Una pasión por los acuarios

Jaime Baquero  diseña ambientes marinos en Canadá.

Darle forma a los sueños es un desafío permanente que algunos colombianos no logran materializar en su país. Le pasó a Jaime Baquero, un biólogo marino, que estudió en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, y que hoy es un exitoso profesional que se dedica a la acuarofilia (diseño y construcción de grandes acuarios) en Canadá.

Desde niño supo que el mar era lo suyo. Salió del colegio y quiso ingresar a la Armada, pero no pudo por un problema en un ojo. Encontró en las ciencias del mar el camino para estar cerca de lo que más le gusta: la vida en los océanos.

Pero Baquero no encontró espacio para su desarrollo en el país, en 1983 empacó maletas y se fue para Canadá. Se dedicó a aprender los idiomas, inglés y francés, mientras trabajaba en almacenes que comercializaban acuarios y peces.

Al mismo tiempo ofreció sus servicios como voluntario en una organización no gubernamental, Ocean Voice International, donde forjó un camino. Se ganó el reconocimiento luego de participar en proyectos de conservación y protección de los arrecifes coralinos en Filipinas, Belice, México, Jamaica y Colombia. Se convirtió en una autoridad en el tema y fue elegido presidente de la organización.

Aunque trabajaba en su medio, se sentía como un pez atrapado y la idea de la independencia nadaba en su cabeza. En 1989 decidió crear su propia empresa, Récifs, especializada en ecosistemas acuáticos cerrados. Reconoce que fue difícil entrar en un mercado reducido y donde un colombiano era visto como un bicho raro. Pero se comenzó a mover como pez en el agua y llegaron los clientes atraídos por proyectos que combinaban la estética con los ecosistemas marinos. Baquero comenta que “la idea es dejarle un pedacito del océano a cada cliente”.

Mientras consolidaba su empresa, lo apoyó su esposa, una canadiense que trabaja en el gobierno federal, quien compartió su pasión por el océano. Ella generó los ingresos del hogar mientras a Récifs llegaban los vientos que impulsaran su crecimiento.

Vinieron clientes importantes y grandes contratos como el del Casino du Lac Leamy en Gatineau (provincia de Québec) y la ciudad de Ottawa, que lo contrató para que diseñara e instalara los acuarios del Museo de Ciencias Naturales y del Museo de la Civilización. Incluso, varios centros de atención a adultos mayores de la ciudad incorporaron varios de sus acuarios como parte de los tratamientos terapéuticos para tratar enfermedades como el alzheimer.

Llegaron más proyectos y los trabajos del colombiano se pueden apreciar en bares, hoteles y centros comunitarios en muchas ciudades de Canadá. Hoy, se da el lujo de decir que en este momento no quiere más clientes. “Creo que esa es una debilidad de mi negocio, pero prefiero hablar de calidad que de cantidad”.

El sentido social en el exterior

Jaime Baquero siempre ha tenido inquietud por el crecimiento empresarial de sus compatriotas. Por ello, con un grupo de colombianos, también residentes en el exterior, están conformando un banco de ideas de negocios para estimular proyectos de nacionales fuera del país, con el apoyo de Conexión Colombia, una empresa privada que impulsa este tipo de emprendimientos.

En Canadá lideró la creación de una entidad de fomento empresarial, la cual tiene como objetivo motivar a miembros de la comunidad colombiana para que creen su propia empresa como alternativa viable para su sostenibilidad.

El biólogo también está entusiasmado porque siente que en Colombia se abren espacios para la ciencia y, en especial, para la educación. Asesoró el proyecto del acuario del Parque Explora, en Medellín, y dice que quiere heredar su pasión por el mar a las nuevas generaciones a través de sus acuarios.

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