¿Por qué el sector agrícola colombiano sigue estancado?

Un trabajo académico recién terminado por el Crece y financiado por Colciencias muestra que en la producción agrícola colombiana en los últimos quince años el empleo de la mano de obra es el factor que más ha contribuido a la misma, siguiendo en importancia la tierra y en último lugar el capital.

Sin embargo, las políticas públicas se han dedicado, no sólo en la agricultura, a subsidiar el capital cuando Colombia todavía posee abundancia de mano de obra y tierra.

Ahora bien, la abundancia de mano de obra ha ido desapareciendo en algunas regiones por efecto de la migración voluntaria en búsqueda de nuevas oportunidades de empleo e ingreso en las ciudades o por el desplazamiento forzado que ha generado el conflicto interno.

En cuanto a la tierra, es grande la concentración de la misma en tan pocas manos y en la mayoría de las veces sin uso productivo. Muchas de esas tierras además están en poder de paramilitares o en manos de la Dirección Nacional de Estupefacientes, mientras que miles de campesinos no tienen ni una cuadra donde producir.

El trabajo del Crece, de otra parte, muestra que los precios reales de la agricultura colombiana han tenido una tendencia decreciente en el mediano plazo.

Si esta variable es una buena aproximación a la medición de rentabilidad del sector, no sorprende el estancamiento observado. La única manera para que los productores sigan invirtiendo en la agricultura es que se dé un proceso de cambio tecnológico y de mejoramiento del capital humano que genere aumentos de productividad tales que puedan más que neutralizar la tendencia decreciente de los precios agrícolas. Con estos hallazgos se podría construir una nueva agenda de política pública para dinamizar la agricultura.

Esta agenda se debería concentrar en romper los cuellos de botella para que el empleo y la tierra sean usados a plena capacidad en la agricultura y el cambio técnico y la capacitación de la mano de obra lo complementen.

*Director Crece.

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