejércitos, su ejército rival en Latinoamérica es Telefónica. ¿Qué concepto tiene de ella?

Es una empresa extraordinaria, que ha crecido de forma sustancial. La competencia nos ha hecho mejores a los dos. Ella sola o nosotros solos no hubiésemos mejorado tanto. Competimos en muchos países, y lo que está aprendiendo en Latinoamérica lo está aplicando en Europa.

Causó revuelo cuando develó que el presidente Aznar propuso al presidente Zedillo la fusión de Telefónica con Telmex.

Y así fue. Aznar llamó a Zedillo y Zedillo dijo que Telmex era una empresa privada, que él no tenía nada que ver. Zedillo me llamó para ver con quién había que hablar. Hubo reuniones para ver qué es lo que se estaba planteando. Alierta (presidente de Telefónica) fue a ver al director de Telmex, Jaime Chico. Pero nuestra idea era que Telmex debía seguir siendo mexicana.


¿Cuáles son a su juicio las prioridades para mejorar los niveles de pobreza?

Todos los esfuerzos que se han hecho en combatir la pobreza por la vía de la caridad, de perdonar deudas, en apoyo ocasional de alimentos o de salud han supuesto gastar miles y miles de millones de euros. Se han hecho congresos, hay miles de especialistas, reuniones de expertos...

Y no se ha resuelto el problema. La forma de acabar con la pobreza es con empleo. Y la base para tenerlo es una buena nutrición, la educación de calidad y actividad económica para promoverlo. ¿Cómo? Con inversión en infraestructura, en vivienda, servicios turísticos, de salud y educación, crédito a la micro y pequeña empresa, que es donde se genera el empleo. Además, las épocas de la fuerza física como factor determinante pasaron. Ahora se necesita conocimiento. Por eso, la mujer está en las mismas condiciones que el hombre.

¿Qué le ha llevado a dejar las juntas directivas y centrarse en esta labor más filantrópica?

La Fundación lleva más de 20 años. Las empresas ya están bien dirigidas, con un gran equipo humano. Y, aunque la Fundación lleva muchos años, hemos ido encontrando soluciones y queremos trabajar de modo exhaustivo en toda América Latina. Por ejemplo, en la educación temprana.

 Un niño con educación temprana puede potenciar mejor sus capacidades. Mi hija y yo llevamos muchos años trabajando en ello, y queremos elaborar manuales para que los padres tengan herramientas para estimular el aprendizaje de los niños.

¿Es optimista respecto a la capacidad de desarrollo de México y de América Latina?

Sí. Aunque haya muchos baches, los países más grandes están cerca de romper la barrera del subdesarrollo. Hablo, en orden alfabético, de Argentina, Brasil, Colombia, Chile y México. Eso es más del 80% de la población.

¿Qué querría que fuera su conglomerado dentro de cinco años?

El año pasado, dos de cada tres latinoamericanos tenían teléfono móvil, y este año espero que tres de cada cuatro. Lo que quisiéramos ahora, aparte de continuar con esa presencia, es que hubiera una alta penetración de banda ancha en países de Latinoamérica, para pasar de la alfabetización a la digitalización, para que puedan incorporarse a la sociedad del conocimiento.

 Si no es a través del ordenador y la línea fija, a través del teléfono móvil de tercera generación. Lo que queremos es que todo el mundo tenga conectividad, computadoras, banda ancha y una información que permita la igualdad de oportunidades.

Un imperio construido con trabajo

 Carso Global Telecom posee la mayoría de Telmex, que opera servicios de telecomunicaciones en México, Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Estados Unidos, Perú y Uruguay.

América Móvil tiene la mayoría de las acciones de control de América Móvil, proveedor líder de servicios inalámbricos en América Latina.

En Colombia, controla el operador Comcel, líder en telefonía celular.

Grupo Carso tiene operaciones en industria, servicios, comercial y de producción de bienes de consumo, a través de CICSA, Condumex, Nacobre, Frisco, Sears, Sanborns, Hoteles Calinda, Cigatam y Promotora Musical.

El Grupo Financiero Inbursa incluye Banco Inbursa, seguros, Bolsa Inversora Bursátil, Afore Inbursa y Operadora Inbursa, entre otras.

Idal es una empresa de banca de inversión que atiende el capital físico y humano a través del desarrollo de carreteras, puertos, generación y distribución de energía, tratamiento y distribución de agua.

 

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