La fórmula contra la piratería

Es una tarjeta que contiene un pin mediante el cual se puede descargar todo un álbum, así como ringtones, las letras de las canciones, video clips y hasta wallpapers.

A los 17 años Mauricio Salazar entendió que no quería ser empleado. Vendiendo ropa de moda y gorras de la NBA a sus compañeros del colegio Seminario Menor de Manizales, entendió que lo suyo era hacer empresa. 

A los 23 años tuvo su primera quiebra. Su naciente compañía de confecciones se vino a pique, pero aquel descalabro lo encaminó al sector de la tecnología.

Creó Ambush Mobile Entertainment, una firma de contenido móvil que participó en la fundación de Parquesoft Manizales y que logró ubicarse en los primeros puestos de diferentes concursos de emprendimiento del país.

Después de varios desarrollos y a sus 29 años, Mauricio vio en la música una veta para explotar, pues, en sus propias palabras, entendió que había que revolucionar el concepto de que las discotiendas eran el mejor canal para distribuir las creaciones de los músicos. “Éstas exige un margen superior al 50% del precio final de cada disco. Adicionalmente, su cobertura geográfica es muy limitada”.

A este argumento le sumó el tema de la piratería, pues sumados los márgenes de ganancia que deben obtener quienes intervienen en la industria, un disco puede costar entre $20 mil y $30 mil, “precio que es inviable para la gente si se compara con la posibilidad de comprar un disco en el semáforo a $3.000 o descargarlo gratis de internet”.

Con estos dos argumentos en su cabeza empezó a trabajar en un modelo que permitiera reducir los costos finales para los consumidores de música a la vez que combatiera la piratería, uno de los males que más afectan a los artistas. 

El modelo de negocio inicial fue concebido por Mauricio, quien a su vez es el fundador de Funtastic Lab, la compañía que él mismo gerencia. Tras su creación se encontró con un viejo amigo de los años de colegio, Octavio Galvis, quien labora como mánager de Gatoblanco.

Este encuentro sirvió para ajustar el proyecto y para que la banda lo utilizará para su segundo trabajo musical: Nocturno.

Galvis y Salazar cuentan que una vez estuvo estructurado, el plan fue  presentado a Codiscos, disquera del grupo, y a Caracol con Las 40 principales, “quienes creyeron y se vincularon de manera decidida”.

En el caso de Gatoblanco, la tarjeta con el pin ya se comercializa. Con esta clave, el comprador puede ingresar a una página de internet y descargar 18 canciones, tres ringtones e imágenes de los artistas y “su precio es sólo $2 mil. Vale menos que un CD pirata en un semáforo”.

Las descargas se pueden utilizar en iPods, reproductores MP3 y teléfonos móviles, tres dispositivos que forman parte de la cotidianidad de los jóvenes de hoy. Un grupo de población que compra pocos CD y muy cercana a las nuevas tecnologías.

Tras dos semanas de salir al mercado se han vendido tres mil tarjetas musicales, pero la mira es llegar a las 50 mil. En buena parte gracias a la utilización de esta metodología, Gatoblanco hoy ubica su sencillo Círculo Cerrado en los primeros 15 lugares del Conteo del 40 al 1 de Las 40 principales y será el invitado especial en el Gran Concierto Nacional del 20 de julio, en Manizales.

Mientras tanto, Mauricio Salazar seguirá empeñado en retirarse de sus actividades profesionales a los 35 años, para dedicarse a las causas sociales. Su otra gran pasión.

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