Por: María Elvira Bonilla

De traidores y cínicos

No hay mecanismo más efectivo para captar la precariedad de la condición humana que la figura llamada 'colaboración con la justicia con miras a obtener rebaja de penas'. Útil para desentrañar la verdad de los hechos, pero alimenta y desnuda uno de los rasgos más sórdidos de la condición humana: la traición.

Los Dávila Jimeno, tradicional familia samaria, son el último ejemplo. Padres e hijos acaban de firmar un acuerdo con la Fiscalía para convertirse en testigos de cargo contra el exministro Andrés Felipe Arias, su amigo y compinche de ayer. La familia Dávila se benefició con 2.415 millones de pesos al recibir cuatro subsidios de Agro Ingreso Seguro —AIS— para sus fincas Campo Grande y La Faena. Dineros del programa que tiene al exministro en la cárcel. En el otorgamiento de los subsidios hubo favoritismo y discrecionalidad. Los Dávila fraccionaron las fincas para poder acceder a mayores cuantías, hicieron parte del círculo de los premiados que retribuyeron los favores recibidos, con el apoyo económico a la precandidatura presidencial de Arias. El compadrazgo y su complicidad era total.

Cuando se destapó el escándalo de AIS, los Dávila, conscientes de las irregularidades que se habían cometido, devolvieron presurosos y asustados la totalidad de los recursos que les giró el Ministerio. Ahora aspiran a que, confesando, la justicia les disminuya el castigo a sólo dos años, por peculado y falsedad en documento privado. Rentabilizar su traición al aliado de ayer. Comparten manteles para terminar entregando al anfitrión. El pasado quedó atrás y Arias que se friegue, como dice Juan Manuel Dávila en uno de los correos a su exnovia Valerie Domínguez publicados en www.kienyke.com. Por ahora se trata de salvar el pellejo.

Así es la condición humana. El mecanismo, trasplantado de la justicia norteamericana, puede ser eficaz para desentrañar delitos, así como las delaciones para resquebrajar a los grupos delincuenciales, pero nocivo como ninguno para la salud de la sociedad, para la ética y las reglas de respeto y convivencia, así se consiga el propósito inmediato.

Adendum: Difícil un oso mayor al de la Federación de Gobernadores, cuando la semana pasada nombró a Héctor Fabio Useche —la ficha de los Juan Carlos, Martínez y Abadía—, quien fungía de gobernador electo del Valle, a sabiendas de que su elección no estaba en firme en tanto no concluyera el reconteo ordenado por el Consejo Nacional Electoral, bajo el escrutinio de una comisión internacional de Naciones Unidas.

Ejercicio de manipulación política, al mejor estilo de su mentor, el destituido Juan Carlos Abadía que, en su momento, cuando el procurador ordenó retirarlo del cargo, era presidente de la misma federación. Useche, para rematar, está denunciado penalmente por malversación de fondos, cuando fue secretario de Salud de Abadía. El nombramiento terminó en una muestra de poder y cinismo que no habla muy bien de sus colegas, los gobernadores recién elegidos, y anticipa lo que le sobrevendría al Valle, de terminar Useche de gobernador. Como están las cosas, es probable que no haya posesión el 1º de enero y el Valle empiece año con gobernador encargado. Qué vergüenza para una región que aún no logra sacudirse su pasado inmediato, con su pestilente tufillo mafioso.

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2011-12-04T23:00:00-05:00

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