“El cambio climático puede combatirse”

El directivo de la multinacional Syngenta, John Atkins, cree que Colombia cuenta con posibilidades ilimitadas para diversificar sus cultivos.

Durante su breve estadía en el país, John Atkins, jefe de operaciones del área de protección de cultivos de la multinacional Syngenta, no perdió un solo momento para estar en contacto con la realidad de la agricultura colombiana.

 En diálogo con El Espectador, explicó las cualidades del sector y los proyectos que su compañía está desarrollando para hacer frente a temas tan críticos como el cambio climático.

En su opinión, ¿cuál es el perfil de la agricultura colombiana?

Hay una gran variedad, no creo que haya estado en un sitio con tantos cultivos tan diferentes. Ustedes tienen de todo, desde flores hasta soya, maíz, palma de aceite, incluso muchas y diferentes frutas.

¿Qué tan altas son las posibilidades para que el país diversifique sus cultivos?

Son ilimitadas, porque a esta altitud pueden crecer cultivos de tierra cálida, como las flores; a alturas más bajas pueden crecer la soya y la caña de azúcar. Con la ayuda de tecnología los rendimientos de esos cultivos pueden competir con los de cualquier otro país en el mundo.

¿Qué tanto nos puede afectar el cambio climático y cómo podremos protegernos?

Hay una gran incertidumbre en el mundo sobre lo que va a ocurrir con el clima. Pero lo que sí se puede hacer, y en lo que estamos contribuyendo, es en traer tecnología que incremente el tamaño de las raíces en las plantas por medio de tratamientos de semillas. Con raíces más grandes se puede aprovechar mejor la humedad de la tierra. Además, cuando se obtiene la cosecha, el material orgánico que queda puede atrapar mejor la humedad.

Hacia futuro habrá más formas de tolerancia hacia la sequía, no sólo en los cultivos modificados genéticamente, sino también los cultivos nativos.

¿Qué tan lejos estamos de la Unión Europea y de EE.UU. en temas de agroindustria?

He visto hay áreas de clase óptima, como la Sabana de Bogotá. También hay un gran posicionamiento del café, una marca que se podría explotar aún más. Tenemos proyectos para ayudar a los caficultores a mejorar su productividad.

Estuve en los Llanos Orientales, un área de tres o cuatro millones de hectáreas que podrían ser cultivadas de la misma forma que en el Matto Grosso en Brasil, con el objetivo de tener una agricultura más productiva en soya y maíz. Esto sería muy interesante, porque podría reducir el costo de la producción de carne.

¿Qué proyectos está desarrollando su compañía?

Tenemos una fuerte presencia en el negocio de las semillas y estamos involucrados en cultivos de flores, vegetales, maíz, soya, algodón. También tenemos nuevos tratamientos de semillas que no sólo las protegen, sino que las hacen crecer más fuertes y con raíces más grandes. Y tenemos un portafolio de productos químicos para la protección de cultivos con una mejor tecnología que la de hace 20 años, que requiere dosis muy pequeñas para una efectividad mayor.