“Estamos hibernando”

De acuerdo con el ejecutivo, en tiempos de crisis Carvajal es cauta en sus inversiones.

El mundo empresarial colombiano se sorprendió el año pasado cuando en mayo se anunció la llegada de Ricardo Obregón Trujillo a la Presidencia de Carvajal. El nombramiento era un hecho sin precedentes, en una compañía que en 104 años de historia siempre había tenido al frente a un miembro de la familia Carvajal.

Esta movida se constituyó en la primera de una serie de decisiones que buscan consolidar al grupo como la multinacional más grande de Colombia, dada su presencia directa en 18 países y sus 25.500 empleados en América, Asia y Europa.

El Espectador dialogó en Cali con Obregón Trujillo sobre sus retos al frente de la organización, que posee cerca de 160 empresas.

¿Cómo ha sido esta experiencia de ser el primer presidente de la compañía que no pertenece a la familia Carvajal?

Yo diría que muy buena, porque la familia Carvajal ha sido empresaria por excelencia. Son 105 años de existencia, en los que han afrontado crisis, han reinventado la compañía en innumerables ocasiones y lo que uno encuentra es un grupo muy equilibrado en su portafolio de inversiones, no sólo por los negocios en los que se está, sino por la presencia regional, lo que da tranquilidad, a quienes la administramos, de tener los riesgos muy diluidos. Además, es una familia muy sencilla, afectuosa, exigente y con mucha vena de responsabilidad social. No gratuitamente el 23% de la Organización Carvajal está en manos de la Fundación Carvajal.

Hasta el momento la organización ha tenido un bajo perfil, ¿eso está cambiando?

Ha sido de bajo perfil porque precisamente la familia es muy sencilla, no le gusta hacer mayor despliegue, y simplemente la apertura a la que estamos exponiendo la organización es también para refrescarles a los colombianos el tipo de compañía que es Carvajal, las experiencias de éxito que se tienen, es un voto de confianza en el país, pues esta es la multinacional más grande que tiene Colombia —el 48% de la facturación se da por fuera de Colombia.

En este momento estamos en una actitud de hibernación, de hacer las inversiones estrictamente necesarias y no excedernos en gastos.

En el último tiempo, muchas de las principales empresas de capital colombiano han pasado a manos extranjeras. ¿Es posible que esto suceda con Carvajal?

La verdad es que lo que yo he conocido es que no hay la más mínima posibilidad de que la Organización Carvajal salga a venderse. Lo que podría suceder es que se busque una apertura sin tener que perder el control.

¿Cuál es el mandato de los propietarios?

Hay muchas expectativas, pero se basa en focalizar las inversiones, una definición de los negocios, eliminar zonas grises, limpiarlas si se quiere y asegurarse de que las avenidas de crecimiento sean amplias y reconocidas a nivel internacional.


¿Cómo analiza el panorama de Colombia?

La verdad es que aquí en el país suele haber mucho ruido y eso a veces afecta la parte económica, pero en otras ocasiones no. Vemos un país muy cuestionador, lo que evidencia madurez democrática, debido a que Colombia ha sabido desarrollar esa capacidad de autocrítica y mantener las institucionalidad. Se avecinan épocas electorales que generan expectativas, pero sin lugar a dudas, este es un país complejo que está asediado por flagelos muy complejos, es increíble lo que hacemos los colombianos, en medio de tantas turbulencias, por tener un mejor país.

¿Cómo califica la presencia colombiana en el exterior?

Falta mucho. Si uno mira las exportaciones, a pesar de que se han prácticamente triplicado en el término del gobierno del presidente Álvaro Uribe, todavía no son de mucho valor agregado, con excepción de las que se hacen a Ecuador y Venezuela. Lo demás son productos intermedios o básicos.

¿Qué hacer para mejorar?

Debe haber una actitud casi empresarial y de acuerdo con el Gobierno, para que esto se logre. Se pondrían ejemplos como los de Corea del Sur, que emprendió un plan de desarrollo donde por mucho tiempo se privilegió y casi que se subsidió a ciertas industrias que hoy son líderes en el mundo, como la electrónica, la automotriz y los astilleros.

¿En qué operaciones han sentido más fuerte la crisis?

Uno diría que hay dos economías que están estructuralmente más expuestas a la crisis, como son la de Chile y la de México, que tienen una gran dependencia de su comercio exterior, pero igual se observa que países como Brasil también han tenido una corrida de inversionistas, mientras que Perú, sorprendentemente, muestra muy buenos resultados. Esta es una economía muy similar a la de Colombia, pero mucho mejor proyectada. También se ven dificultades en Ecuador y Venezuela.

¿Cómo quiere que se recuerde su paso por Carvajal?

Que el pensamiento, de trascender las fronteras de Colombia, sea el rumbo que adquiera esta organización, que siga en el camino de ser una multinacional. Nos hemos acostumbrado a que vengan empresas del exterior, se desarrollen, compren, y esa misma mentalidad la debemos tener nosotros para que sean empresas nacionales las que compren otras afuera y tengan una fuente de crecimiento importante por ese gran mercado que es el mundo.