El conflicto en el Cáucaso

La montañosa región del Cáucaso, multiétnica y multilingüística, ha sido por siglos víctima de invasiones de diferentes imperios, dividida de manera arbitraria, políticamente inestable y plagada de guerras y conflictos.

Una región con una gran mayoría de población musulmana que desde la época de la Unión Soviética luchaba contra el poder central del Partido Comunista, por lo cual Joseph Stalin, en la década del 40, para asegurar el control, deportó a una parte importante de sus habitantes a Siberia y a Asia Central, a la vez que poblaba la región con rusos.

Desde el fin de la Unión Soviética, el Cáucaso ha sufrido un permanente conflicto separatista intensificado por un fuerte componente religioso, principalmente en Chechenia, donde el Kremlin tuvo que disputar dos guerras, que dejaron miles de muertos y desplazados, destrucción total y un creciente resentimiento por parte de la población hacia Moscú.

Un producto de la guerra de Chechenia ha sido el terrorismo islámico suicida que desde el año 2000 ha llevado a cabo dramáticos atentados en el corazón de la misma Rusia, como el que este lunes en el metro de la capital dejó 38 muertos y un centenar de heridos. Aviones explotados en pleno vuelo, ataques a teatros en Moscú, atentados contra trenes y el mismo metro, y el trágico ataque contra un colegio en Beslán, Osetia del Norte, donde murieron más de 300 personas incluyendo unos 200 niños. La región del Cáucaso tiene además vasos comunicantes con regiones igualmente azotadas por militantes islámicos en Asia Central y en la frontera afgano-pakistaní, donde operan los talibanes.

Los últimos atentados, incluyendo a la simbólica estación de Lubyanka, donde operaban los cuarteles generales de la temida KGB soviética, ponen en entredicho las políticas que han seguido Putin y su protegido, el presidente Medvédev, frente a la región. La fuerte represión y la mano dura habían logrado disminuir significativamente los ataques suicidas fuera de la región, por lo cual el Kremlin a fines del año pasado había decretado el fin de las operaciones antiterroristas, a lo cual los chechenos respondieron volando un tren de lujo en Moscú.

El actual líder de los separatistas chechenos, Doku Umarov, en un claro desafío al Kremlin se ha proclamado “Emir del Norte de Cáucaso” y ha anunciado la instauración de la ley islámica, Sharia, en la región. No se avizora una solución real a este conflicto separatista y religioso, por lo cual lo mejor que puede esperar el Kremlin es un estado de no guerra y no paz, mientras ataca por una lado a los extremistas y por el otro trata de solucionar el desempleo, corrupción y pobreza de la zona.

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