El provocador

En  época de crisis los consumidores son más exigentes. Las marcas deben poner los pies en la tierra para atraer y no  alejar a los clientes.

Es uno de los personajes que en este momento marcan la pauta en el mercadeo mundial y es respetado por ser una de las personas que mejor conoce el tema de marca a nivel global. Su teoría del neuromercadeo está revolucionando y rompiendo paradigmas. Se trata de involucrar las experiencias de los sentidos para estimular los impulsos de compra.

Martin Lindstrom estará en Bogotá, el 27 de abril, invitado por Foros El Espectador, gracias al patrocinio de Saludcoop, UNE, Universidad Autónoma del Caribe, Alquería y las compañías Codensa y Emgesa, que son parte del Grupo Endesa en Colombia.

¿Cómo las marcas se pueden afectar por la crisis económica?

Por la crisis los consumidores se han vuelto más cautos para comprar y exigen que una marca tenga descuento todo el año. Esta situación las ha puesto en problemas porque conocen el peligro de los descuentos permanentes, pero negarlos puede significar que no vendan nada.

Hoy se dice que los consumidores son los dueños de las marcas. ¿Cómo ha evolucionado este concepto?

Creo que es justo decir que es por la internet. Los consumidores de hoy exigen estar al volante: diseñar su propio carro, sus propios zapatos en la web, tienen acceso a su cuenta bancaria en la web… mejor dicho, exigen acceso y control total. Es obvio que una vez probado “el sabor de la influencia” lo quieres en todo, incluidas las marcas.

¿Cómo ve a Colombia en el tema de marcas?

Me ha sorprendido la calidad del trabajo. Diría que es como un diamante en bruto esperando ser pulido. Trabajé para el Banco de Crédito durante el año pasado y es claro que hay mucho talento.

Usted ha dicho que una campaña publicitaria exitosa debe ser diferente, pertinente y directa al público objetivo, en el momento oportuno, con el mensaje correcto...

Se trata sobre todo de encontrar la perspectiva correcta. Por ejemplo los filipinos han introducido productos de porciones singulares. En vez de comprar contenedores grandes de café, té, sopa, desodorante, etc., las empresas venden miniproductos, una sola porción. Este enfoque ha subido las ventas, aun en tiempos difíciles. Es el mismo caso con nuevos bancos estadounidenses. Dos bancos nuevos aparecieron hace sólo dos semanas con el eslogan: “Sólo hemos existido durante dos semanas”, para beneficiarse de que nadie tiene confianza en Wall Street.

Usted ha dicho que hay que provocar al consumidor. ¿Cómo se puede provocar sin ofender?

No es posible. Las grandes campañas sí ofenden. No tanto pero un poco. No se puede ser amado por todo el mundo, y si lo eres, indica que tu marca es blanda.

¿Cómo será el mundo de las marcas después de la crisis?

Más racional, más práctico, más realista. Con eso quiero decir que las marcas tienen que hacerse prácticas ahora mismo y justificar el precio con la oferta de beneficios reales. Las marcas tienen que poner de nuevo sus pies en la tierra. Los días cuando podías vender una botella de agua por US$10 ya han pasados. Y eso es muy pero muy sano: tanto como optimizar los bolsillos, así tocó arreglar el mundo de las marcas.

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