Por: Luis Fernando Montoya

Un sueño hecho realidad

“Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar”. Lao Tse.

En el Día del Fútbol Antioqueño me volví a sentir técnico de fútbol activo, labor que no ejercía desde la final de la Copa Intercontinental de clubes con el Once Caldas enfrentando al Oporto del gran técnico José Mourinho, en diciembre de 2004.

En esta ocasión quiero que pensemos en la importancia del dominio mental, que es el secreto del juicio maduro y creador. Tu inteligencia es un instrumento destinado a servirte y no a destruirte. Cuando está fuera de dominio, tu mente puede causarte daño, pero si está dirigida, puede engendrar una fuerza ilimitada. Por doquier, hombres y mujeres fracasan simplemente porque no han dominado sus mentes.

Al mismo tiempo, otros realizan cosas fabulosas por medio del ejercicio del dominio mental. Abandonar mentalmente la actitud derrotista; conocerse a sí mismos, dominar su mente, saber pensar y tomar decisiones justas; creer en sí mismos; aceptar mentalmente su gran futuro, y jamás pensar en fracasar: saber que se puede si se cree que se puede.

Las funciones que desempeñé como técnico fueron:

1. La elección de los jugadores. 2. Estar en el camerino. 3. Hacer charla técnica. 4. Dar instrucciones desde el banco. 5. Hacer correctivos en el entretiempo.

Lo anterior lo pude realizar gracias al grupo de colaboradores que me acompañó: Hernán Darío Herrera, Orlando Restrepo, Luis Alfonso Sosa, Donaldo Cardona y Alejandro Lezcano. También al buen uso de herramientas tecnológicas de comunicación y al deseo grande de mi parte por hacer bien mi trabajo.

Durante mi estadía en el estadio me sentí contento al ver tan cómoda y hermosa la estructura interna de la zona de los camerinos, que lo motiva a uno como técnico para trabajar mejor y a los jugadores para prepararse de la mejor manera antes de jugar el partido. Me sorprendió gratamente el cumplimiento de los futbolistas convocados y la seriedad con la que enfrentaron el compromiso.

Compartí la línea del banco contrario con el gran técnico Hernán Darío Gómez y demás estrellas de nuestro fútbol colombiano. Pero mi dolor principal, que quedó profundamente grabado, es el haber visto y compartido con un gran número de soldados mutilados por la absurda guerra que se vive en nuestro país.

Quiero agradecerles a todas las personas que hicieron posible un sueño, pero en especial al organizador del evento, el señor Mario Múnera.

 

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