COVID-19: ¿Cuáles son las acciones adelantadas por el Gobierno para enfrentar la pandemia?

hace 51 mins
Por: Arlene B. Tickner

Colombia en el mundo 2011

Pese al argumento generalizado de que el presidente Juan Manual Santos le ha dado un vuelco de 180° a las relaciones externas de Colombia, no es del todo claro hasta qué punto se han producido cambios de fondo o si éstos son simplemente de forma.

Los siguientes son, a mi modo de ver, algunos de los hechos diplomáticos positivos, inocuos y negativos del año, que podrían ayudar a despejar la duda.

Lo promisorio. Los pronunciamientos crecientes del Gobierno acerca de las limitaciones de la política antidrogas y de su disposición de participar en un debate mundial amplio, que abarca incluso la legalización, son el “palo” de 2011, aun cuando no se reflejen en un cambio palpable en la política colombiana frente al tema. De concretarse el protagonismo del país en esa discusión, preferiblemente en compañía de otros como México y Brasil, se acrecentaría el posicionamiento internacional de Colombia, uno de los objetivos explícitos de la política exterior de Santos.

El acercamiento gradual pero constante entre Colombia, Venezuela y Ecuador ha producido réditos importantes que trascienden el contexto subregional, entre ellos la cooperación de los vecinos en la lucha contra el narcotráfico y la insurgencia armada, el nombramiento de María Emma Mejía y el venezolano Alí Rodríguez en la Secretaría General de Unasur, y la mediación conjunta de Santos y Hugo Chávez para que Honduras regresara a la OEA y el presidente derrocado, Manuel Zelaya, volviera a ese país.

La ratificación de los TLC con la Unión Europea y Estados Unidos, así como la posibilidad de nuevos acuerdos con Asia, plantean oportunidades cuya materialización dependerá de la superación de obstáculos tales como las crisis invernales, el pésimo estado de las vías y los puertos y la implementación efectiva de la “agenda interna”.

Lo intrascendente. La participación de Colombia en el Consejo de Seguridad de la ONU, anunciada con bombos y platillos, ha pasado relativamente desapercibida. La propuesta de trabajo sobre Haití que se quiso desarrollar durante la presidencia rotativa del país, además de poco original, quedó opacada por problemas más apremiantes como la intervención militar en Libia. Más inadvertidos aún han sido los preparativos para la Cumbre de las Américas, a realizarse en Cartagena en abril de 2012, y a la cual asistirá Barack Obama. En contraste con otros países anfitriones que publicitan eventos como éste con mucha anticipación, la labor de educación pública e involucramiento de la sociedad civil en Colombia ha sido nula.

Lo desconocido. Un asunto de enorme relevancia es la cooperación que presta Colombia a otros países en la lucha antidrogas. La exportación de know how en materia de narcotráfico y crimen organizado, en algunos casos con financiación y/o asesoría de Estados Unidos, apunta a un nuevo tipo de activismo internacional y a una modalidad distinta de asociación bilateral que es necesario estudiar más a fondo.

Los lunares. La Presidencia de la República sigue ejerciendo un alto nivel de intromisión en los nombramientos diplomáticos con fines políticos, sin que esté a la vista ninguna reforma de esta práctica clientelista. Por su parte, la posición adoptada por Colombia frente a la solicitud de membresía de Palestina a la ONU no sólo es indefensible sino inconsistente con sus aspiraciones de liderazgo. Nuevamente, el país terminó identificándose ante la comunidad internacional como aliado de Israel y Estados Unidos.

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