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hace 2 horas

“Se está calculando la ruta”

Esta tecnología, que tiene incorporado el mapa de todo el país, le dice al usuario cómo llegar a cualquier sitio de Colombia, cuánto tiempo se demora el viaje y a qué distancia está. También permite localizar a los usuarios.

Desde su carro John Ballesteros toma el navegador GPS —Sistema de Posicionamiento Global, por su sigla en ingles — y marca dos direcciones. El punto de partida es Bogotá. El destino: Medellín. En la pantalla del aparato, que se asemeja a  un celular, sale el mensaje “se está calculando la ruta”. Luego de unos segundos aparecen los datos primordiales del recorrido. Distancia: 437km. Tiempo de viaje: 6 horas, 2 minutos, 27 segundos (a una velocidad promedio de 80 km/h y sin hacer paradas). El vehículo arranca y desde el mismo navegador una voz robotizada indica: en 10 metros voltee a la derecha, manténgase a la derecha, gire a la izquierda…. Las instrucciones seguirán hasta que resuene un: “Llegó a su destino”.

John Ballesteros es también el dueño y fundador de Gisco, una empresa de navegación vehicular GPS creada en Medellín. “Con el uso de un navegador GPS no necesitarás mapas en papel, ni preguntar direcciones en ninguna parte del país. Nuestra obsesión es brindar a nuestros clientes la posibilidad de llegar, a partir del uso de esta tecnología, a cualquier destino dentro de Colombia”, reza en el sitio web de Gisco.

La idea

Fue en Holanda, mientras estudiaba una maestría en geoinformática, donde Ballesteros comenzó a construir la idea de una empresa que ofreciera la tecnología GPS. En ese país vivió dos episodios que fueron esenciales para la creación de Gisco. El primero, que él relata con gracia, fue un día de 2003, cuando abordó un taxi en Ámsterdam y le pidió al conductor que lo llevara hasta el aeropuerto de Schiphol.

“El taxista tomó un aparato y digitó el nombre del aeropuerto. Entonces una voz comenzó a indicarle ‘gire a la derecha, tome el carril de la izquierda’. Pensé que en Colombia era primordial tener un sistema que le respondiera al ciudadano de a pie, o al que va en su carro, cómo llegar a algún sitio, dónde comer, dónde parquear”.

El segundo episodio fue en su  universidad. Allí conoció a los dueños de TomTom, una empresa de GPS que en ese entonces estaba naciendo y que en unos años llegaría a ser una de las más importantes del mundo. Las largas conversaciones con ellos convencieron a Ballesteros de que su idea tenía que hacerse realidad apenas arribara a Colombia.

Entonces volvió al país y comenzó a trabajar en Gisco. “Esta tecnología se fundamenta en una tríada: la cartografía (los mapas para calcular las rutas), el software (que es el sistema que lee los mapas) y el hardware (que es el navegador o el celular donde funciona esta tecnología). Pero de llegada tuvimos un problema muy grave: Colombia está muy atrasada en el tema de la cartografía, no encontramos mapas actualizados para la navegación. Nos dimos a la tarea de levantar la cartografía nosotros mismos, nos dedicamos a recorrer y a dibujar el país”.

La decisión la tomaron luego de visitar el Instituto Colombiano Agustín Codazzi y encontrarse con “mapas muy antiguos, que no tenían ni el formato ni la estructura para ser cargados en los navegadores”. Entonces empezaron la tarea de mapear el país, calle por calle, desde el extremo sur hasta el límite norte de Colombia.

Dibujar el país

Ballesteros, juntos con dos socios, emprendió ese viaje por el país. Iban equipados con mapas en papel, fotografías aéreas, un carro con tecnología GPS (que posee una antena que envía señales a un computador con las coordenadas en las que se encuentra), y con información de tránsito para marcar el sentido de circulación en las vías. El viaje de mapeo inicial lo hicieron con un presupuesto de $100 millones, la totalidad de Ballesteros.


La primera ciudad que recorrieron fue Medellín. En tres meses cada una de sus calles y sus carreras estaban dibujabas en un mapa virtual, que incluía también los sitios de interés de la capital de Antioquia. Restaurantes, museos, parques, bibliotecas. Luego vino el mapeo de Bogotá, de las grandes ciudades, de las más pequeñas también, de los pueblos y los corregimientos. En total, Gisco ha dibujado 30 de las 32 capitales de Colombia, tiene mapeado el 100% de 26 departamentos, y casi el 90% de todo el país.

Luego vino la implementación de esos mapas a navegadores importados de Estados Unidos y China, que pueden adaptarse a los carros, pero también tienen propiedades para calcular el tiempo y la distancia, e indicar los recorridos, si el usuario va en una bicicleta, a pie o en un bus. Algunos navegadores, incluso, miden el grado de embriaguez de su dueño y la voz robotizada le indica “puede conducir” o “absténgase de manejar”.

En el futuro

En unos meses los navegadores GPS de Gisco ofrecerán información en tiempo real. Indicarán los cambios de clima, el tráfico, los trancones y los derrumbes, que pueden alterar los recorridos de sus usuarios. Entonces la voz dirá: “Recalculando. Su recorrido está siendo afectado por un trancón”, y luego señalará “tome esta nueva ruta”.

En poco tiempo los usuarios podrán hacer reservas en salas de cines y en restaurantes y en teatros a través de su navegador, las empresas podrán pautar para que sus negocios aparezcan ubicados en los mapas. Gisco tendrá mapeados países como Panamá, Ecuador, Perú, Venezuela y otras regiones de Centro América; y cerrará negocios con multinacionales como Motorola (actualmente están en diálogos) para implementar la tecnología GPS en sus equipos móviles.

Hoy la empresa ya tiene cerrados algunos negocios importantes. Google les compró todo el mapa de Colombia para actualizar su herramienta Google Maps, que sólo tenía ubicadas tres ciudades del país (en seis meses la mayor compañía de búsquedas virtuales del mundo tendrá en sus aplicaciones los mapas que les vendió Gisco). También llegaron a un acuerdo con la empresa Yokomotor, que lanzará una línea especial de automóviles con GPS incorporado. Incluso en el país ya se encuentran  marcas como Mercedes Benz, Audi y BMW, que tienen el GPS integrado en sus radios.

Sistema de localización personal

El navegador GPS también permite localizar al usuario mediante una plataforma en internet. Este servicio tiene el nombre de geoseguimiento y consiste, básicamente, en visualizar casi en tiempo real (de tres a cinco minutos) dónde está la persona que posee el GPS. “Permite ver los recorridos que ha hecho, cuánto tiempo le tocó cada uno, cuánto tiempo ha estado detenido. Incluso, tiene un botón de pánico que enciende una alarma en la plataforma de internet y nos da aviso de alguna emergencia”, explica John Ballesteros.

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