Al borde del abismo

Colombia difícilmente podrá avanzar en lo económico y lo social si no supera su grave atraso en el sistema vial. Hasta ahora, el Estado no ha dado la talla.

Juan Martín Caicedo Ferrer, ex presidente de Fenalco, ex ministro, ex alcalde de Bogotá y ex senador de la República, decidió ponerle freno a sus aspiraciones políticas para dedicarse a un área de mayor significado y relevancia estratégica, o sea, la búsqueda de una infraestructura moderna y eficiente para facilitar el desarrollo económico y social del país. El tema es claro: sin soluciones de fondo en este sector, Colombia podrá ver amenazado su progreso futuro.

Después de gastar varios años en desmontar jurídicamente los ataques contra su gestión pública y en hacerle el quite a las zancadillas tendidas por figuras como el ex presidente Ernesto Samper y el ex congresista Carlos Alonso Lucio, Caicedo, actual presidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura, mira hacia delante, convencido de que sin carreteras eficientes, ni puertos tecnificados, ni vías urbanas de última generación, el estancamiento colectivo puede convertirse en pesadilla.

Las opiniones de Caicedo, como portavoz de las principales firmas de ingeniería nacional, se hacen relevantes por estos días cuando los taludes colapsan, las carreteras se hunden, las víctimas por deslizamientos en las vías aumentan y las soluciones del Estado se quedan nuevamente cortas para enfrentar los distintos frentes de emergencia. Sentados en el patio del restaurante H. Sasson, en la zona T, de Bogotá –guarneciéndonos de la lluvia bajo una marquesina–, Caicedo analizó las razones que están llevando a la infraestructura vial nacional al borde del abismo.

El primer punto, en su opinión, es un rezago histórico, agudizado por la falta de visión de los distintos gobiernos, que, presionados por ajustes fiscales, decidieron dar prioridad a otras áreas, sacrificando la inversión en infraestructura por no considerarla vital.

“Desde el punto de vista del gasto, dicho rubro pasó a convertirse en una cuestión marginal, a diferencia de muchos otros países –incluidos varios latinoamericanos–, que lo consideran una inversión social clave”.

Como segundo problema señala a la deforestación en los corredores viales de montaña, frente a la cual nadie se ha declarado doliente.

Es común ver a la vera del camino cientos de troncos talados de las montañas circundantes, sin que nadie se inmute. “Se ha permitido que los pobladores tumben el monte y no se les ha advertido sobre los peligros de su actividad, tanto para ellos mismos como para el resto de la comunidad”.

En particular, Caicedo menciona puntos negros como la vía al Llano, el cañón del río Dagua, entre Cali y Buenaventura, y tramos de la vía que une a Bogotá con Medellín.

Un tercer punto es la improvisación y la falta de visión de largo plazo de las entidades públicas responsables, que aceleraron la construcción de carreteras sin contemplar, primero, la correcta estabilización de las laderas. “Primó el afán –muchas veces politiquero– de entregar las obras, y ahora los sobrecostos del rescate son alarmantes.

Y como cuarto punto menciona la preocupante desidia estatal para hacer un tratamiento preventivo en los distintos corredores viales estratégicos. “Los recursos para esas tareas cayeron presa de sucesivas podas presupuestales y ahora estamos pagando las consecuencias.

Desde la CCI, Caicedo y sus asociados le están pidiendo oficialmente al gobierno de Álvaro Uribe que no elimine recursos para el mantenimiento vial, como lo sugiere el actual plan de recortes. “Sería una especie de suicidio”.

También le imploran prestar más atención a las supercarreteras troncales frente al afán de financiar vías regionales, pues sin una red de autopistas centrales, las regionales nunca serán una solución. “Se mantendrán embotelladas”.

En resumen, Caicedo advierte que ningún gobierno ha tenido la visión ni entendido la responsabilidad social de construir y mantener las vías. “Este país no ha comprendido, como sí lo han hecho Chile, España, Alemania, Francia o Inglaterra, que la mejor manera de impulsar el crecimiento sostenible es invirtiendo en infraestructura. Miremos dónde están esas naciones y dónde estamos nosotros”.