El fin del triunfalismo

Según el DANE, el PIB colombiano en 2009 creció 0,4%. En términos per cápita disminuyó en 1,2%. Acabó así el triunfalismo que proclamaba que la economía colombiana estaba blindada.

Las estadísticas confirmaron que dicha tasa no fue fuertemente negativa por el crecimiento notable de la construcción de obras civiles, 33,9%, casi en su totalidad a cargo del sector público, y en menor medida de la minería, 11,3%, beneficiada por anteriores precios internacionales elevados. Ellas compensaron la fuerte caída de la construcción de edificaciones, -12,4%, básicamente a cargo del sector privado, de la manufactura, -6,3%, y del comercio, -2,9%.

Consecuente con lo anterior, el consumo privado se estancó, 0,1%, y la inversión cayó, -5,2%, hecho preocupante porque se traduce en una restricción de la expansión de la capacidad de producción que sugiere dificultades en el crecimiento futuro. Cayeron también las exportaciones, -8,2%, e importaciones, -9,1%.

Obviamente creció el gasto público, 2,9%. Cumplió así su función contracíclica. Lástima que en gran medida se haya financiado externamente. Según el Emisor, en 2009 el flujo neto de capitales del sector público fue de US$7.656 millones, mientras que el del sector privado fue negativo en US$4.012 millones. Dados esos montos, a pesar del déficit en cuenta corriente de US$1.810 millones, la tasa de cambio tenía que revaluarse, tendencia que continúa por la misma razón.

La consecuencia de dicha revaluación, junto a tasas de interés elevadas frente a las internacionales, es la pérdida notoria de competitividad de las manufacturas, que no se benefician de precios internacionales elevados, como sí ocurrió con la minería. Y ello ocurrió precisamente cuando los mercados vecinos, particularmente el venezolano, se cerraban. Así, no fue factible lograr otros mercados internacionales sustitutos.

Mejor dicho, mientras el aumento del gasto público redujo la caída del PIB, la manera como se financió indujo una recesión en el sector privado. Es decir, para disminuir los efectos de una crisis mundial, no basta una política fiscal expansiva. Se requieren políticas monetarias y de regulación que hagan competitivo al sector transable de la economía.

*Catedrático de Economía, Universidad Javeriana.

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