Apuestas para crecer

El país priorizó al mercado de capitales y la apertura de la economía para modernizar su infraestructura pública.

Cómo aprovechar los recursos de los mercados de capitales para impulsar el desarrollo de obras de infraestructura fue uno de los temas que se discutieron en el primer congreso de la Asociación de Comisionistas de Bolsa de Colombia, Asobolsa.

En este sentido, el caso chileno es modelo en América Latina. Para Cristian Palma, quien ha vivido el proceso desde diversas posiciones en el gobierno chileno, “la historia comenzó a mediados de los noventa, cuando Chile optó por un esquema de participación privada en la provisión de infraestructura para el desarrollo. Dejó en manos de estos actores la responsabilidad de conseguir recursos, en el marco de una Ley de Concesiones”.

De manera paralela se modificó la regulación del mercado de capitales, para facilitar la emisión de bonos que, en conjunto con otras alternativas de financiamiento, permitieron la llegada de recursos de ahorro privado, fundamentalmente de fondos de pensiones, a proyectos de infraestructura pública. Para tener una idea, -dice Palma- el mercado de bonos de flujos futuros, incluidos los de infraestructura, alcanza hoy un stock cercano a los US$1.100 millones.

Sobre cómo replicar el caso chileno  en un país como Colombia, el experto dice que no hay recetas predefinidas. La experiencia chilena tuvo que ver con una estrategia de desarrollo relacionada con los mercados externos y, en ese sentido, la necesidad de mejorar la infraestructura, que era un elemento esencial en el éxito del proceso de apertura de la economía.

Parte importante de los buenos resultados de la política chilena, tienen que ver con la estructuración de los proyectos, más allá del interés de los inversionistas. Al respecto Palma dice que el objetivo de sumar recursos para atender necesidades de financiamiento de largo plazo pasa por dar las seguridades del caso a las inversiones que respaldan los flujos de pago de las obligaciones derivadas de los compromisos asumidos. “Esto no es sólo un tema de normativa del mercado de capitales, sino también del ambiente de negocios que rodea a las actividades que demandan ese financiamiento de largo plazo”.

Sobre cuáles modificaciones se deberían introducir en Colombia para estimular la llegada de recursos a obras de infraestructura, Cristian Palma menciona que aunque no conoce en profundidad el mercado de capitales colombiano, sería positivo hacer un ejercicio comparando el marco normativo local, con el de las economías más afectadas por la crisis actual y con aquellas menos afectadas. El mercado de bonos es una alternativa muy interesante para la provisión de financiamiento de largo plazo y es en ese mercado donde se puede focalizar un primer esfuerzo.

Pero en Colombia falta profundizar el mercado de capitales. Con relación a este punto, Palma manifestó que las economías de la región, exceptuando quizás a Brasil, tienen muchos elementos comunes. “Deben abordar los temas de diversificación de instrumentos que se puedan transar, incentivar el desarrollo del mercado de derivados y aumentar el número de las empresas listadas en bolsa, entre otros, son cuestiones que deben ser abordadas para que el mercado de capitales sea un factor de desarrollo para nuestros países”. También dice que se debe aprender de las experiencias de otros y, en ese sentido son beneficiosos esfuerzos como congresos y seminarios, más aún cuando incorporan a la discusión a otros actores que se relacionan tangencialmente con el mercado de capitales como es el caso de la banca de inversión y de experiencias colo la de Chile.

Ahora, en todo el mundo se habla de inversiones en infraestructura, como política anti cíclica, en la actual coyuntura de crisis económica.

Sobre este aspecto Palma indicó que los proyectos de inversión en infraestructura son relevantes tanto por los efectos de encadenamientos que tienen (por ejemplo en transporte, en la industria metalmecánica, etc) y también porque, en la medida que se enfocan en áreas estratégicas, son un muy buen elemento para retomar el crecimiento una vez superada la coyuntura.