Israel y Palestina: más fotos

Crece la galería de fotos que los actuales líderes de Israel, Benjamín Netanyahu, de la ANP, Mahmud Abbas, y de Estados Unidos, Hillary Clinton, podrán mostrarles a sus nietos.

No hay duda de que el presidente norteamericano, Barack Obama, se la está jugando toda por lograr la paz entre israelíes y palestinos, pero las negociaciones enfrentan enormes obstáculos, que para evitarlos, las partes prefieren irse por los lados con temas banales.

El intrascendente debate sobre la moratoria en la construcción de los asentamientos es prueba de que las negociaciones se estancan en distracciones inútiles que sirven a los dos líderes para exhibir  una postura fuerte. Veinte o cien casas más en los asentamientos no afectan en nada la realidad en el terreno, pero es una excusa perfecta para entorpecer o hundir el proceso de paz antes de acometer los temas centrales: fronteras, Jerusalén, asentamientos y refugiados.

Que también se habló de los temas álgidos anunció el enviado especial George Mitchell. Sobre esos temas se viene hablando por casi dos décadas y a menos que haya compromisos y concesiones reales y “dolorosas” de las partes, se seguirá “hablando” y los anaqueles se seguirán poblando de documentos inútiles producto de negociaciones fracasadas. En las circunstancias actuales es muy improbable que se hagan esas concesiones y se avance de manera firme.

Es de esperar, por lo tanto, que Obama tenga un plan B y que éste ya esté marchando. De lo contrario serán Hamas y Teherán los que sigan dictando el futuro de la región: más guerra, menos paz; más radicalismo, menos acercamiento; más terrorismo y más retaliaciones, más retórica y menos hechos. Este plan B podría ser promover un gesto simbólico que estremezca los cimientos psicológicos de las partes dándole piso a los beneficios de una paz negociada o una negociación secreta entre Israel y Siria, vía Francia o Turquía, que si resultara exitosa, cambiaría completamente la geopolítica regional.

En 1977 el presidente egipcio Anwar Sadat visitó Jerusalén en un acontecimiento que sacudió profundamente a la sociedad israelí, suscitando así un apoyo incondicional a la subsiguiente paz con retirada del Sinaí incluida. Primero el gesto, después la negociación. Esta vez un gesto dramático podría provenir del mundo árabe, liderado por Arabia Saudita, preocupado, al igual que Israel, por el ascenso de Irán en la región. Sin plan B es muy improbable que el Plan A tenga éxito.

En esta columna, que coincide con la periodicidad de las reuniones acordadas, haremos seguimiento al avance en la galería y al estancamiento en las negociaciones. Quisiéramos decir “y viceversa”, pero eso sería pensar con el deseo.

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