Impuesto al patrimonio sería gradual

Los patrimonios entre $2 mil y $3 mil millones pagarían 0,4%; superiores, 0,6 %.

Se despejaron los interrogantes sobre quiénes serán los que paguen la continuidad del Impuesto al Patrimonio a partir de 2011, de ser aprobado por el Congreso el proyecto que presentará el Gobierno el próximo 20 de julio. Tal como lo había señalado El Espectador, éste contempla un cobro con tarifas diferenciadas: las personas naturales y jurídicas con patrimonios líquidos entre $2 mil y $3 mil millones pagarían 0,4%, y las que tengan patrimonios superiores a $3 mil millones, 0,6%.

Así lo reveló este jueves el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, durante la convención de Asobancaria en Cartagena, y agregó que el cobro del gravamen se extendería por cuatro años, para equilibrar la caída de los recaudos tributarios en los años de la crisis mundial de la economía.

Hoy, el Impuesto al Patrimonio lo pagan 7.400 contribuyentes, entre personas naturales y jurídicas. La ampliación a una base a partir de $2 mil millones representará 2.200 nuevos contribuyentes. Se espera recaudar $1,3 billones.

La propuesta también incluirá la reducción del Impuesto de Renta por Inversiones en activos productivos del 40 al 30%. Esta rebaja podría generar entre $700 mil y $800 mil millones al año.

El Impuesto al Patrimonio fue un gravamen que nació con carácter transitorio y que creó el Gobierno a partir de 2004. Su recaudo se dirige a financiar la política de Seguridad Democrática de la administración del presidente Álvaro Uribe.

De igual manera, se planteará la eliminación del doble beneficio para las empresas en zonas francas. La idea es que las que allí se establezcan paguen una tarifa de renta de 15% y que no obtengan el beneficio adicional de deducciones por inversiones en activos productivos.

Para el ex ministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo, es una propuesta mejor que la que se había presentado hace 15 días, que excluía del pago del Impuesto al Patrimonio a aquellos que ya lo habían pagado. “Lo que no queda claro es por qué se necesita una nueva prórroga de este impuesto, si se van a recortar algunos privilegios tributarios”, señaló.

Por su parte, Mauricio Reina, investigador de Fedesarrollo, dice que la propuesta tiene cosas buenas: grava los patrimonios altos; es positivo que el límite inferior se haya puesto alto. Además, se reducen los estímulos a la inversión en activos productivos, pero le preocupa que también financie pagos corrientes, “entonces, en cuatro años necesitaremos una reforma para seguir pagando esos gastos”.

Desde la oposición hubo críticas. El senador liberal Camilo Sánchez dijo que se trata de una reformita inoportuna, que no cumple la palabra del Gobierno de hacer una reforma estructural, sino de meter el impuesto al patrimonio.

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