Mercados en punta

Cierra la más eufórica semana del año con índices accionarios en el tope, tanto en el orden internacional como en el local.

Los resultados empresariales, menos malos que lo esperado, mantuvieron el ánimo comprador de activos no monetarios como las acciones que, ante la abundante liquidez mundial, parecieran convertirse en un refugio de corto plazo ante la falta de renta que ofrecen las mínimas tasas de interés de los bonos.

Lo que inquieta es la sostenibilidad de los actuales niveles o continuidad de la euforia, pues, aunque sin lugar a dudas las economías no se ven tan mal como al inicio del año, la continua pérdida de empleo y su negativo efecto sobre la demanda agregada de la economía golpeará las ventas de las empresas.

Y aunque éstas defiendan su flujo de caja con agresivos recortes en sus costos, sin ventas robustas la generación de valor agregado para la economía no se podrá dar. Sin embargo, la tendencia alcista parece reforzarse y sólo cambios en la política monetaria podrían cambiarla y después de las declaraciones de B. Bernanke ante el Congreso de EE.UU. eso parece cada vez menos probable en el corto y mediano plazos.

En Colombia la caída del dólar no paró reforzada por la misma tendencia en el ámbito mundial, donde los mercados parecen cobrar la factura por la desmedida emisión del billete verde. Será la revaluación la alfombra roja por donde entrará la pérdida de más empleos, pues el desestímulo no es sólo para los exportadores, sino para cualquier productor nacional que se atreva a competir con productos importados en momentos que la recesión mundial empuja a los empresarios a un agresivo mercadeo para no perder ventas, golpeadas por la baja demanda.

Para lo que resta del mes de julio la entrega de resultados semestrales de empresa nacionales serán la guía definitiva del mercado accionario local y, aunque las acciones son una alternativa interesante ante las bajas tasas de interés vigentes, creo que se encuentran a precios no sostenibles a mediano plazo y por ello se debería considerar los actuales niveles para tomar utilidad, especialmente cuando el futuro sigue pintando con débil demanda tanto interna como externa.

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