“Colombia en el juego energético”

El país tiene un rol clave en América Latina por su liderazgo en el sector eléctrico.

Un usuario de información general quizá tenga dificultad en identificar a Business News Americas (BNA) entre los proveedores de noticias de la región. Pero un jefe corporativo, interesado en seguir la actualidad y el rumbo de los sectores económicos vitales para la economía latinoamericana no desconoce los servicios de esta empresa chilena, cuyos contenidos pueden llegar a ser determinantes para sus negocios.

Seguramente aquellas áreas como agua y residuos carezcan de glamour para los lectores de diarios y revistas, pero para un planificador urbano o para un proveedor especializado de productos y servicios, los desarrollos en dicho plano son su línea de vida. Igual sucede, por ejemplo, con los interesados en petróleo y gas, minería, telecomunicaciones, metales, energía eléctrica, infraestructura, petroquímicos, banca y seguros y proyectos de privatización.

Y si hablamos de las figuras, el nombre de Jaime Baily hace vibrar a los devoradores del chisme político y farandulero. El de Raúl Ferro, en cambio, genera respeto entre los grandes empresarios regionales, pues los ha entrevistado casi a todos a lo largo de su carrera como editor especializado.

Ferro, quien gerencia los proyectos especiales de BNA a escala regional, acaba de pasar por Colombia, coordinando el Segundo Congreso Internacional Andino y Centroamericano de Energía (ACA), realizado la semana pasada en Bogotá. Como el año pasado la misma reunión se llevó a cabo en Cartagena, empezamos por hablar de aquellos aspectos que atraen a los especialistas internacionales al mercado colombiano, en momentos cuando el mundo afronta un reto energético monumental.

En estos sectores, según Ferro, Colombia se ha convertido en el país latinoamericano más atractivo para las inversionistas internacionales, gracias a las estrategias de integración eléctrica y a los proyectos de generación desarrollados por el grupo ISA.

Además, Colombia se ha convertido en un pequeño paraíso para las empresas de exploración petrolera de tamaño pequeño y mediano, porque, primero, el potencial de encontrar yacimientos es alto, y, segundo, porque gran parte del territorio nacional está aún inexplorado. ¿No sería éste un mundo ideal para cualquier multinacional del ramo? “No”, contesta Ferro. “Los campos de pequeña escala no interesan a las grandes corporaciones. Por tal razón, a Colombia le conviene abrirles la puerta a emprendedores de pequeña escala, porque la suma de sus esfuerzos puede alcanzar, a la postre, un tamaño interesante”.

Todo esto le da a Colombia, según Ferro, un buen juego de ases en el poker energético regional.  Y a esto, agrega, debe sumársele la estabilidad política y el responsable manejo económico.

Aunque este cuadro de oportunidades presenta un horizonte optimista, Ferro no desconoce los peligros que yacen en el camino. Uno de ellos es que las economías latinoamericanos están atenuando los efectos del alza petrolera mediante subsidios, ayudas y otros mecanismos de retardo. “Si uno impide que el mercado funcione de acuerdo a las leyes de oferta y demanda —sin preocuparse demasiado por la amenaza de inflación—, el consumo seguirá aumentando y los precios también. En tales circunstancias, el efecto final puede ser devastador”.

Un caso de manejo adecuado frente a los desbordados precios petroleros es, según Ferro, el de Chile, que pasó de una inflación del 4,5% al 9% promedio anual, pero transfirió toda el alza de los combustibles al mercado. Sólo dejó un margen de subsidio directo para los sectores menos favorecidos de la población. “Este es un ajuste real y no ficticio. Lo que había que asumirse, ya se hizo, reduciendo un impacto futuro mayor”

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