Otra apuesta del Nobel

Mohamed Yunus, famoso por impulsar los microcréditos en el mundo, sostiene que los menos favorecidos cumplen con el 99% de sus obligaciones.

Este indio es reconocido por sus esfuerzos por mejorar las condiciones de los más necesitados alrededor del mundo. Sus esfuerzos en la masificación del crédito, a través del Banco Grameen, fueron reconocidos con el Nobel de Paz en 2006.

El Espectador habló con él sobre cómo proveerles recursos a los sectores vulnerables de la población y los efectos de la crisis en el acceso al crédito de los sectores más necesitados. Yunus estará en la Cumbre Regional de Microcrédito, que se realizará en Cartagena entre el 8 y el 10 de junio.

¿Cuál es el principal aporte de su modelo de microfinanzas?

La idea es simple: ofrecer recursos sin garantía alguna, con un enfoque sobre los más pobres, en particular las mujeres. El objetivo es prestar para actividades que generen proyectos productivos, para que ganen plata para la familia. También animamos a las personas para que manden a sus hijos a la escuela, para lo cual también les ofrecemos préstamos, en el caso de la educación superior.

Hoy el Banco Grameen tiene más de ocho millones de prestatarios, a los cuales otorgamos más de US$100 millones al mes, en préstamos, que en promedio, son de US$230. Lo interesante es que el 99% de las personas pagan.

¿El sistema del Banco Grameen funciona igual en todas partes?

Opera igual en África, Asia, América Latina o Nueva York. Incluso, el sistema ha sido incorporado por varias instituciones de microfinanzas en el mundo. Ocurre que los bancos tradicionales se ocupan de la gente con más recursos e ignoran a los pobres.

¿La crisis financiera mundial ha afectado al Banco Grameen?

Afortunadamente no. Seguimos creciendo, mientras los bancos tradicionales sí han tenido problemas. Una de las razones por las cuales nuestra posición es sólida es porque estamos verdaderamente conectados con la economía real, con las necesidades de la gente y porque las instituciones de microfinanzas no están conectadas con el sistema financiero internacional. Los recursos provienen del mismo lugar donde se prestan.

¿Cuáles son sus próximos proyectos?


Ir a donde el microcrédito sea necesario y genere impacto en la reducción de la pobreza, como en México, Guatemala, Costa Rica, Turquía, Kosovo, China, y más lugares en India. En Colombia comenzaremos operaciones este año (con el Grupo Aval). Nosotros asesoramos y entrenamos a la fuerza laboral en la puesta en marcha y operación del modelo.

También estamos trabajando en implementar un sistema de salud, que incluya a toda la gente.

¿Ganar el Premio Nobel le sirvió para desarrollar sus proyectos?

Por supuesto, nos hizo más conocidos, hay más interés en lo que hacemos. Nos generó mucho respeto, mucha publicidad, la gente quiere saber de nosotros. La prensa nos da mucha exposición… ha sido un gran avance poder comunicar el mensaje de brindar servicios financieros a la gente más pobre. Hay gente que dice que el microcrédito no ayuda realmente a salir de la pobreza.

El microcrédito sí ayuda a salir de la pobreza, crea fuentes de ingresos, de autoempleo. Con la crisis, muchas personas pierden su trabajo. Pero con programas de microcrédito pueden tener recursos y empezar su propio trabajo. El microcrédito ayuda muchísimo a brindar oportunidades de empleo, en particular a las mujeres.

¿Qué sabe del microcrédito en Colombia?

En realidad no mucho, pero he conocido a muchas personas que tienen programas de microcrédito en Colombia, uno de los países donde más se ha trabajado en el tema, con programas pequeños. Pero estoy seguro de que esos proyectos se pueden extender para alcanzar a mucha más gente en regiones del país donde la población más pobre no tiene acceso a recursos de crédito.

También sé que en Colombia hay muchas personas que no reciben atención de los bancos convencionales tradicionales, entonces hay muchos que podrían ser apoyados por el microcrédito, así que eso es un desafío que queremos enfrentar.

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